Las sectas suelen hacer, como en la Edad Media, la "hagiografía" de su líder/fundador. Una "biografía oficial" en la que todos los miembros deben creer. El líder parece en las páginas de esas biografías como un santo.
¿Y
si se analizara al líder de una secta según los parámetros de su propia
filosofía? Aunque se utilice cierto lenguaje esotérico, hay un
testimonio sobre un personaje.
Según la
terminología de su escuela, Uzcátegui Quintero, líder (con su correspondiente hagiografía) de la secta
gnóstica de AGEAC, sería ejemplo de "hanasmussen", alguien con acusada
doble personalidad, una demoníaca y otra espiritual, y este líder dice
representar un movimiento de la Era de Acuario, pero en los
hechos de su vida se muestra representar más bien los
aspectos más negativos de la Era de Piscis, o sea, una codicia material
sin límites y un dogmatismo intelectual y espiritual excluyente.
Además, presume de ser la reencarnación
de Trajano y de Marco Antonio. Sus seguidores deben tener en cuenta los
efectos "kármicos" de estar bajo las órdenes de un individuo que en el
pasado masacró a gran parte del pueblo oriental de Dacia (caso Trajano) y
que en el pasado asesinó a muchas personas, usurpó sus pertenencias y
fue considerado por el pueblo romano tirano y traidor a su patria (caso
Marco Antonio). Ningún romano en adelante, por mucho tiempo, ninguno
quiso poner a sus hijos el nombre de "Antonio" debido al nefasto
recuerdo dejado por este personaje. (Igualmente, el pueblo alemán por
mucho tiempo no quiso poner el nombre de "Adolf" a sus hijos, después de
la Segunda Guerra Mundial).
En uno de los libros de referencia de la secta, se dice expresamente que a la sombra de la palabra Fraternidad se cometen todos los actos criminosos previstos en el código penal. Según algunos testimonios, Uzcátegui Quintero se preparó el camino manipulando, quitando capítulos enteros de otros dos textos de referencia de sociología gnóstica (uno de ellos se llama "El Cristo Social") para evitarse que los seguidores de AGEAC tuvieran razones para pensar y sospechar de los modos de operar de este y del equipo directivo de la secta. Seguramente habría párrafos comprometidos para él y su equipo directivo.
Es
más: tan pronto como logra algunas experiencias espirituales o siddhis
se infla de vanidad y orgullo. Piensa demasiado en sí mismo. Se separa
de los demás. Los trata con desdén. Se envanece con sus cualidades
morales. La hipocresía prevalece en su médula espinal. Pretende ser lo
que no es en realidad. Se hace pasar por un gran Mahatma. Pone su 'cara
de los domingos' como hacen los misioneros cristianos los días de
fiesta. Esto es un Vritti peligroso. Se vanagloria demasiado de sí
mismo. Hace daño dondequiera que va. Practica la hipocresía para obtener
prestigio, respeto, honores, buena comida, vestido, y para engañar a los crédulos.
No hay mayor crimen que comerciar en religión. Esto es un pecado
capital. La hipocresía religiosa es más peligrosa que la hipocresía de
la gente mundana. Un hipócrita religioso está muy lejos de Dios. No
puede soñar con la realización de Dios. La ostentación externa es uno de
los signos de la hipocresía religiosa. Tan pronto como logra algún
avance, la gente ignorante va a él y le rinde homenaje. Se hincha de
orgullo. Piensa entonces que es un gran Mahatma. Eventualmente se vuelve
esclavo de sus admiradores. La gente se imagina que el Mahatma ha
logrado siddhis (poderes) y se acerca a él para obtener bienes y
eliminar la causa de sus enfermedades. Construir templos y hacer
discípulos llevará consigo la caída del presunto Mahatma. Desarrolla
egoísmo institucional. Se apega a su escuela, a su templo y a sus
discípulos. Desarrolla una mentalidad esclava y una voluntad débil. El
fundador del templo, del mausoleo, de la casa de acogida con el tiempo
se vuelve inconscientemente esclavo de la adoración y Puja. Maya trabaja
de diversas formas. ¿Cómo puede un hombre, que tiene el sentimiento de
que debe ser adorado como un Avatara, servir a la gente? Por otra parte
hay discípulos de mente estrecha que luchan entre ellos por cosas sin
importancia y perturban la atmósfera pacífica. ¿Dónde está entonces la
paz del Ashram? ¿Cómo pueden los visitantes disfrutar allí de la paz?
Los fundadores de los templos nunca deberían pedir fondos a la gente.
Causa un gran descrédito para aquellos que están caminando por el
sendero. En los treinta y tres cañones del Lingam Sarira, en las treinta
y tres vértebras del Kama Rupa, en las treinta y tres cámaras secretas
del Manas del señor Uzcátegui Quintero, que se pretende Mahatma, se
detectan con la clarividencia objetiva elementos tenebrosos de traición,
de falsificación, de manipulador, de acaparador de riquezas ajenas, de
asesinato, de crueldad, de derrochador, de mujeriego, de pederastia,
amante de la opulencia y el lujo, de fiestas y orgías, de cobardía y de
indolencia, de tiranía y de arbitrariedad, de violencia y maltrato,
además de la hipocresía y la ocultación citadas antes, que se acumulan
en su subconsciente debido a los comportamientos inhumanos mantenidos en
las existencias anteriores.
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María
del Carmen Tapia llegó al mayor nivel como directora del Opus Dei (secretaria regional de Venezuela), pero fue considerada lo peor de lo peor por sus excolegas
del Opus Dei porque se atrevió a hacer un relato pormenorizado ("Tras el
umbral, un viaje al fanatismo", Ediciones B, 1992) de la manera
despótica y prepotente de gobernar que tenía Escrivá de Balaguer, al que
sirvió de ayudante en Roma.
Otra mujer, María
Angustias Moreno, fue directora de algunos centros de la secta Opus Dei, pero cuando expuso las contradicciones entre un espíritu en el que ella creía y la práctica a la que se le obligaba, recibió toda clase de calumnias (la llamaron de todo) por sacerdotes del
Opus Dei como consecuencia de haber publicado un libro ("El Opus Dei.
Anexo a una historia", Planeta, 1976) en el que criticaba el culto a la
personalidad de Escrivá que se hacía internamente. De la misma autora son los libros La otra cara del Opus Dei (Planeta, 1978) y Creencias y controversias sobre la canonización de monseñor Escrivá (ed. Libertarias-Prodhufi, 1993)
Joan Estruch escribe Santos y pillos. El Opus Dei y sus paradojas (Herder, Barcelona, 1994), una de las obras más serias sobre la cuestión, muy bien documentada. Descubre la evolución y las contradicciones usando las palabras oficiales de los directores de la Obra y del fundador. Desenmascara la necesidad de los directores del Opus de "defenderse de su propio pasado".
Alberto Moncada, exnumerario y sociólogo, en su libro El Opus Dei, una interpretación (Indice, Madrid, 1974) explica la evolución de los primeros miembros del Opus Dei que desde unos ideales religiosos pronto se vieron obligados a buscar dinero debajo de las piedras para poder poner en marcha todas las realizaciones materiales. En vida de Escrivá la construcción de la casa central en Roma y el Colegio Romano necesitaron de sustanciosas aportaciones.
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El
fundador de la Cienciología y Dianética es L. Ronald Hubbard, nacido en
1911, en Nebraska. Para sus adeptos, como consta en sus libros, L.
Ronald Hubbard es una especie de superhombre, héroe de guerra, físico
nuclear, a quien se atribuye una larga lista de cualidades que lo
llevaron a "salvarse a sí mismo de una muerte segura (estaba desahuciado
por sus heridas de guerra) mediante su técnica de la Dianética."
En
realidad, nada de eso es cierto. En la detallada biografía escrita por
Michael Linn Shannon, queda demostrado documentalmente que Hubbard no
tuvo titulación académica alguna, repetidamente fue expulsado de
distintos colegios por sus malas notas, obtuvo unos "doctorados de
universidades fantasma" que se compran por 20 dólares.
Tampoco
Hubbard intervino en heroicas batallas, pues se limitó a estar en
barcos haciendo maniobras y a ser rebotado de unos a otros hasta acabar
en un hospital, pero no por heridas de guerra, sino por úlcera de
duodeno, artritis, bursitis y conjuntivitis.
Se
podrían rebatir todos los datos de su "biografía oficial" que, cuando
no son abiertamente falsos, son paranoicamente exagerados.
Existe
una carta de Ron Hubbard a la Asociación de Veteranos de Los Ángeles en
que explica la inestabilidad mental en que se encuentra y el deseo de
ser tratado por un psiquiatra.
Es
más, su propio hijo mayor, en una demanda ante un tribunal
estadounidense, lo definió como un paranoico gravemente enfermo tanto
física como mentalmente, que jamás se curó ni su propia enfermedad
venérea, drogadicto habitual (escribió sus "descubrimientos científicos"
bajo los efectos de la cocaína, el peyote y la mescalina), violento con
su esposa y con sus hijos, y con un historial clínico largo y
documentado.
El
hijo aseguró en esa demanda que su padre estaba ya muerto o
incapacitado mentalmente, y que los máximos responsables de la
Cienciología/Dianética ocultaban este hecho, mientras, falsificando su
firma, se estaban apoderando de toda su inmensa fortuna.
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viernes, 23 de diciembre de 2016
viernes, 27 de noviembre de 2015
LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS SECTAS (I)
Como hemos visto en artículos anteriores, sabemos que existe la violencia de género en las sectas no en abstracto, sino en casos concretos en que las mujeres, madres, hijas, esposas, son objeto de malos tratos y de violencia basados en los cánones de la sociedad patriarcal, reforzados además con razones espirituales, de iglesia, de autoridad eclesial, de tradición, etc., razones que más bien se transforman en dogmas.
Sin embargo, las noticias que aparecen en los medios de comunicación nunca hablan de violencia de género en los grupos sectarios. Lo único llamativo que ha surgido al respecto fue en 2013 el caso del falso maestro shaolín de Bilbao que mató a dos mujeres. Pero, además de esto, no hay mucho más.
Parece que los periodistas y las fuerzas de seguridad del Estado encuentran en el shaolín el caso perfecto donde pueden mostrar que hacen bien por la sociedad, pero después ¿qué? ¿Dónde está el periodista que investiga las sectas destructivas sin caer en el sensacionalismo? ¿Dónde está el compromiso del Ministro de Interior, y de los cuerpos y fuerzas de seguridad con las ciudadanas que son víctimas de las sectas?
En el libro Diecinueve años de mi vida caminando en una mentira, Opus Dei, Ana Azanza Elío cuenta su vida en el Opus Dei como numeraria desde 1983 hasta 2002. El libro fue escrito dos años después de su salida. En ese tiempo, Ana tuvo ocasión de sufrir la persecución y las represalias por su abandono. Este libro quiere ser la voz de muchas personas afectadas por el Opus que no pueden reponerse de lo sufrido.
Ana Azanza entró convencida de un ideal religioso, y se fue porque para ella Dios y la fe están por encima de cualquier ser humano por muy poderoso que se crea o lo crean los demás.
La psiquiatría es el recurso favorito del Opus Dei para resolver las crisis de los que se van. A Ana Azanza le dieron dos bajas laborales "por enfermedad", sin que ella las hubiera pedido y sin baja de ningún médico. Había en el instituto donde trabajaba rumores sobre su supuesta locura, o recibía correos de numerarias que nunca antes se habían interesado en ella, invitaciones a dar charlas de orientación profesional cuando ella ya estaba fuera del Opus Dei.
De Ana decían las mayores, las directoras "no ha crecido", así era útil para ellas. La alternativa era estar "drogada", medicada por alguno de sus psiquiatras expertos en doblegar voluntades.
Ana Azanza describe que el opus dei considera "enfermedades" sentimientos y actitudes tan normales como echar de menos a la familia, el interés profesional y la amistad, y para las tres tiene antídotos que conducen a la anulación de la personalidad, a la deshumanización.
Sin embargo, Ana hizo estudios universitarios, incluso con las trabas del opus dei, y llegó a doctorarse en Filosofía. Con todo, la experiencia amplísima como profesora del opus dei no la puede poner en su curriculum, porque fue totalmente interna, pero el tiempo y las energías eran de Ana.
Cuando te convencen de que estás enfermo y te privan de todas las posibles relaciones o asideros al mundo real (profesión, familia, amigos), ya eres opus dei y hacen contigo lo que les da la gana, porque la persona, aunque se encuentre mal dentro de la institución, no sabe dónde ir ni sale. De ahí las terribles crisis de muchos que acaban yéndose de verdad enfermos, arruinados. El opus dei se ha comido las energías psíquicas de los numerarios y la alegría de vivir, han ahogado los ideales juveniles en el más sórdido de los pozos.
El opus dei tiene la teoría espiritual para los círculos externos y el discurso pragmático, el del poder, que emplean con éxito en los negocios, en hacerse amigos del diablo, en atemorizar al mundo entero, porque nadie tiene ganas de meterse en líos acusando al opus dei de sus fechorías.
Las injusticias que se amontonan alrededor de esta institución están reclamando que no sólo los que salen enfermos, sino los miembros y las familias se fueran a racimos del opus dei.
No hay profesor universitario que no haya sido "tocado" por el opus dei en España, incluso personas alejadas ideológicamente, por ejemplo Marcelino Camacho en 1990. Las sectas siempre quieren condicionar o participar del prestigio de otros. El opus dei sabe adaptarse a las situaciones más variadas siempre con el mismo objetivo: quedar por encima de todo el mundo.
El libro de Ana Azanza ofrece al final una bibliografía comentada sobre los testimonios críticos de esta institución sectaria. Destacamos, sin embargo, los libros escritos por tres mujeres.
María Angustias Moreno, que fue directora de algunos centros del Opus Dei, expone las contradicciones entre un espíritu en el que ella creía y la práctica a la que se le obligaba, en su libro El Opus Dei. Anexo a una historia (1976), y además publicó La otra cara del Opus Dei (1978).
María del Carmen Tapia, en su libro Tras el umbral (2004), cuenta sus avatares al pedir al Opus Dei la certificación de sus estudios internos (caso semejante al de Ana Azanza, que no puede poner en su curriculum toda su experiencia como profesora en el opus dei). María del Carmen Tapia llegó a ser numeraria del mayor nivel, pues fue secretaria regional de Venezuela. La historia de su salida es terrorífica y su testimonio es desgarrador.
Isabel de Armas, periodista que relata en forma de cartas sus ocho años, de 1966 a 1974, en su libro Ser mujer en el Opus Dei (2002), relata su inicial convencimiento de los ideales religiosos, pero no tardó en tocar las contradicciones internas de la institución. Vivió la mayor parte del tiempo pensando en marcharse, pero el Opus Dei juega con las personas que dudan, y utiliza argumentos para retener a las numerarias que no están a gusto.
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/07/las-sectas-son-violentas.html
http://elpais.com/tag/caso_maestro_shaolin/a/
http://zarauste.blogspot.com.es/2016/04/la-trata-de-personas-en-las-sectas.html
Sin embargo, las noticias que aparecen en los medios de comunicación nunca hablan de violencia de género en los grupos sectarios. Lo único llamativo que ha surgido al respecto fue en 2013 el caso del falso maestro shaolín de Bilbao que mató a dos mujeres. Pero, además de esto, no hay mucho más.
Parece que los periodistas y las fuerzas de seguridad del Estado encuentran en el shaolín el caso perfecto donde pueden mostrar que hacen bien por la sociedad, pero después ¿qué? ¿Dónde está el periodista que investiga las sectas destructivas sin caer en el sensacionalismo? ¿Dónde está el compromiso del Ministro de Interior, y de los cuerpos y fuerzas de seguridad con las ciudadanas que son víctimas de las sectas?
En el libro Diecinueve años de mi vida caminando en una mentira, Opus Dei, Ana Azanza Elío cuenta su vida en el Opus Dei como numeraria desde 1983 hasta 2002. El libro fue escrito dos años después de su salida. En ese tiempo, Ana tuvo ocasión de sufrir la persecución y las represalias por su abandono. Este libro quiere ser la voz de muchas personas afectadas por el Opus que no pueden reponerse de lo sufrido.
Ana Azanza entró convencida de un ideal religioso, y se fue porque para ella Dios y la fe están por encima de cualquier ser humano por muy poderoso que se crea o lo crean los demás.
La psiquiatría es el recurso favorito del Opus Dei para resolver las crisis de los que se van. A Ana Azanza le dieron dos bajas laborales "por enfermedad", sin que ella las hubiera pedido y sin baja de ningún médico. Había en el instituto donde trabajaba rumores sobre su supuesta locura, o recibía correos de numerarias que nunca antes se habían interesado en ella, invitaciones a dar charlas de orientación profesional cuando ella ya estaba fuera del Opus Dei.
De Ana decían las mayores, las directoras "no ha crecido", así era útil para ellas. La alternativa era estar "drogada", medicada por alguno de sus psiquiatras expertos en doblegar voluntades.
Ana Azanza describe que el opus dei considera "enfermedades" sentimientos y actitudes tan normales como echar de menos a la familia, el interés profesional y la amistad, y para las tres tiene antídotos que conducen a la anulación de la personalidad, a la deshumanización.
Sin embargo, Ana hizo estudios universitarios, incluso con las trabas del opus dei, y llegó a doctorarse en Filosofía. Con todo, la experiencia amplísima como profesora del opus dei no la puede poner en su curriculum, porque fue totalmente interna, pero el tiempo y las energías eran de Ana.
Cuando te convencen de que estás enfermo y te privan de todas las posibles relaciones o asideros al mundo real (profesión, familia, amigos), ya eres opus dei y hacen contigo lo que les da la gana, porque la persona, aunque se encuentre mal dentro de la institución, no sabe dónde ir ni sale. De ahí las terribles crisis de muchos que acaban yéndose de verdad enfermos, arruinados. El opus dei se ha comido las energías psíquicas de los numerarios y la alegría de vivir, han ahogado los ideales juveniles en el más sórdido de los pozos.
El opus dei tiene la teoría espiritual para los círculos externos y el discurso pragmático, el del poder, que emplean con éxito en los negocios, en hacerse amigos del diablo, en atemorizar al mundo entero, porque nadie tiene ganas de meterse en líos acusando al opus dei de sus fechorías.
Las injusticias que se amontonan alrededor de esta institución están reclamando que no sólo los que salen enfermos, sino los miembros y las familias se fueran a racimos del opus dei.
No hay profesor universitario que no haya sido "tocado" por el opus dei en España, incluso personas alejadas ideológicamente, por ejemplo Marcelino Camacho en 1990. Las sectas siempre quieren condicionar o participar del prestigio de otros. El opus dei sabe adaptarse a las situaciones más variadas siempre con el mismo objetivo: quedar por encima de todo el mundo.
El libro de Ana Azanza ofrece al final una bibliografía comentada sobre los testimonios críticos de esta institución sectaria. Destacamos, sin embargo, los libros escritos por tres mujeres.
María Angustias Moreno, que fue directora de algunos centros del Opus Dei, expone las contradicciones entre un espíritu en el que ella creía y la práctica a la que se le obligaba, en su libro El Opus Dei. Anexo a una historia (1976), y además publicó La otra cara del Opus Dei (1978).
María del Carmen Tapia, en su libro Tras el umbral (2004), cuenta sus avatares al pedir al Opus Dei la certificación de sus estudios internos (caso semejante al de Ana Azanza, que no puede poner en su curriculum toda su experiencia como profesora en el opus dei). María del Carmen Tapia llegó a ser numeraria del mayor nivel, pues fue secretaria regional de Venezuela. La historia de su salida es terrorífica y su testimonio es desgarrador.
Isabel de Armas, periodista que relata en forma de cartas sus ocho años, de 1966 a 1974, en su libro Ser mujer en el Opus Dei (2002), relata su inicial convencimiento de los ideales religiosos, pero no tardó en tocar las contradicciones internas de la institución. Vivió la mayor parte del tiempo pensando en marcharse, pero el Opus Dei juega con las personas que dudan, y utiliza argumentos para retener a las numerarias que no están a gusto.
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/07/las-sectas-son-violentas.html
http://elpais.com/tag/caso_maestro_shaolin/a/
http://zarauste.blogspot.com.es/2016/04/la-trata-de-personas-en-las-sectas.html
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