El culto a Dionisos se extendió en época helenística gracias a los actores trágicos. Coincide con la época de las antiguas democracias y demagogias, ya que la religión de los dioses olímpicos se mantenía entre los aristócratas. Era el único dios griego que ganaba adeptos, pues tenía afinidades orientales, tracias y asiáticas y también sus propios "Misterios".
En el dios Dionisos se concentró un importante sincretismo que lo asimiló y confundió con Zagreus de Tracia, Sabacio de Frigia, Baales siriofenicios y Serapis e Isis de Egipto bajo el influjo de las sectas órficas. Ptolomeo IV Filopator, en Egipto, fue uno de sus fieles más célebres, de tal modo que podría hacer de Dionisos el único dios de su reino. Posiblemente, Apolo como divinidad se sumó a esta tendencia sincrética de confusión de divinidades en una de carácter dionisíaco.
El culto de Dionisos ya extendido suplantó al antiguo Liber itálico y se ganó el favor del pueblo de Roma. Era un culto religioso procedente al mismo tiempo de Campania y de Etruria, de carácter místico, consolador de aflicciones morales (pobreza), prometía una vida ultraterrena y la inmortalidad, pero era también desordenado y clandestino. Por esto retrocedió. En el año 186 una violenta reacción oficial de los cónsules se produjo a causa del célebre asunto de las Bacanales.
Los cultos egipcios de Serapis y de Isis, dioses consoladores y curadores, gozaban también de gran favor en Roma, pero provocaron, sobre todo el de Isis, la desconfianza del Estado de Roma y frecuentes medidas de prohibición. Desde el año 89 se suprimieron varias veces las capillas dedicadas a Isis.
Emperadores como Adriano, Antonino y Cómodo se interesaron en los cultos griegos como el de Dionisos; egipcios como el de Isis y Serapis, y orientales. Calígula y Domiciano entronizaron oficialmente el culto de Isis, tras largas prohibiciones: religión comunitaria, aparentemente disciplinada y vestida de blanco, pero no se sabe si de cándida honradez. El sincretismo que tendía a confundir en un solo ser supremo a los dioses se acentuó al final del Imperio romano.
En el presente, hay familias de la "nobleza negra" de Roma cuyo linaje y tradiciones políticas se remontan a la antigua república romana. La república y el imperio bajo el que vivieron los antepasados de la "nobleza negra" estaban controlados por la rama romana del culto a Apolo. En aquella época, dicho culto a Apolo se manifestaba de diversas maneras: como institución usurera de recolección de deudas de todo el Mediterráneo, como servicio de inteligencia política, como una secta y, a la vez, como una creadora de sectas.
La base de dicho culto de Apolo fue, por tanto, el decadente Egipto ptolemaico, desde el cual la secta controlaba a Roma. En Egipto, el culto a Apolo sincretizaba los cultos de Isis y de Osiris como imitación del culto frigio a Dionisos. El culto a Apolo establecido por el Imperio romano creó escuelas filosóficas así como el derecho romano.
Esa es la tradición transmitida por las familias de la "nobleza negra" de Roma, que, pasado el tiempo, fueron conocidas como la "nobleza negra" veneciana, cuyos miembros en la actualidad ocupan puestos de importancia clave en los círculos más íntimos de organizaciones como el grupo Bilderberg. Esta tradición ha persistido al amparo de distintas instituciones como la monarquía y la aristocracia británicas, con la secta de los Hijos del Sol, y las facciones de la Orden de Malta han preservado la visión del mundo, la doctrina, y la política ininterrumpida del antiguo culto de Apolo.
Han recurrido a los mismos métodos que empleaban los sacerdotes de Apolo (la promoción de sectas dionisíacas de culto a las drogas, contraculturas eróticas, maníacos terroristas) para volver semejante mezcla de gente enloquecida contra las fuerzas de la sociedad dedicada al progreso científico y tecnológico en un marco de paz.
Aun más, el pensamiento racista de fondo anglosajón es que sólo el noble era depositario de la virtud racial. Según este pensamiento, la nobleza española no podía poseer unos orígenes puros en la medida en que se había mezclado con los invasores; la nobleza española no poseía ya la pureza de los orígenes germánicos de la verdadera aristocracia. Entre los mismos españoles existía la sospecha de la mezcla racial. Hubo tratadistas que atacaron, en los siglos XVI y XVII, la mezcla de sangres y adjudicaron a otros pueblos, como los italianos y los españoles, este pernicioso fenómeno de la fusión.
Philip W. Powell y otros autores contemporáneos observan en la persistencia y en la capacidad de adaptación de la "leyenda negra" contra España, adaptada a cada época, una variación más de la ideología antiespañola fraguada en especial en el mundo anglosajón:
"Dudo -escribe Powell- que haya materia extranjera enseñada en nuestras escuelas y universidades tan cargada de prejuicios inhibidores como la cultura hispánica (...) Las opiniones erróneas del mundo hispánico se encuentran desde un principio en nuestras escuelas y en la época del ingreso en colegios superiores, y en la universidad están bien inculcadas"
Entre las convicciones más arraigadas de esa leyenda negra se encuentran las de la Inquisición española, con su secuela de limpieza de sangre. La leyenda negra, en la que los estatutos de limpieza de sangre jugaban un papel esencial, venía a consagrar la separación, en teoría, de las naciones europeas de acuerdo con cada raza.
La historia se repite respecto de otros países y continentes por otras razones. En cuanto los Estados Unidos se independizaron, en cuanto Francia se convirtió en República, en cuanto los ejércitos británicos se vieron derrotados en el África zulú y en la India, en la Alemania después de la 2ª Guerra Mundial, la monarquía y la aristocracia británicas se pusieron a intrigar para quitarles la potencia creativa, política, económica, científica a esas naciones.
La Mesa Redonda (fundada por T. H. Huxley y Cecil Rhodes) es una de las sociedades secretas "abiertas" vinculados a los Güelfos Negros, más conocidos como la Casa de Windsor. El barón Harold Anthony Caccia, cuya familia es una de las más antiguas de la Nobleza Negra veneciana, fue miembro destacado de la Mesa Redonda.
La Mesa Redonda mantiene actualmente el objetivo establecer "un imperio feudal dirigido por una aristocracia que controlase los conocimientos y la tecnología para gobernar a una población de ignorantes y drogadictos esclavos de plantación" (Robert Zubrin, "There is no science in science fiction", The Campaigner, abril 1981)
En las filas del Club de Roma están los miembros más antiguos de la Nobleza Negra veneciana de Europa, descendientes de las familias europeas más ricas, que controlaban y gobernaban Génova y Venecia en el siglo XII. Si uno es capaz de abrirse paso entre la prolija y confusa verborrea, el informe del Consejo del Club de Roma The Global Revolution (1992) deja poco lugar a dudas sobre sus pretensiones:
"En la búsqueda de un nuevo enemigo que nos una, se nos ha ocurrido la idea de que dicho enemigo bien podría ser la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, las hambrunas y cosas parecidas."
Pero concluyen diciendo lo siguiente:
"El verdadero enemigo es la propia humanidad"
http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_rothschild15.htm
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miércoles, 17 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
EL PAGANISMO. LAS SECTAS AYER Y HOY
El sentimiento de inquietud frente a un grupo considerado exógeno, la secta, no integrable en la identidad colectiva, se vuelve a encontrar en todo tiempo y en todo lugar. Es irreductible y suscita reacciones semejantes. La secta, portadora de valores aparentemente religiosos, es un órgano socialmente no asimilado.
En 1996, un informe parlamentario francés indicaba los parámetros de la imposibilidad de su asimilación. Todos ellos cuestionaban el orden social:
"Desestabilización mental, carácter exorbitante de las exigencias financieras, ruptura inducida con el ambiente de origen, alteración de la integridad física, reclutamiento de niños, discurso más o menos antisocial, problemas con el orden público, importancia de conflictos judiciales, ocasional malversación de los circuitos económicos tradicionales, tentativas de infiltración en los poderes públicos" (1)
Muchos de estos parámetros inciden en la ausencia de respeto del orden social. Ahora bien, alterar el orden establecido provoca una reacción tanto social como gubernamental en todas las civilizaciones y desde siempre.
En efecto, el asunto de las Bacanales, sociedades iniciáticas, que remonta al año 186 antes de nuestra era revela ya la existencia de estos criterios. Los Bacantes, presentes en toda Italia, celebraban sus fiestas en honor de Bacchus por la noche y en secreto. Tenían la reputación de ser desenfrenados. Como reacción a la sospecha que rodeaba sus rituales, los cónsules de Roma decidieron llevar los hechos considerados criminales a conocimiento de todos. Los dioses de Roma no debían ser confundidos con cultos extranjeros que preconizaban costumbres depravadas. Los cónsules se afirmaban en informar a la población de que estas prácticas no estaban de ningún modo ligadas a un culto inocente o a divertimentos aceptables. Según las pesquisas, los Bacantes eran varios millares y constituían un peligro para la seguridad pública. Se trataba de mujeres y de hombres afeminados que se entregaban a todos los vicios, donde entraban la embriaguez, los ruidos escandalosos por la noche, la impudicia. De todo esto se deducía que estas histerias constituían una amenaza para la misma seguridad del Estado romano. Más grave a los ojos de los cónsules era que los responsables de esta organización se enmascaraban tras la majestad de los dioses, lo que quería dar una apariencia de respetabilidad a sus actividades clandestinas. (2)
Durante este periodo romano que conoció una auténtica eclosión de sociedades iniciáticas, este sentimiento de amenaza para el orden público, amenaza creada por lo que son consideradas falsas religiones, es semejante al que, en 1996, ha llevado a los diputados franceses a sensibilizar a la sociedad sobre el peligro de las sectas.
____________________________________________
(1) Alain Gest et Jacques Guyard, Rapport fait au nom de la Comission d'enquête sur les sectes, Assemblée nationale, nº 2468, 1996, p. 12
(2) Baudoin Decharneux, Sectes et hérésies de l'Antiquité à nos jours, Université de Bruxelles, 2002, p. 37-39
En 1996, un informe parlamentario francés indicaba los parámetros de la imposibilidad de su asimilación. Todos ellos cuestionaban el orden social:
"Desestabilización mental, carácter exorbitante de las exigencias financieras, ruptura inducida con el ambiente de origen, alteración de la integridad física, reclutamiento de niños, discurso más o menos antisocial, problemas con el orden público, importancia de conflictos judiciales, ocasional malversación de los circuitos económicos tradicionales, tentativas de infiltración en los poderes públicos" (1)
Muchos de estos parámetros inciden en la ausencia de respeto del orden social. Ahora bien, alterar el orden establecido provoca una reacción tanto social como gubernamental en todas las civilizaciones y desde siempre.
En efecto, el asunto de las Bacanales, sociedades iniciáticas, que remonta al año 186 antes de nuestra era revela ya la existencia de estos criterios. Los Bacantes, presentes en toda Italia, celebraban sus fiestas en honor de Bacchus por la noche y en secreto. Tenían la reputación de ser desenfrenados. Como reacción a la sospecha que rodeaba sus rituales, los cónsules de Roma decidieron llevar los hechos considerados criminales a conocimiento de todos. Los dioses de Roma no debían ser confundidos con cultos extranjeros que preconizaban costumbres depravadas. Los cónsules se afirmaban en informar a la población de que estas prácticas no estaban de ningún modo ligadas a un culto inocente o a divertimentos aceptables. Según las pesquisas, los Bacantes eran varios millares y constituían un peligro para la seguridad pública. Se trataba de mujeres y de hombres afeminados que se entregaban a todos los vicios, donde entraban la embriaguez, los ruidos escandalosos por la noche, la impudicia. De todo esto se deducía que estas histerias constituían una amenaza para la misma seguridad del Estado romano. Más grave a los ojos de los cónsules era que los responsables de esta organización se enmascaraban tras la majestad de los dioses, lo que quería dar una apariencia de respetabilidad a sus actividades clandestinas. (2)
Durante este periodo romano que conoció una auténtica eclosión de sociedades iniciáticas, este sentimiento de amenaza para el orden público, amenaza creada por lo que son consideradas falsas religiones, es semejante al que, en 1996, ha llevado a los diputados franceses a sensibilizar a la sociedad sobre el peligro de las sectas.
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(1) Alain Gest et Jacques Guyard, Rapport fait au nom de la Comission d'enquête sur les sectes, Assemblée nationale, nº 2468, 1996, p. 12
(2) Baudoin Decharneux, Sectes et hérésies de l'Antiquité à nos jours, Université de Bruxelles, 2002, p. 37-39
jueves, 28 de mayo de 2015
LAS SECTAS CONTRADICEN EL ESTADO DE DERECHO
En su dinámica habitual, las sectas coercitivas cometen una serie de transgresiones de los derechos individuales de notable importancia. Sin pretender ninguna exhaustividad, las sectas coercitivas conculcan frecuentemente diversos artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, de la Constitución Española de 1978, de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, del Código Penal y del Código Civil y de legislaciones específicas.
En España no se define ni se concreta la retrasada legislación civil y penal en relación con las sectas hasta que el Código Penal español, aprobado por consenso parlamentario en 1995, incorporó por primera vez -junto a la penalización de los que se asociaren para promover la discriminación por motivos ideológicos, enfermedad, raza u orientación sexual- la penalización de los que formaren una asociación que "aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución."
El Código Penal español de 1995 cerró deficiencias legislativas. Tipifica de manera clara, rotunda y evidente la actividad delictiva de las sectas "destructivas". Basta ya de alegar fines altruistas de salvación personal o planetaria, a la que tan aficionados son los líderes de estas organizaciones que exigen respeto a sus ideas. No se persiguen las ideas, sino los medios para imponerlas, medios que atacan lo que debe ser sagrado en democracia, como lo es la libertad individual, al imbuir un orden de valores o una ideología mediante el control mental y la destrucción de la personalidad. El legislador ha cuidado de incluir este precepto dentro del Título que sanciona los "Delitos contra la Constitución".
El artículo 520 ordena la disolución de este tipo de asociaciones, y en el artículo 129 se prevén medidas como clausura de locales o establecimientos, prohibiciones de realizar actividades en el futuro, medidas orientadas a prevenir la continuidad en la actividad delictiva y sus efectos.
Se regula también en el Código Penal español de 1995 el delito de lesiones, que castiga al que por cualquier medio o procedimiento causa a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal y su salud mental, agravando la pena cuando se utilizan métodos o formas concretamente peligrosos para la salud psíquica del lesionado.
El Código Penal supone un paso adelante respecto de la alegación tan utilizada de que estos métodos y procedimientos eran consciente y expresamente admitidos y consentidos por personas mayores de edad, y precisa que no es válido el consentimiento otorgado por un menor de edad o incapaz. Por lo cual el delito sigue existiendo.
Se establece un subtipo agravado de la figura de estafa, pues un gran número de estas organizaciones sectarias promete a sus adeptos (previo pago de todo cuanto poseen) resultados espirituales, mentales y físicos imposibles, irrealizables o irracionales, con lo que el engaño es más que clamoroso.
El Código establece el agravante cuando la estafa se comete "abusando de las relaciones personales entre la víctima y el defraudador, o si éste aprovecha su credibilidad empresarial o profesional."
El Código Penal de 1995 añade exhaustiva regulación de los delitos contra la Hacienda Pública y contra la Seguridad Social en los que, en gran medida, caen estas sectas contemporáneas, que con total desvergüenza suelen autotitularse "sin ánimo de lucro".
Todavía hay asociaciones, familias y ciudadanos víctimas de las sectas que no han encontrado en los Tribunales una tutela a sus derechos, que han visto violados por las sectas.
Aunque hubo procesos sonados, como la "Operación Mesías" (julio 1984) para desmantelar la secta CEIS de Cataluña, después no se ha mantenido la voluntad de acotar un peligro que se multiplica y se renueva y cambia constantemente. Desde el Ministerio del Interior continúa habiendo mucha incomprensión frente al fenómeno sectario, y los representantes de la Justicia y de algunas Asociaciones de Derechos Humanos han decidido mirar, en demasiadas ocasiones, los toros desde la barrera, en vez de bajar a la arena.
El Parlamento Europeo aprobó la resolución de fecha 28/3/1996, referente a las sectas en Europa, en la que se mantienen medidas enfocadas a integrar a los Estados miembros en una actuación común y coordinada en la materia.
Las sectas trabajan como multinacionales y generan problemas más globales cada día: la fuga de capitales, el trasvase de personas y de menores, la falta de escolarización, asuntos fraudulentos, falta de cobertura social, patrimonios expoliados, a lo que se suma la pérdida de capacidad crítica y de razonamiento independiente de las personas.
El funcionamiento de los grupos sectarios modernos agravia, de forma interna, en la hermeticidad de su esoterismo, los principios de Democracia y cuestiona el Estado de Derecho, lo que no impide que las mismas sectas ejerzan una presión permanente ante todas las instituciones públicas.
Probablemente, para el observador externo de las sectas contemporáneas, las agresiones perpetradas por éstas a la Democracia y al Estado de Derecho sean las más difíciles de percibir, debido a que la máscara religiosa, pervertida, oculta la realidad del vínculo de influencia que caracteriza de forma esencial la relación de "poder-sumisión" en torno al cual se articulan las sectas.
Las agresiones perpetradas por las sectas se dirigen contra la dignidad, la libertad, la igualdad, la integridad y la intimidad de los individuos que las componen. Tales delitos no pueden quedar impunes.
Los Jueces y Fiscales tienen que dejar de contemplar las denuncias y los informes dirigidos a ellos sobre el fenómeno sectario como algo exótico y casi anecdótico. Deben observar que el fenómeno sectario es una lacra corrosiva de la sociedad y aplicar las leyes vigentes.
Resulta muy extraño que en los programas electorales del PSOE y del PP para las elecciones generales de 2015 no se menciona el problema de las sectas y, por tanto, no hay medidas para prevenir ni para atender a las "víctimas de las sectas". Pero las víctimas también existen.
He aquí un testimonio de una madre:
"Soy una madre desesperada. Creo que mi hijo esta en esa secta que menciona. Le han lavado el cerebro, de eso no tengo dudas. No son normales las cosas que hace. Ahora esta en el hospital recuperandose, pero no se que va a pasar cuando salga de ahi. Lo único que sabemos es lo que el publico en internet hace un tiempo, pero que ni sospecha que nosotros lo sabemos pues lo vimos cuando un día se dejó el portatil abierto. Y espero que no se de cuenta porque si no lo borrara y es capaz de ni dirigirnos la palabra y largarse, como ya a hecho otras veces. Es un desespero no poder hacer nada. La policia me dice que el es ya mayor de edad y no ha cometido ningún delito. Llevo varios dias casi sin dormir por la angustia buscando en internet algo que me de una pista de donde esta para poder recuperarlo."
En España no se define ni se concreta la retrasada legislación civil y penal en relación con las sectas hasta que el Código Penal español, aprobado por consenso parlamentario en 1995, incorporó por primera vez -junto a la penalización de los que se asociaren para promover la discriminación por motivos ideológicos, enfermedad, raza u orientación sexual- la penalización de los que formaren una asociación que "aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución."
El Código Penal español de 1995 cerró deficiencias legislativas. Tipifica de manera clara, rotunda y evidente la actividad delictiva de las sectas "destructivas". Basta ya de alegar fines altruistas de salvación personal o planetaria, a la que tan aficionados son los líderes de estas organizaciones que exigen respeto a sus ideas. No se persiguen las ideas, sino los medios para imponerlas, medios que atacan lo que debe ser sagrado en democracia, como lo es la libertad individual, al imbuir un orden de valores o una ideología mediante el control mental y la destrucción de la personalidad. El legislador ha cuidado de incluir este precepto dentro del Título que sanciona los "Delitos contra la Constitución".
El artículo 520 ordena la disolución de este tipo de asociaciones, y en el artículo 129 se prevén medidas como clausura de locales o establecimientos, prohibiciones de realizar actividades en el futuro, medidas orientadas a prevenir la continuidad en la actividad delictiva y sus efectos.
Se regula también en el Código Penal español de 1995 el delito de lesiones, que castiga al que por cualquier medio o procedimiento causa a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal y su salud mental, agravando la pena cuando se utilizan métodos o formas concretamente peligrosos para la salud psíquica del lesionado.
El Código Penal supone un paso adelante respecto de la alegación tan utilizada de que estos métodos y procedimientos eran consciente y expresamente admitidos y consentidos por personas mayores de edad, y precisa que no es válido el consentimiento otorgado por un menor de edad o incapaz. Por lo cual el delito sigue existiendo.
Se establece un subtipo agravado de la figura de estafa, pues un gran número de estas organizaciones sectarias promete a sus adeptos (previo pago de todo cuanto poseen) resultados espirituales, mentales y físicos imposibles, irrealizables o irracionales, con lo que el engaño es más que clamoroso.
El Código establece el agravante cuando la estafa se comete "abusando de las relaciones personales entre la víctima y el defraudador, o si éste aprovecha su credibilidad empresarial o profesional."
El Código Penal de 1995 añade exhaustiva regulación de los delitos contra la Hacienda Pública y contra la Seguridad Social en los que, en gran medida, caen estas sectas contemporáneas, que con total desvergüenza suelen autotitularse "sin ánimo de lucro".
Todavía hay asociaciones, familias y ciudadanos víctimas de las sectas que no han encontrado en los Tribunales una tutela a sus derechos, que han visto violados por las sectas.
Aunque hubo procesos sonados, como la "Operación Mesías" (julio 1984) para desmantelar la secta CEIS de Cataluña, después no se ha mantenido la voluntad de acotar un peligro que se multiplica y se renueva y cambia constantemente. Desde el Ministerio del Interior continúa habiendo mucha incomprensión frente al fenómeno sectario, y los representantes de la Justicia y de algunas Asociaciones de Derechos Humanos han decidido mirar, en demasiadas ocasiones, los toros desde la barrera, en vez de bajar a la arena.
El Parlamento Europeo aprobó la resolución de fecha 28/3/1996, referente a las sectas en Europa, en la que se mantienen medidas enfocadas a integrar a los Estados miembros en una actuación común y coordinada en la materia.
Las sectas trabajan como multinacionales y generan problemas más globales cada día: la fuga de capitales, el trasvase de personas y de menores, la falta de escolarización, asuntos fraudulentos, falta de cobertura social, patrimonios expoliados, a lo que se suma la pérdida de capacidad crítica y de razonamiento independiente de las personas.
El funcionamiento de los grupos sectarios modernos agravia, de forma interna, en la hermeticidad de su esoterismo, los principios de Democracia y cuestiona el Estado de Derecho, lo que no impide que las mismas sectas ejerzan una presión permanente ante todas las instituciones públicas.
Probablemente, para el observador externo de las sectas contemporáneas, las agresiones perpetradas por éstas a la Democracia y al Estado de Derecho sean las más difíciles de percibir, debido a que la máscara religiosa, pervertida, oculta la realidad del vínculo de influencia que caracteriza de forma esencial la relación de "poder-sumisión" en torno al cual se articulan las sectas.
Las agresiones perpetradas por las sectas se dirigen contra la dignidad, la libertad, la igualdad, la integridad y la intimidad de los individuos que las componen. Tales delitos no pueden quedar impunes.
Los Jueces y Fiscales tienen que dejar de contemplar las denuncias y los informes dirigidos a ellos sobre el fenómeno sectario como algo exótico y casi anecdótico. Deben observar que el fenómeno sectario es una lacra corrosiva de la sociedad y aplicar las leyes vigentes.
Resulta muy extraño que en los programas electorales del PSOE y del PP para las elecciones generales de 2015 no se menciona el problema de las sectas y, por tanto, no hay medidas para prevenir ni para atender a las "víctimas de las sectas". Pero las víctimas también existen.
He aquí un testimonio de una madre:
"Soy una madre desesperada. Creo que mi hijo esta en esa secta que menciona. Le han lavado el cerebro, de eso no tengo dudas. No son normales las cosas que hace. Ahora esta en el hospital recuperandose, pero no se que va a pasar cuando salga de ahi. Lo único que sabemos es lo que el publico en internet hace un tiempo, pero que ni sospecha que nosotros lo sabemos pues lo vimos cuando un día se dejó el portatil abierto. Y espero que no se de cuenta porque si no lo borrara y es capaz de ni dirigirnos la palabra y largarse, como ya a hecho otras veces. Es un desespero no poder hacer nada. La policia me dice que el es ya mayor de edad y no ha cometido ningún delito. Llevo varios dias casi sin dormir por la angustia buscando en internet algo que me de una pista de donde esta para poder recuperarlo."
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