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miércoles, 26 de febrero de 2020
EL AFÁN DE DIVINIDAD (2)
"Siguiendo las huellas del afán de divinidad, tropezamos también -escribe el psicólogo Alfred Adler- con el fenómeno de la satisfacción de necesidades místicas en forma abusiva, siendo sólo en realidad satisfacción de la propia vanidad. Adviértase, por ejemplo, cuán significativo puede ser para un ser fracasado y desalentado ponerse en comunicación con su Dios y poder dialogar con él, sintiéndose en condiciones de poder dirigir la divina voluntad por medio de oraciones y acciones piadosas, y colocándose en un plano de igualdad y familiaridad con la divinidad.
Muchas veces son estos fenómenos algo muy distinto de la verdadera religiosidad, produciendo una impresión enfermiza."
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miércoles, 13 de noviembre de 2019
EL AFÁN DE DIVINIDAD
Cuando uno no sólo ve sino que observa con atención los reclamos de las sectas y los maestros espirituales, las películas basadas en cómics, los videojuegos, la publicidad, ciertos cursos de filosofía oriental, libros de autoayuda, novelas, series de televisión populistas y demagógicas que divulgan todavía más lo que viene de los grupos sectarios y sociedades secretas que manejan la política, las finanzas, la industria, la farmacia, los medios de comunicación y de información, la cibernética, la telefonía, etc., cuando uno observa todo esta impostura de la nueva era que toca a todos y que invita a cada uno “realiza tus sueños”, “realiza tus deseos”, “te ayudamos para que los veas cumplidos” (muchas veces de forma fantasiosa y ególatra, como se advierte en las campañas de publicidad, por ejemplo de automóviles), le parece de lo más apropiado el sentido de las palabras del psicólogo Alfred Adler. Nos hemos permitido poner entre paréntesis ciertas ampliaciones al menos relativas a los grupos sectarios y sus líderes.
“La ambición, en su crecimiento, no conoce límites, siendo interesante observar que tanto en los cuentos como en la realidad el aumento del afán de dominio y poder puede desembocar en una especie de ideal de divinidad (de maestría, de grados espirituales, etc.). No es preciso buscar mucho para encontrar individuos -que constituyen los casos más graves de la falsa orientación que venimos estudiando- que se conducen como si fueran Dios mismo o sus representantes (maestros, gurús, chamanes), o cuyos deseos y objetivos son tales que de cumplirse se convertirían en dioses.”
“Este fenómeno, el afán de divinidad, es el punto extremo de la propensión a rebasar los límites de la personalidad. Precisamente, en nuestros días son muy conocidos los fenómenos de esta clase. Todos los esfuerzos e intereses agrupados en torno al espiritismo y de la telepatía (en general a los poderes psíquicos, mentales, megapoderes, Star Wars, Harry Potter, héroes de Marvel, etc.) acusan este anhelo de atribuirse fuerzas y poderes que no poseemos los humanos y que parecen tender a anular el tiempo, para ponerse en comunicación con toda clase de espíritus de difuntos (o de fuerzas cósmicas).”
“Ahondando aún más, descubrimos que una gran parte de la Humanidad tiene la propensión a asegurarse por lo menos un lugar junto a Dios. Existe aún una serie de escuelas (pseudoescuelas espirituales, esotéricas) cuyo ideal educativo es hacer a los individuos similares a Dios (Krishna, Osiris, etc.). Este ha sido desde un principio el contenido de toda educación religiosa. Nos estremece pensar en los formidables errores (documentados en casos judiciales, policiales, forenses, médicos, en crónicas históricas, periodísticas, etc.) a que tal pretensión ha dado lugar, si bien es comprensible que tenga tan hondas raíces en el hombre.”
“Aparte de las razones psicológicas, hay que recordar que una gran parte de la Humanidad basa sus primeros conocimientos del ser humano sobre aquellas palabras bíblicas que declaran que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. La Biblia es, desde luego, una obra magnífica, que tan pronto como se comprende no puede por menos de leerse con admiración; pero al adoptarla para la educación de los niños (y de los jóvenes), hemos de agregarle al menos comentarios que les enseñen a ser modestos, a no sospechar en todas partes fuerzas mágicas y a no pretender que todo se les someta, por haber sido creados a imagen de Dios.” (Alfred Adler)
“La ambición, en su crecimiento, no conoce límites, siendo interesante observar que tanto en los cuentos como en la realidad el aumento del afán de dominio y poder puede desembocar en una especie de ideal de divinidad (de maestría, de grados espirituales, etc.). No es preciso buscar mucho para encontrar individuos -que constituyen los casos más graves de la falsa orientación que venimos estudiando- que se conducen como si fueran Dios mismo o sus representantes (maestros, gurús, chamanes), o cuyos deseos y objetivos son tales que de cumplirse se convertirían en dioses.”
“Este fenómeno, el afán de divinidad, es el punto extremo de la propensión a rebasar los límites de la personalidad. Precisamente, en nuestros días son muy conocidos los fenómenos de esta clase. Todos los esfuerzos e intereses agrupados en torno al espiritismo y de la telepatía (en general a los poderes psíquicos, mentales, megapoderes, Star Wars, Harry Potter, héroes de Marvel, etc.) acusan este anhelo de atribuirse fuerzas y poderes que no poseemos los humanos y que parecen tender a anular el tiempo, para ponerse en comunicación con toda clase de espíritus de difuntos (o de fuerzas cósmicas).”
“Ahondando aún más, descubrimos que una gran parte de la Humanidad tiene la propensión a asegurarse por lo menos un lugar junto a Dios. Existe aún una serie de escuelas (pseudoescuelas espirituales, esotéricas) cuyo ideal educativo es hacer a los individuos similares a Dios (Krishna, Osiris, etc.). Este ha sido desde un principio el contenido de toda educación religiosa. Nos estremece pensar en los formidables errores (documentados en casos judiciales, policiales, forenses, médicos, en crónicas históricas, periodísticas, etc.) a que tal pretensión ha dado lugar, si bien es comprensible que tenga tan hondas raíces en el hombre.”
“Aparte de las razones psicológicas, hay que recordar que una gran parte de la Humanidad basa sus primeros conocimientos del ser humano sobre aquellas palabras bíblicas que declaran que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. La Biblia es, desde luego, una obra magnífica, que tan pronto como se comprende no puede por menos de leerse con admiración; pero al adoptarla para la educación de los niños (y de los jóvenes), hemos de agregarle al menos comentarios que les enseñen a ser modestos, a no sospechar en todas partes fuerzas mágicas y a no pretender que todo se les someta, por haber sido creados a imagen de Dios.” (Alfred Adler)
viernes, 27 de septiembre de 2019
DIFUSORES DE SECTAS
De las enseñanzas espirituales de la nueva era toman los grupos sectarios actuales (incluidas sus últimas versiones veganas, animalistas, yoguistas, etc.) muchas formas de actuación para hacer prosélitos. Los ya iniciados y transformados en difusores utilizan esas herramientas sintiéndose con cierta superioridad sobre los profanos a los que van a meter en su grupo. Como hemos visto en los artículos de "testimonios personales" de personas que han entrado en esos grupos, al principio se han sentido muy bien acogidos.
Por eso es bueno tener en cuenta que los difusores de las sectas "se ven frecuentemente obligados a encubrir sus sentimientos para poder hacerse valer mejor. Así, pues, no nos debemos dejar cautivar por la amabilidad de nadie, porque puede ocurrir que sólo sea un arma de ataque. Es natural que la primera fase de tal combate sea la de tranquilizar al contrincante para que no esté en guardia; esto es lo que se pretende en tales casos con la vanidad. Esta primera fase puede, pues, parecernos la expresión del sentimiento de comunidad, pero la segunda nos descubre nuestro error. De tales personas solemos decir que nos desilusionan, que tienen dos almas, aunque en realidad sólo tienen una que comienza a manifestarse amablemente para continuar luego con hostilidad. Esta aduladora actitud inicial puede llegar a ser una verdadera trampa espiritual. Estos individuos pueden llevar en la boca las mejores acciones e ideas y hasta realizarlas aparentemente. Suelen hacerlo, sin embargo, de una manera tan demostrativa, que el psicólogo se pone en guardia. Un criminalista italiano dijo una vez: "Cuando la conducta ideal de un individuo excede de cierto límite, y cuando su bondad y nobleza de sentimientos se exterioriza de una manera que nos sorprende, debemos desconfiar". Este criterio debe, no obstante, emplearse con una gran cautela, aunque sin olvidar que tiene un gran fundamento teórico y práctico." (Alfred Adler)
Por eso es bueno tener en cuenta que los difusores de las sectas "se ven frecuentemente obligados a encubrir sus sentimientos para poder hacerse valer mejor. Así, pues, no nos debemos dejar cautivar por la amabilidad de nadie, porque puede ocurrir que sólo sea un arma de ataque. Es natural que la primera fase de tal combate sea la de tranquilizar al contrincante para que no esté en guardia; esto es lo que se pretende en tales casos con la vanidad. Esta primera fase puede, pues, parecernos la expresión del sentimiento de comunidad, pero la segunda nos descubre nuestro error. De tales personas solemos decir que nos desilusionan, que tienen dos almas, aunque en realidad sólo tienen una que comienza a manifestarse amablemente para continuar luego con hostilidad. Esta aduladora actitud inicial puede llegar a ser una verdadera trampa espiritual. Estos individuos pueden llevar en la boca las mejores acciones e ideas y hasta realizarlas aparentemente. Suelen hacerlo, sin embargo, de una manera tan demostrativa, que el psicólogo se pone en guardia. Un criminalista italiano dijo una vez: "Cuando la conducta ideal de un individuo excede de cierto límite, y cuando su bondad y nobleza de sentimientos se exterioriza de una manera que nos sorprende, debemos desconfiar". Este criterio debe, no obstante, emplearse con una gran cautela, aunque sin olvidar que tiene un gran fundamento teórico y práctico." (Alfred Adler)
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