miércoles, 27 de abril de 2016

LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS SECTAS (II)

Valerie Solanas escribió el manifiesto SCUM en 1968 y resulta un testimonio directo y una durísima denuncia de la sociedad de su época. Valerie Solanas identificó el principal fallo del movimiento comunal de los hippies -y seguramente de bastantes sectas-, que hizo que muchas comunas se fueran a pique. En su amplio manifiesto había muchos argumentos acertados. También es cierto que, después de redactar su propio manifiesto, disparó e hirió a Andy Warhol, seguramente por coherencia con sus ideas, expresas en el manifiesto:

El artista hombre intenta compensar su incapacidad para vivir y su impotencia para ser mujer, construyendo un mundo sumamente artificial en el cual él es el héroe; es decir, despliega las características femeninas; y la mujer queda reducida a roles limitadísimos, de insípida subordinada, en una palabra, queda reducida a hacer de hombre. El fin del arte masculino no es comunicar (puesto que el hombre es un ser vacío, nada tiene que decir), sino disfrazar su bestialidad; recurre al simbolismo y a la oscuridad (temas profundos). La mayoría de las personas, sobre todo las cultivadas, carentes de confianza en sus propios juicios, humildes, respetuosos de la autoridad (la traducción adulta de la frase "Papá sabe más" es: "El critico entiende"), aprenden fácilmente que la oscuridad, la evasividad, la incomprensibilidad, la ambigüedad y el tedio son las señales de la profundidad y de la brillantez. El Gran Arte demuestra que los hombres son superiores a las mujeres, que los hombres son mujeres; casi todo cuanto cabe bajo la denominación Gran Arte, tal como las anti-feministas nos lo recuerdan, ha sido creado por los hombres. Sabemos que se le llama Gran Arte porque las autoridades nos lo han dicho, y no podemos afirmar lo contrario, pues sólo los dotados de sensibilidades exquisitas muy superiores a las nuestras pueden percibir y apreciar su grandeza, la prueba de su sensibilidad superior es el hecho de apreciar la mierda que aprecian. Apreciar es cuanto sabe hacer el hombre cultivado; pasivos e incompetentes, carentes de imaginación y de ingenio, aprecian; incapaces de crear sus propias diversiones, de crear un pequeño mundo a partir de sí mismos, de influir mínimamente en su medio ambiente, deben aceptar cuanto les es dado; incapaces de crear o de comunicarse, actuan de espectadores. La absorción de cultura es un intento desesperado y frenético de ser alguien en un mundo sin placer, de escapar al horror de una existencia estéril e insignificante. La cultura es el maná del ego de los incompetentes, el medio para racionalizar las expectativas pasivas; pueden sentirse orgullosos de sí mismos por su capacidad para apreciar las cosas más finas, ver una joya allí donde sólo hay mierda (quieren ser admirados porque admiran) Faltos de la más mínima confianza en su capacidad para cambiar algo, se resignan al status quo, necesitan extasiarse, ver la belleza en la mierda porque, sólo, mierda verán.

Escribió Valerie Solanas párrafos como los siguientes, que quiero destacar:

"El hippie, cuyo deseo de ser un Hombre, y un rudo individualista, es más débil que el del término medio de los hombres, y se excita ante la sola idea. de poseer cantidad de mujeres a su disposición, se revela contra la crueldad de la vida del Gana-Pan y contra la monotonía de la monogamia. En nombre de la cooperación y del reparto, forma una comuna o una tribu, que, a pesar de sus principios de solidaridad y en parte por su causa (la comuna, una extensión de la familia, es un ultraje más de los derechos de la mujer, viola su intimidad y deteriora su salud mental) no se parece a una comuna más que el resto de la sociedad.


"La verdadera comunidad está formada por individuos – no simples miembros de una especie, o parejas – que respetan la individualidad y la intimidad de los demás, y al mismo tiempo, obran con reciprocidad mental y emocionalmente – espíritus libres que mantienen entre sí una relación libre – y cooperan para alcanzar fines comunes. Los tradicionalistas dicen que la unidad básica de la sociedad es la familia, para los hippies en cambio, es la tribu; nadie menciona al individuo.

(Thimoty Leary, por ejemplo, pensaba: "no sé muy bien lo que pretendían cuando vinieron -se refiere a Los Prankters- a Millbrook salvo saludar y punto. La naturaleza de las tribus marca que no se mezclen. La genialidad del sistema tribal está en que cada uno tiene su tótem y sus dioses. Cuando uno se quiere fundir tribus, se cae en el feudalismo.")

"El hippie habla mucho acerca de la individualidad, pero su concepto al respecto no difiere del que puede tener cualquier otro hombre. Desearía regresar a la naturaleza, a la vida salvaje; regresar al desierto, reencontrar el hogar de los animales peludos de los que él forma parte, lejos de la ciudad, o al menos donde se perciban algunas huellas, un vago inicio de civilización, para vivir al nivel primario de la especie y ocuparse en actividades sencillas, no intelectuales: criar cerdos, joder, ensartar abalorios. La actividad más importante de la comuna – en ella se basa – es la promiscuidad, la violación en grupo de las mujeres. El hippie se siente atraído por la comuna principalmente porque ofrece la perspectiva de libertad sexual, de un montón de coños gratuitos a su alcance, la más interesante comodidad para compartir, la que se puede poseer sin miramientos; pero, ciego y avaricioso, no piensa en todos los demás hombres con quienes deberá compartirlos, ni tampoco repara en los celos y la posesividad propia del coño en sí mismo.

"Los hombres no pueden cooperar en el logro de un fin común, porque el fin de cada hombre es todos los coños para sí. De ahí que la comuna esté condenada al fracaso. Preso del pánico, el hippie atrapará a la primera mentecata que lo empuje y la arrastrará a los suburbios lo más rápidamente posible. El macho no puede progresar socialmente, y lo único que sabe hacer es moverse hacia adelante y hacia atrás, ya sea solos o ya sea en una violación colectiva.

"El hombre no puede llevar a cabo una genuina revolución social, pues quienes se hallan en las altas posiciones del poder allí desean permanecer, y quienes están abajo desean ocupar un alto puesto. La rebelión, entre hombres, es una farsa; vivimos en una «sociedad» masculina hecha por el hombre para satisfacer sus necesidades. Nunca está satisfecho, pues le resulta imposible. Aquello contra lo cual el hombre rebelde se rebela, es el hecho de ser hombre. El hombre cambia solamente cuando la tecnología se lo impone, cuando no le queda otra alternativa, cuando la sociedad alcanza un nivel en el cual él debe cambiar o morirse. Ahora lo hemos alcanzado; si las mujeres no mueven rápidamente el culo, corremos peligro de reventar.

"Entrenada desde la más tierna infancia en la simpatía, la gentileza y la dignidad, halagando la necesidad del varón de disfrazar su animalidad, la mujer reduce servilmente su conversación a la charla melosa insípida y blanda sobre cualquier tópico que esté más allá de lo más trivial -o, en el caso de ser cultivada, se quedará en la discusión intelectual, es decir, en el discurso impersonal acerca de abstracciones irrelevantes: el Producto Bruto Nacional, el Mercado Común, la influencia de Rimbaud en la pintura simbolista. Se vuelve tan adepta al halago que eventualmente éste se convierte en su segunda naturaleza hasta el extremo de continuar halagando a los hombres aún cuando se encuentre en compañía de otras mujeres.

"Aparte de esta faceta de lameculos, la conversación de la mujer está limitada debido al temor de expresar opiniones generales o desviadas y por un sentimiento de inseguridad que la encierra en sí misma y le quita encanto. La simpatía, la gentileza, la dignidad, la inseguridad y la introversión pocas veces pueden desencadenar la intensidad o el ingenio, dos cualidades imprescindibles para que una conversación merezca el nombre de tal. Semejante conversación nunca es exuberante; solamente las mujeres que confían plenamente en sí mismas, las arrogantes, las extrovertidas, las orgullosas, las poseedoras de mentes rigurosas, son capaces de mantener una conversación intensa, audaz, ingeniosa."

miércoles, 20 de abril de 2016

CONCIENCIA HIPERREFLEXIVA. PROBLEMAS

Con frecuencia, los que salen de las sectas tienen que ser atendidos por médicos y psicólogos. Han sufrido trastornos psíquicos debidos, por un lado, a las prácticas de los grupos y, por otro lado, a los comportamientos inhumanos de los compañeros y de los directivos de los grupos sectarios. Esta vez hablamos de trastornos debidos a las prácticas psicológicas especialmente en lo relacionado con lo que llama "despertar", "despertar la conciencia","sentido autocrítico" para una supuesta mejora moral. Las controvertidas prácticas psicológicas, si realmente tuvieran validez, deberían ser impartidas por personas bien preparadas y ser llevadas a la práctica por gente con la madurez suficiente para que los resultados no conduzcan a los desastres morales y psíquicos que dejan el camino 'espiritual' lleno de víctimas de las sectas.

Es cierto que sin autoconciencia -dice el catedrático de psicología Marino Pérez Álvarez- no hay ser humano que valga. Una vida no examinada, decía Sócrates, no vale la pena de ser vivida. La autoconciencia como capacidad para volver la atención sobre nosotros mismos y así valorar y controlar nuestras vidas tiene su ambivalencia. Si, por un lado, nos hace conscientes, juiciosos y lúcidos, por otro, no deja de causarnos desasosiegos, inquietudes y trastornos como, por ejemplo, ansiedad y depresión. De hecho, en contextos clínicos, la autoconciencia suele tener mala reputación, aun cuando se promueva a veces a título de autoobservación, autoevaluación, autocontrol, etc.

La autoconciencia reflexiva aun en sus formas incrementadas es un proceso normal, característico de las personas. Si uno no reparara en sus propios sentimientos y pensamientos y le diera igual su apariencia y comparecencia ante los demás, difícilmente se podrá considerar una persona plena o cabal.

La cuestión aquí es la desproporción, cuando aspectos del propio sujeto son el objeto de su vida, interponiéndose entre uno mismo y el mundo, e incluso constituyendo todo un mundo. De este modo, el 'estar en el mundo' y el consiguiente 'horizonte de la vida' queda atascado, dando uno vueltas sobre sí, sin trascender de sí mismo, llevando una vida podríamos decir 'intrascendente' por más luchada y sufrida que sea en una suerte de psicomaquia o combate de uno consigo mismo.

Ejemplos corrientes de autoconciencia más patógena que constructiva: a) la preocupación ansiosa sobre lo que podría pasar, que convierte el miedo normal y la preocupación normal en ansiedad; b) la rumia de lo que pasó, que convierte la tristeza y la pertinente reflexión en depresión.

Las diferentes modalidades de autoconciencia patógena (hiperreflexividad) presentan efectos nocivos:

ansiedad social (uno está pendiente de su rubor o vergüenza),
anorexia (examen continuo del propio cuerpo en términos de gordura o delgadez),
paranoia (verse a sí mismo como objeto de intenciones aviesas por parte de los demás),
depresión (rumia acerca de por qué pasó tal cosa),
ansiedad (preocupación acerca de lo que pueda pasar),
esquizofrenia (hiperreflexividad en la que aspectos implícitos de uno se hacen conscientes, como oír los propios pensamientos o habla interna),
trastornos de la alimentación, baja autoestima y depresión de chicas y mujeres que toman como propia e interiorizan la mirada de los demás, que las tratan como objeto de uso o consumo,
convertirse en espectador que interfiere (por disfunción sexual, o por ansiedad social) la acción instintiva normal por medio del miedo y la ansiedad,
pensamientos repetitivos que se relacionan con la tristeza, depresión, ansiedad, bulimia, abuso de ciertas sustancias, salud física y otros trastornos como la fobia social,
la preocupación crónica (trastorno obsesivo-compulsivo), con pensamientos e imágenes de fondo afectivo negativo relativamente incontrolados y persistentes sobre peligros y amenazas,
visiones negativas de sí mismo, del mundo y del futuro y valoraciones sobre pérdidas y fracasos,
pánico y pensamientos repetitivos sobre uno mismo, sus asuntos y su vida,
pensamientos y creencias sobre el propio funcionamiento psicológico también pueden ser patógenos y derivar en trastornos emocionales,
la autodiscrepancia entre el yo-real (lo que se es realmente) y el yo-ideal (lo que se quiere ser y lo que se debe ser y hacer) implican estados emocionales como miedo, ansiedad, tristeza, depresión, culpa, vergüenza, etc. que ciertamente pueden suponer altos niveles de autoconciencia aversiva, pero también dar motivos para el escape: alcohol, drogas, bulimia, masoquismo, suicidio;
otros efectos nocivos: inducir uno mismo los problemas que teme y termina por tener; evitar continuamente experiencias y conductas desagradables; esquizofrenia, alucinaciones auditivas, espaciales.
 

Bibliografía
Marino Pérez Álvarez, Las raíces de la psicopatología moderna, 2012.

viernes, 8 de abril de 2016

LA TRATA DE PERSONAS EN LAS SECTAS

Como hemos visto en artículos anteriores, las sectas atentan contra los derechos humanos. Hoy nos fijamos en un aspecto totalmente denigrante, totalmente contrario a todos los principios éticos y jurídicos, de los comportamientos de los miembros directivos y de sus colaboradores ya convencidos de las sectas.

"Artículo 3 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la "trata de personas", especialmente mujeres y niños, de la Organización de Naciones Unidas, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, firmado en 2000, ratificado por España el 21 de febrero de 2002:

a) por "trata de personas" se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esta explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

b) el consentimiento dado por la víctima de la "trata de personas" o toda forma de explotación intencional descrita en el apartado a) del presente artículo no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado."

La "trata de personas" es un delito muy específico y constituye una vulneración de derechos humanos universalmente reconocidos, como son el derecho a la vida, la libertad, la integridad, la intimidad, la salud, a no sufrir esclavitud o servidumbre forzada y a no padecer prácticas de tortura u otras formas de trato inhumano o degradante, prácticas lamentablemente repetidas en muchas sectas coercitivas.

En la práctica, la "trata de personas" se caracteriza por la falta de consentimiento de la víctima y se ejerce mediante coacción, engaño o violencia con el fin de la explotación, por lo que la acción (retención, coacción, humillación, explotación) es continua. Por tanto, es un crimen contra el ser humano.

De nuevo volvemos a encararnos con la falta de sensibilidad y de decisión de los poderes públicos para detener esta lacra moral y social de las sectas, aunque es cierto que la "trata de personas" se da también fuera del ámbito de los grupos sectarios.

Incluso los mismos cuerpos policiales, los mismos periodistas, las informaciones televisivas y cibernéticas, las iniciativas legislativas de los parlamentarios confunden los términos cuando tratan de hablar, legislar o decidir sobre una cosa tan precisa como la "trata de personas".



miércoles, 17 de febrero de 2016

EL PAGANISMO. LAS SECTAS AYER Y HOY (2)

El culto a Dionisos se extendió en época helenística gracias a los actores trágicos. Coincide con la época de las antiguas democracias y demagogias, ya que la religión de los dioses olímpicos se mantenía entre los aristócratas. Era el único dios griego que ganaba adeptos, pues tenía afinidades orientales, tracias y asiáticas y también sus propios "Misterios".

En el dios Dionisos se concentró un importante sincretismo que lo asimiló y confundió con Zagreus de Tracia, Sabacio de Frigia, Baales siriofenicios y Serapis e Isis de Egipto bajo el influjo de las sectas órficas. Ptolomeo IV Filopator, en Egipto, fue uno de sus fieles más célebres, de tal modo que podría hacer de Dionisos el único dios de su reino. Posiblemente, Apolo como divinidad se sumó a esta tendencia sincrética de confusión de divinidades en una de carácter dionisíaco.

El culto de Dionisos ya extendido suplantó al antiguo Liber itálico y se ganó el favor del pueblo de Roma. Era un culto religioso procedente al mismo tiempo de Campania y de Etruria, de carácter místico, consolador de aflicciones morales (pobreza), prometía una vida ultraterrena y la inmortalidad, pero era también desordenado y clandestino. Por esto retrocedió. En el año 186 una violenta reacción oficial de los cónsules se produjo a causa del célebre asunto de las Bacanales.

Los cultos egipcios de Serapis y de Isis, dioses consoladores y curadores, gozaban también de gran favor en Roma, pero provocaron, sobre todo el de Isis, la desconfianza del Estado de Roma y frecuentes medidas de prohibición. Desde el año 89 se suprimieron varias veces las capillas dedicadas a Isis.

Emperadores como Adriano, Antonino y Cómodo se interesaron en los cultos griegos como el de Dionisos; egipcios como el de Isis y Serapis, y orientales. Calígula y Domiciano entronizaron oficialmente el culto de Isis, tras largas prohibiciones: religión comunitaria, aparentemente disciplinada y vestida de blanco, pero no se sabe si de cándida honradez. El sincretismo que tendía a confundir en un solo ser supremo a los dioses se acentuó al final del Imperio romano.

En el presente, hay familias de la "nobleza negra" de Roma cuyo linaje y tradiciones políticas se remontan a la antigua república romana. La república y el imperio bajo el que vivieron los antepasados de la "nobleza negra" estaban controlados por la rama romana del culto a Apolo. En aquella época, dicho culto a Apolo se manifestaba de diversas maneras: como institución usurera de recolección de deudas de todo el Mediterráneo, como servicio de inteligencia política, como una secta y, a la vez, como una creadora de sectas.

La base de dicho culto de Apolo fue, por tanto, el decadente Egipto ptolemaico, desde el cual la secta controlaba a Roma. En Egipto, el culto a Apolo sincretizaba los cultos de Isis y de Osiris como imitación del culto frigio a Dionisos. El culto a Apolo establecido por el Imperio romano creó escuelas filosóficas así como el derecho romano.

Esa es la tradición transmitida por las familias de la "nobleza negra" de Roma, que, pasado el tiempo, fueron conocidas como la "nobleza negra" veneciana, cuyos miembros en la actualidad ocupan puestos de importancia clave en los círculos más íntimos de organizaciones como el grupo Bilderberg. Esta tradición ha persistido al amparo de distintas instituciones como la monarquía y la aristocracia británicas, con la secta de los Hijos del Sol, y las facciones de la Orden de Malta han preservado la visión del mundo, la doctrina, y la política ininterrumpida del antiguo culto de Apolo.

Han recurrido a los mismos métodos que empleaban los sacerdotes de Apolo (la promoción de sectas dionisíacas de culto a las drogas, contraculturas eróticas, maníacos terroristas) para volver semejante mezcla de gente enloquecida contra las fuerzas de la sociedad dedicada al progreso científico y tecnológico en un marco de paz.

Aun más, el pensamiento racista de fondo anglosajón es que sólo el noble era depositario de la virtud racial. Según este pensamiento, la nobleza española no podía poseer unos orígenes puros en la medida en que se había mezclado con los invasores; la nobleza española no poseía ya la pureza de los orígenes germánicos de la verdadera aristocracia. Entre los mismos españoles existía la sospecha de la mezcla racial. Hubo tratadistas que atacaron, en los siglos XVI y XVII, la mezcla de sangres y adjudicaron a otros pueblos, como los italianos y los españoles, este pernicioso fenómeno de la fusión.

Philip W. Powell y otros autores contemporáneos observan en la persistencia y en la capacidad de adaptación de la "leyenda negra" contra España, adaptada a cada época, una variación más de la ideología antiespañola fraguada en especial en el mundo anglosajón:

"Dudo -escribe Powell- que haya materia extranjera enseñada en nuestras escuelas y universidades tan cargada de prejuicios inhibidores como la cultura hispánica (...) Las opiniones erróneas del mundo hispánico se encuentran desde un principio en nuestras escuelas y en la época del ingreso en colegios superiores, y en la universidad están bien inculcadas"

Entre las convicciones más arraigadas de esa leyenda negra se encuentran las de la Inquisición española, con su secuela de limpieza de sangre. La leyenda negra, en la que los estatutos de limpieza de sangre jugaban un papel esencial, venía a consagrar la separación, en teoría, de las naciones europeas de acuerdo con cada raza.

La historia se repite respecto de otros países y continentes por otras razones. En cuanto los Estados Unidos se independizaron, en cuanto Francia se convirtió en República, en cuanto los ejércitos británicos se vieron derrotados en el África zulú y en la India, en la Alemania después de la 2ª Guerra Mundial, la monarquía y la aristocracia británicas se pusieron a intrigar para quitarles la potencia creativa, política, económica, científica a esas naciones.

La Mesa Redonda (fundada por T. H. Huxley y Cecil Rhodes) es una de las sociedades secretas "abiertas" vinculados a los Güelfos Negros, más conocidos como la Casa de Windsor. El barón Harold Anthony Caccia, cuya familia es una de las más antiguas de la Nobleza Negra veneciana, fue miembro destacado de la Mesa Redonda.

La Mesa Redonda mantiene actualmente el objetivo establecer "un imperio feudal dirigido por una aristocracia que controlase los conocimientos y la tecnología para gobernar a una población de ignorantes y drogadictos esclavos de plantación" (Robert Zubrin, "There is no science in science fiction", The Campaigner, abril 1981)

En las filas del Club de Roma están los miembros más antiguos de la Nobleza Negra veneciana de Europa, descendientes de las familias europeas más ricas, que controlaban y gobernaban Génova y Venecia en el siglo XII. Si uno es capaz de abrirse paso entre la prolija y confusa verborrea, el informe del Consejo del Club de Roma The Global Revolution (1992) deja poco lugar a dudas sobre sus pretensiones:

"En la búsqueda de un nuevo enemigo que nos una, se nos ha ocurrido la idea de que dicho enemigo bien podría ser la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, las hambrunas y cosas parecidas."

Pero concluyen diciendo lo siguiente:

"El verdadero enemigo es la propia humanidad"

 http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_rothschild15.htm




viernes, 5 de febrero de 2016

EL PAGANISMO. LAS SECTAS AYER Y HOY

El sentimiento de inquietud frente a un grupo considerado exógeno, la secta, no integrable en la identidad colectiva, se vuelve a encontrar en todo tiempo y en todo lugar. Es irreductible y suscita reacciones semejantes. La secta, portadora de valores aparentemente religiosos, es un órgano socialmente no asimilado.

En 1996, un informe parlamentario francés indicaba los parámetros de la imposibilidad de su asimilación. Todos ellos cuestionaban el orden social:

"Desestabilización mental, carácter exorbitante de las exigencias financieras, ruptura inducida con el ambiente de origen, alteración de la integridad física, reclutamiento de niños, discurso más o menos antisocial, problemas con el orden público, importancia de conflictos judiciales, ocasional malversación de los circuitos económicos tradicionales, tentativas de infiltración en los poderes públicos" (1)

Muchos de estos parámetros inciden en la ausencia de respeto del orden social. Ahora bien, alterar el orden establecido provoca una reacción tanto social como gubernamental en todas las civilizaciones y desde siempre.

En efecto, el asunto de las Bacanales, sociedades iniciáticas, que remonta al año 186 antes de nuestra era revela ya la existencia de estos criterios. Los Bacantes, presentes en toda Italia, celebraban sus fiestas en honor de Bacchus por la noche y en secreto. Tenían la reputación de ser desenfrenados. Como reacción a la sospecha que rodeaba sus rituales, los cónsules de Roma decidieron llevar los hechos considerados criminales a conocimiento de todos. Los dioses de Roma no debían ser confundidos con cultos extranjeros que preconizaban costumbres depravadas. Los cónsules se afirmaban en informar a la población de que estas prácticas no estaban de ningún modo ligadas a un culto inocente o a divertimentos aceptables. Según las pesquisas, los Bacantes eran varios millares y constituían un peligro para la seguridad pública. Se trataba de mujeres y de hombres afeminados que se entregaban a todos los vicios, donde entraban la embriaguez, los ruidos escandalosos por la noche, la impudicia. De todo esto se deducía que estas histerias constituían una amenaza para la misma seguridad del Estado romano. Más grave a los ojos de los cónsules era que los responsables de esta organización se enmascaraban tras la majestad de los dioses, lo que quería dar una apariencia de respetabilidad a sus actividades clandestinas. (2)

Durante este periodo romano que conoció una auténtica eclosión de sociedades iniciáticas, este sentimiento de amenaza para el orden público, amenaza creada por lo que son consideradas falsas religiones, es semejante al que, en 1996, ha llevado a los diputados franceses a sensibilizar a la sociedad sobre el peligro de las sectas.

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(1) Alain Gest et Jacques Guyard, Rapport fait au nom de la Comission d'enquête sur les sectes, Assemblée nationale, nº 2468, 1996, p. 12
(2) Baudoin Decharneux, Sectes et hérésies de l'Antiquité à nos jours, Université de Bruxelles, 2002, p. 37-39

martes, 2 de febrero de 2016

PERSONALIDAD DE LOS LÍDERES DE SECTAS (2)

Timothy Leary aparece en primer plano como promotor, apologista y sumo sacerdote de los agentes psicodélicos desde su Arcadia psicodélica de Millbrook de Nueva York. Es curioso y también muy sospechoso cómo Timothy Leary ha conseguido ejercer su breve, pero intensa influencia sobre la cultura joven. Ha sido considerado pionero en el campo de la investigación psicodélica desde los primeros años de 1960 y como tal se le ha hecho una asombrosa publicidad. Pero hemos de fijarnos en que no surgió como sacerdote sedicente del culto swami hasta que su carrera académica no quedó hecha trizas. Fue expulsado de Harvard en 1963 y estuvo envuelto en procesos judiciales por uso de narcóticos. No parece haber sido casual la coincidencia de sus dificultades con la autoridad judicial y su presentación como profeta visionario.

En 1960, el doctor Timothy Leary, psicólogo de prestigio y gran inteligencia en la universidad de Harvard, estaba convencido de que para aliviar el sufrimiento físico hacía falta algo más que un análisis conductual. Empezó a estudiar los alucinógenos. A principios de 1961 contaba con financiación para un proyecto aprobado por Harvard sobre las "reacciones clínicas de la psilocibina". Repartió 3.500 dosis entre 400 personas: músicos de jazz, escritores, presos, estudiantes. Del resultado Leary se convenció de que había encontrado la solución para los males de la sociedad.

Hizo todo lo posible para influir en el debate público y se dirigió a quienes "creaban las opiniones" para que al menos quedase esa droga al alcance de investigadores y científicos. Dio a probar dicha droga a poetas como Robert Lowell, Charles Olson y Allan Ginsberg; se la dio a músicos de jazz como Maynard Ferguson, Charles Mingus y Thelonius Monk; se la ofreció a editores y educadores, e intentó por todos los medios hacérsela llegar al presidente Kennedy.

Su estudio era teórico y estaba muy controlado. El problema llegó cuando Timothy Leary y las demás personas de su entorno empezaron a tomarlo a todas horas. En diciembre de 1961, Leary cambió al todavía más potente LSD, que conoció gracias a Michael Hollingshead. Cuanto más ácido tomaba, más veía a Dios.

Los otros académicos y administradores de Harvard se quejaron del clan de estudiantes de Harvard que se habían convertido en visionarios y de que los padres de los estudiantes no esperaban precisamente eso. En 1962 denunciaron a Leary por proporcionar psicotrópicos sin que estuviera presente un médico.

Leary escondió la cabeza hasta que llegaron las vacaciones y entonces con 35 amigos y asociados partió a México. Los seguidores se consideraban un conjunto de visionarios que se habían unido para fundar una nueva sociedad universal basada en las drogas psicodélicas y en una síntesis de religiones orientales.

Volvieron a Harvard, pero el profesor Richard Alpert y Timothy Leary no tuvieron la aportación oficial para continuar con su trabajo, y fundaron como institución alternativa la Federación Internacional para la Libertad Interior. Fueron expulsados de la universidad de Harvard. En un curso dado en un hotel de Zihuatanejo (México), las autoridades mexicanas detuvieron a Leary y a sus amigos y los devolvieron a Estados Unidos. Fueron también echados al intentar montar un centro en Antigua y en Dominica. Entonces, Leary instaló su centro al norte de Nueva York, en Millbrook.

Se calculaba que en la primavera de 1965 había cerca de 4 millones de consumidores de ácido LSD. Para la prensa y las autoridades de Estados Unidos, eso era por culpa de Timothy Leary. Él alimentó la leyenda dando charlas y presentándose a menudo como jefe del movimiento psicodélico.

En septiembre de 1966 tuvo lugar la primera y turbia celebración psicodélica de su Liga para la Revolución Espiritual. En el "New York Times" de 20 de septiembre de 1966 se relata la fundación de la Liga y su primer servicio público.

En psiquiatría existe una condición de la inteligencia llamada "síndrome de Ganser" o síndrome de las respuestas aproximadas. Este síndrome describe el comportamiento de personas que aparentemente fingen locura, pero la fingen tan bien, que llega un momento en que se adaptan a la conducta fingida. En cierto modo, se comportan deliberadamente como locos. En el caso de Leary, la "locura" se ha revestido de algo divino, pero al parecer se da el mismo proceso de pérdida progresiva de sí mismo en una identidad excéntrica. En la obra de Leary "High Priest" (1968), pretende proporcionar el "fondo del Nuevo Testamento para los nuevos testigos". Desde la primera línea se leen sentencias de un recargado eclecticismo religioso. Él mismo se ve como el Moisés de estas nuevas escrituras.

Cuando la revolución psicodélica va tan ligada a una sexualidad libre y sin límites -aspecto básico del culto de Leary-, ¿nos habremos de extrañar de que los jóvenes alienados se adhieran a ella de manera tan imprudente y precipitada?

Es penoso, pero la droga empezó a ser experimentada de repente por una generación de adolescentes patéticamente sin cultura y que normalmente llevaban una impaciencia vacía a esa experiencia.

La experiencia psicodélica (la expansión de la conciencia) en la adolescencia rebelde ha abortado. El psicodelismo experimentado por caracteres amorfos y alienados tiene precisamente el efecto contrario: disminuir la conciencia mediante fijaciones. Lo evidente es que la psicodelia es una obsesión que demasiados jóvenes no son capaces de vencer o eludir.

Timothy Leary ha revendido a las masas de adolescentes y jóvenes estudiantes la conexión entre la experiencia psicodélica y la religión visionaria. Aparecía en sus reuniones campestres de LSD con la solemnidad de un Cristo resucitado, vestido todo de blanco, entre inciensos y efectos de luz y sonido que formaban parte de la función, que costaba 4 dólares a cada asistente. Leary ha sido el mayor responsable de que se haya inculcado a grandes masas de jóvenes y de mentes precarias (que no pueden contener más que una sola idea de una vez) la noción de que el LSD tiene algo que ver con la religión y que drogarse es el rito sagrado de la Nueva Era. La juventud sabe vagamente que detrás y en alguna parte de esta experiencia se encuentran tradiciones religiosas ricas y exóticas, poderes ocultos, la salvación, todo lo cual no acierta a comprender la sociedad adulta.

A Leary se le critica por predicar una forma de quietismo apolítico. Él mismo dijo en 1967: "Este será un país de LSD dentro de quince años. (...) Cada vez hay menos interés por la guerra, los armamentos, la política, el poder. Y ya saben ustedes que hoy la política es una enfermedad."

Pero también Leary hizo reivindicaciones políticas demasiado vagas de conquistar la libertad individual mediante la acción política y social. Según parece, embriagarse de LSD y vivir underground bastaba para transformar la sociedad y reorientar el curso de la historia. Además, Leary combinó en su psicodelismo una caprichosa forma de darwinismo psíquico que introduce al viajero (del LSD) en una "nueva raza" en proceso de evolución.
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El trance meditativo supone una práctica intensa y sistemática de meditación llevada por yoguis indios con el fin de producir una alteración que tiene mucho que ver con la psicosis funcional y con experiencias psicóticas.

Los yoguis muy experimentados pueden tener personalidad doble, alucinaciones visuales y auditivas y creencias en sus poderes espirituales, tales como la capacidad de influir en el clima o caminar sobre el agua.

Más en concreto, la alteración de la conciencia alcanzada por los yoguis viene a ser una forma de alteración del yo semejante a las alteraciones esquizofrénicas, cuando se describen desde una perspectiva fenomenológica.

Este experiencia deriva de una práctica cuya clave está en la concentración de la atención. Esta práctica llamada "Yoga-Sutra" identifica tres etapas: atención fija, atención continua y atención fusional. El objetivo de los yoguis es la liberación del yo participante, lo que sería la experiencia pura del yo observador, la pura contemplación.

Los mecanismos psicológicos del trance meditativo son similares en estructura a los trances espontáneos de algunas psicosis, en particular con aspectos disociativos relacionados con el estrés extremo o trauma. Si se considera que muchos yoguis tienen una historia de abuso en la infancia y depresión previa al comienzo de la meditación, cabe sugerir también que el trance meditativo sea una forma de vida alternativa a la psicosis o una psicosis canalizada de forma no clínica.


 http://zarauste.blogspot.com.es/2015/06/la-personalidad-de-los-lideres-de-sectas.html

Bibliografía
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, Kairós, 1970
Marino Pérez Álvarez, Las raíces de la psicopatología moderna, Pirámide, 2012.

lunes, 11 de enero de 2016

LISTA DE LAS SERIES DE TELEVISIÓN QUE MANIPULAN A LOS ESPECTADORES

TODAS LAS SERIES

Desde Hawai 5.0 (1968) a CSI
Desde Barrio Sésamo a Los Lunnis
Desde Farmacia de Guardia a Acacias 38
Desde Los Simpson a Modern Family

Ejemplos:



Los Simpson

El público infantil es el más indefenso ante el impacto de los contenidos nocivos, porque, si no cuentan con una correcta mediación por parte de los padres y la escuela, pueden verse muy afectados. Los niños que se educan pegados a programas que no han sido ideados para ellos y que incorporan en sus propios esquemas pautas adquiridas (conductas, formas de hablar) de una fuente que no es apropiada entran en situaciones problemáticas.

La serie de Los Simpson, creada por Matt Groening, se remonta a los cortometrajes de The Tracey Ullman Show en 1987 hasta llegar a los 420 episodios. Se trata de una comedia televisiva de dibujos animados en un ámbito ficticio familiar, pero no es un programa infantil.

Se trata de un programa para adultos que suele dar una visión irónica de la sociedad estadounidense mediante las peripecias de una familia típica americana, de clase media-baja.

La serie se caracteriza por su alto componente humorístico y por contener numerosas referencias culturales de Estados Unidos. El escaso éxito del programa entre los adultos españoles radica en este marco de referencias bastante desconocido y en que los adultos españoles no se han sentido atraídos por la forma de vida y los valores estadounidenses. El atractivo para el público infantil y la estrategia de la venta de la serie en España se ha basado en el dibujo animado y en que uno de sus protagonistas, Bart, es un niño travieso.

Las críticas hacia Los Simpson se basan en que la serie ha sido presentada y publicitada como programación infantil, lo que permite que sea emitida en horarios de protección de los menores y, por tanto, que sea vista por niños, por niños que ahora están casi en las empresas y en las universidades.

Los niños no tienen necesidad de entender la serie como ha sido concebida, con el carácter de parodia y de sátira. En un acercamiento superficial, pueden ver la serie como un ataque al sistema político, económico, social; como el fomento de cualidades como la inmoralidad, la agresión o la falta de respeto a la autoridad e incluso la mofa del sentimiento cristiano.

Sólo los adultos podrían entender bien el esquema socio-cultural de la serie. Por eso es una serie inadecuada como para ofertarla por televisión a un público infantil.

Los Simpson no es una serie ideada para el público infantil. El 48,3% de personajes mayores de 45 a 64 años de la serie indica que los creadores piensan en un público destinatario adulto, no compuesto precisamente por niños. En cuanto al sexo, el 78,3 % son hombres y el 21,7% son mujeres, de lo que se infiere la gran desigualdad de género en las coordenadas narrativas, como personajes protagonistas, secundarios y episódicos.

Dominan, aunque con porcentajes bajos de ambos extremos, las actitudes positivas (dominio, actividad, optimismo, amistad, verdad) sobre sus contrarios. La excepción es la aparición del egoísmo (7,9%) frente al 4,2% de altruismo. Llama la atención el escaso porcentaje de afectividad demostrada entre los miembros de la familia Simpson. Aunque un 20% de las escenas tienen como mínimo un acto violento, la violencia no es un elemento importante en la narratividad de la serie. La representación de la violencia es masculina y adulta.

La mayoría de los actos violentos entre niños (31.3%) se atribuyen a Nelson y sus amigos, caracterizados como agresivos y problemáticos. Sus actos violentos quedan deslegitimados por la propia caracterización negativa de los personajes, por lo que los niños pueden fácilmente identificar sus actos como negativos.

En Los Simpson predomina el lenguaje coloquial, cercano a veces al registro vulgar, en boca de los hombres, casi nunca en mujeres. Es significativo el mayor porcentaje de palabras malsonantes, así como el uso de términos relacionados con las drogas y el alcohol, en los hombres. Así los personajes masculinos se presentan como seres rudos, con escaso poder de abstracción, pero con dominio sobre los personajes femeninos.


En esta serie, las situaciones de sexismo social son muy constantes. Al lado de expresiones machistas, los comportamientos discriminatorios son un elemento común de todas las escenas. La mujer es objeto de placer o la encargada de la casa y la sometida al hombre. Se crean estereotipos que se repiten en los personajes infantiles. El peligro del estereotipo es que suele conllevar un juicio de valor peyorativo respecto de personas y grupos desfavorecidos socialmente. Si los niños, y los mayores, asumen este estereotipo, llegan a pensar que lo que ven frecuentemente es normal y, por tanto, correcto.

El público infantil no llega a darse cuenta del aspecto irónico de la serie y seguramente no logra discernir entre lo real y lo que no lo es; entre lo que es un mundo de valores y lo que se presenta como un universo de contravalores, pero eso sí con una música al principio de cada capítulo que parece anunciar el evangelio del nuevo Homero (Homer Simpson) que nos cuenta una nueva épica de mediocres.












El objetivo de Barrio Sésamo era llegar a dominar las cualidades adictivas de la televisión y hacer algo bueno con ellas, como ayudar a los niños pequeños a prepararse para el colegio.

En palabras de Malcolm Gladwell, del instituto Tavistock, "Barrio Sésamo se creó en torno a una novedosa idea: la de que, si logramos captar la atención de los niños, podemos educarlos" Cada episodio hacía "ajustes pequeños pero cruciales" en cada segmento para captar la atención de los niños. Tras la primera temporada del programa infantil, sus críticos obligaron a los productores y a los investigadores a tratar a las claras los objetivos afectivos, esto es, la competencia social, la tolerancia de la diversidad, cuestiones de ecologismo, formas no agresivas de resolver conflictos, pero esto se hace a través de unos muñecos caracterizados como animales que discuten como vecinos y moralizan sobre cuestiones ecologistas, competencia social, tolerancia, etc. Se ofrece como única solución correcta aprender a ser tolerante, pero en medio hay canciones, lecciones de conceptos, lenguaje, etc. Mediante "ajustes pequeños pero cruciales" predisponen a los niños ya a ser tolerantes con todo (hasta con las costumbres más perversas)

Poco después de crear Barrio Sésamo, sus productores empezaron a desarrollar el "modelo CTW" donde se pretendía la interacción entre productores de televisión receptivos y expertos científicos infantiles, la creación de un programa de contenidos apropiado a la edad, la investigación para dar forma al programa y un análisis independiente de lo que aprenden los espectadores, pero hay estudios que demuestran que Barrio Sésamo no favorece el aprendizaje. "En muchos casos, da la impresión de que inhibe la capacidad de entender ideas más complicadas. Y lo que es más importante, los estudios indican que los niños parecen volverse 'adictos' al programa, y dicha 'adicción' los vuelve adictos a ver cualquier programa de televisión". Como escribió Neil Postman, de la Universidad de Nueva Yok, "si hay algo que reprochar a Barrio Sésamo es fingir que es un aliado del aula del colegio (...) Barrio Sésamo no estimula a los niños a que les guste la escuela ni nada que tenga que ver con ella. Los estimula a que les guste la televisión."

Edward Bernays, sobrino de Freud, ya lo decía en su libro Propaganda (1928): "La manipulación consciente e inteligente de las costumbres organizadas y de las masas es un elemento importante (?) de la sociedad democrática. Quienes manipulan ese mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder de este país (...) Nos gobiernan, moldean nuestra manera de pensar, forman nuestros gustos, sugieren las ideas, fundamentalmente, hombres que no conocemos de nada. (...) un número de personas relativamente pequeño que entienden los procesos mentales y las pautas sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la manera de pensar del público y quienes aprovechan las antiguas fuerzas sociales e inventan formas nuevas de controlar y dirigir el mundo."
¿Puede alguien negar que en estas dos últimas generaciones ha habido un drástico cambio de valores morales?



La serie Cuéntame cómo pasó se considera una "visión retrospectiva controlada", donde los productores nos han puesto en contacto con las emociones más infantiles y banales y nos han provocado nostalgia por aquellos años. La nostalgia une a las personas que compartieron un pasado común, pero se utiliza para manipular a la gente a través de las emociones asociadas a esos recuerdos. Así Cuéntame cómo pasó llega a hacer el lavado de cerebro a las personas mayores. Como el efecto de la serie ha funcionado, se han ideado consecuentemente series de TVE con el mismo mecanismo de mensajes ocultos que distorsionan la verdadera historia, la memoria colectiva y la identidad nacional (El Ministerio del Tiempo).

Theodore Adorno, de la Escuela de Frankfurt, en 1944 sostuvo que los medios de comunicación, como la radio y, sobre todo, la televisión, podían utilizarse para "atontar a la fuerza" a la gente. "La televisión (...) promete intensificar drásticamente el empobrecimiento de las cuestiones estéticas".

Doce años después, Theodore Adorno escribió que "la televisión es un medio de control psicológico" para producir lo que desean los manipuladores de los medios. La programación de la televisión contiene mensajes claros, definidos por el argumento, los personajes, etc., y un mensaje oculto, que salta menos al entendimiento. A través de estos mensajes ocultos se pretende hacer el lavado de cerebro a la población. El mensaje claro, como el argumento, es el esqueleto a través del cual se meten los mensajes ocultos para hacer el lavado de cerebro a la población, a los ciudadanos del mundo.

Tenemos unos padres que fueron educados por la televisión, que han criado a unos hijos que han sido educados por la televisión, unos hijos que ahora empiezan a tener hijos a su vez; tres generaciones consecutivas sometidas al lavado de cerebro de la televisión y que no recuerdan haber vivido algo distinto.

La comunidad de personas creativas de Nueva York y Hollywood es lo que los lavacerebros llaman "un grupo carente de líder". No son conscientes de las verdaderas fuerzas externas que los controlan ni de que les han estado lavando el cerebro durante 40 años de televisión. Creen que son libres para crear. Los que crean los programas y las series de televisión obtienen su "inspiración creativa" recurriendo a su propia experiencia y a sus propios valores, que han pasado por un lavado de cerebro. Así se mantiene el sistema continuo.

Bibliografía
Los niños y el negocio de la televisión, 2011 (Pilar Fernández Martínez y otros)
Instituto Tavistock, 2011 (Daniel Estulin)
Propaganda, 2004 (Edward Bernays)
Television and Patterns of Mass Culture, 1954 (Theodore Adorno)