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martes, 25 de junio de 2019
MARIHUANA, GRAN NEGOCIO
Como ya dijimos del feminismo, del veganismo, de los cursos de inteligencia emocional y del abuso de la cibernética y redes sociales, decimos ahora de la marihuana: detrás de todas estas ideologías hay grandes y turbios intereses económicos.
Hay serias advertencias sobre los efectos dañinos de fumar marihuana y cannabis en el embarazo y en la lactancia, pero también en los gametos masculinos y femeninos y en la reproducción humana.
Otro de los efectos negativos del consumo prolongado de marihuana es que reduce la cantidad y calidad del esperma. El cannabis se asocia a menor volumen seminal en el hombre. Pero las consecuencias también las sufren los futuros hijos de embarazadas consumidoras de marihuana. Varios estudios han observado una relación entre el consumo de esta sustancia y un peso reducido de los niños en el momento del nacimiento.
El consumo regular de marihuana interfiere en los procesos de desarrollo normal del cerebro que deberían tener lugar en la adolescencia. Los efectos pueden llegar a ser duraderos, si se comienza a consumir marihuana en la adolescencia. Las capacidades verbales, cognitivas y la fuerza de la voluntad de los que empiezan a fumar más jóvenes se ven afectadas. El deterioro va acompañado de una paulatina pérdida de materia gris y de apatía, la falta de motivación. Los efectos pueden derivar en alteración de la convivencia en el hogar y problemas de conducta en la edad adulta. Lo curioso es que todo va en consonancia con la alarmante caída de la calidad de la enseñanza, como perciben tantas personas en sus conversaciones.
El THC (Tetrahidrocannabinol) es capaz de alterar el funcionamiento del hipocampo y la corteza orbital frontal, áreas del cerebro que le permiten a una persona poder crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención. Como resultado, el uso de marihuana afecta el pensamiento e interfiere con la habilidad de aprender y hacer labores más complejas. ¿Esto es lo que necesitan los estudiantes, los jóvenes a los que se les promete un gran futuro profesional?
El consumo de marihuana también tiene efectos sobre la salud del corazón, hace los huesos más vulnerables y empeora la salud de dientes y encías. El humo de la marihuana también irrita la garganta y los pulmones. El humo contiene gases tóxicos y partículas que pueden dañar los pulmones.
¿Por qué no ponen fotos espeluznantes, igual que en las cajas de tabaco? El fumar marihuana regularmente se relaciona con una inflamación amplia de las vías respiratorias y de los pulmones, y el aumento de síntomas de bronquitis crónica.
Si se aplicaran los mismos criterios que con el tabaco, las autoridades deberían tomar medidas para cuidar de la salud de las personas que pueden llegar a fumar pasivamente el humo de las marihuanas y tener estos mismos efectos, cuando hay zonas y barrios donde todo huele a eso, a marihuana.
El THC es el cannabinoide que genera las mayores polémicas en torno a la legalización del cannabis por algunos de sus efectos tales como la alteración de la memoria y la percepción. Entre los efectos adversos del THC se cuentan sensación de cansancio, somnolencia, sequedad de boca, cefaleas, mareos y trastornos en la coordinación del movimiento. ¿Esta es la sociedad de zombies amaestrados por desconocidos que nos quieren poner?
El THC perturba el funcionamiento del cerebelo y los ganglios basales, la postura, la coordinación y la reacción temporal. Por eso las personas que han usado marihuana conducen de una forma menos segura y se les hace difícil hacer deporte y otras actividades físicas.
Al actuar en los receptores cannabinoides, el THC también activa las regiones cerebrales que regulan las respuestas a comportamientos placenteros como el sexo y la comida. Al igual que la mayoría de las drogas, el THC estimula las neuronas en el sistema de gratificación para liberar la sustancia química dopamina a niveles más altos de los que normalmente son liberados como respuesta a estímulos naturales.
Sin embargo, en vez de relajación y euforia, algunas personas experimentan ansiedad, miedo, desconfianza o pánico cuando usan marihuana. Esta droga también puede estar detrás de un porcentaje mayor de insomnio y alteración del sueño.
Hicieron los poderes públicos y las grandes empresas (y gurús de las finanzas) una gran campaña mundial contra el tabaco, los fumadores de tabaco, etc., ¿y ahora no hay otra campaña mundial contra la marihuana?.
https://elpais.com/elpais/2017/02/24/buenavida/1487934222_682847.html
https://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/salud/201503/16/devastadores-efectos-cannabis-jovenes-20150313132123.html
martes, 19 de marzo de 2019
UN LIBRO MUY RECOMENDABLE
Demografía zombi (Icaria Editorial, 2018), libro de Andreu Domingo, nos ha llamado la atención porque analiza los subproductos del cine y de la televisión de las últimas décadas no como forma de entretenimiento sino como instrumentos ideologizados para el gran público acrítico que los consume.
Además, nos ha sorprendido porque viene a decir cosas, incluso a explicar mejor ciertos asuntos que hemos apuntado en otros artículos de este blog. Andreu Domingo es doctor en Sociología y entre su obra última está haber sido editor de Demografía y posverdad (Icaria, 2018).
El análisis de la metáfora zombi permite a Andreu Domingo la autopsia de la utopía del neoliberalismo para entender la distopía en la que se ha convertido, que apunta a un desplazamiento hacia la "política de la muerte", que tanto se predica, por otra parte, en las camisetas, chaquetas y demás parafernalia de vestimenta actual, especialmente de jóvenes. Esa política es un "dejar morir" que implica la redefinición del concepto vida, cuando la oligarquía se asegura su "planeta B" para sobrevivir a los desastres que ella misma ha provocado y el poder se plantea la atroz pregunta de ¿a quién se debe salvar?
Hasta los niños reciben por desgracia toda esta ideología de zombies por televisión en Disney Channel y en Neox (la serie I-Zombie); lo peor es que los padres ni se enteran del veneno que les meten a sus hijos.
icariaeditorial
Además, nos ha sorprendido porque viene a decir cosas, incluso a explicar mejor ciertos asuntos que hemos apuntado en otros artículos de este blog. Andreu Domingo es doctor en Sociología y entre su obra última está haber sido editor de Demografía y posverdad (Icaria, 2018).
El análisis de la metáfora zombi permite a Andreu Domingo la autopsia de la utopía del neoliberalismo para entender la distopía en la que se ha convertido, que apunta a un desplazamiento hacia la "política de la muerte", que tanto se predica, por otra parte, en las camisetas, chaquetas y demás parafernalia de vestimenta actual, especialmente de jóvenes. Esa política es un "dejar morir" que implica la redefinición del concepto vida, cuando la oligarquía se asegura su "planeta B" para sobrevivir a los desastres que ella misma ha provocado y el poder se plantea la atroz pregunta de ¿a quién se debe salvar?
Hasta los niños reciben por desgracia toda esta ideología de zombies por televisión en Disney Channel y en Neox (la serie I-Zombie); lo peor es que los padres ni se enteran del veneno que les meten a sus hijos.
icariaeditorial
viernes, 27 de abril de 2018
SALIR DE LAS SECTAS
TESTIMONIO. EXPERIENCIA DE UNA MUJER CON LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ (IV) (continúa la entrada anterior)
En ese tiempo ya me debatía en la tensión de abandonarlo todo, incluso a mi marido, o entrar en tratamiento psicológico. Fue entonces cuando los ancianos intensificaron la ayuda y me enviaron dos hermanas más. Eran en total cuatro las mujeres que se turnaban en mi casa; pasé a estar acompañada todo el día, se metieron en mi vida íntima y personal sin permiso mío, muy sutilmente.
Me daban consejos a cada momento sin yo pedírselo. Hasta que al final me dijeron claramente y sin más rodeo lo que tenía que hacer para conseguir que mi marido cambiara: ¡sobornarlo sexualmente! Tenía que descubrir sus fantasías sexuales, y todos aquellos juegos eróticos que a él más le gustasen practicarlos todos los días a las horas que pudiera.
Se ofrecieron incluso a quedarse con las niñas para que yo estuviera más libre y serena, más concentrada y pudiera hacerlo todo bien. A la vez debería dejarme hacer por él todo lo que su libido le propusiera. La idea era tenerlo contento sexualmente… Me aseguraron que después de pasar esos momentos fingiendo y a veces hasta con asco, tenían conseguidos a sus maridos para todo lo que ellas quisieran durante el resto del día.
Tantos meses, tantas visitas, tantos rodeos… Yo era demasiado torpe para captar lo que me estaban proponiendo. Tuvieron que hacerlo abiertamente, con todas sus letras y palabras. Yo era ingenua, muy joven… y como decían los ancianos muy inexperta en el matrimonio.
No lo dudé un minuto: opté por el tratamiento psicológico. La sola idea de ser una especie de prostituta legal me sobrecogía el corazón.
Me fui al Centro de la Mujer de la Consejería de Asuntos Sociales. Allí me trataron muy bien, con mucho cariño y atención. Me designaron una psicóloga que se puso las manos en la cabeza cuando le conté mi historia, y lejos de atiborrarme de consejos o de fármacos, inició conmigo una terapia de autoestima que fue ayudando a valorarme no solo como persona sino también como mujer.
Comencé a ir menos a las reuniones de la congregación, tenía claro que no quería ser como las hermanas sabias, como los ejemplos vivientes de la congregación. Ahora que sabía por qué les iba tan bien la vida y sus respectivos matrimonios, las veía como hipócritas y no soportaba su compañía. Después de saber de sus estrategias para mantener unos matrimonios agonizantes y a veces hasta muertos pero felices de cara a la galería, no soportaba su presencia ni tanta apariencia. Lo veía todo como una gran mentira.
Cuando conté todo esto a los ancianos esperando que para ellos fuera motivo más que suficiente para hacer una reflexión dentro de la congregación y una llamada de atención, simplemente se sonrieron entre ellos. Me sentí ridícula, humillada. Ellos eran precisamente quienes las habían enviado, pensando que estas cosas entre mujeres se hablan mejor. Ellos las habían enviado para que me amaestraran en estas artes femeninas.
Les comuniqué entonces mi decisión de abandonar la congregación y ellos antes de aceptarla prefirieron esperar la visita del superintendente que estaba por llegar.
Mi decisión estaba tomada, pero por educación volví a aceptar a otro nuevo superintendente. Era la quinta vez que tenía visitas de este tipo en casa debido a que mi problema según ellos era muy difícil de sobrellevar para unos ancianos que nunca se habían encontrado con algo así.
A los pocos días me citaron en el Salón del Reino. Asistían a la reunión dos ancianos, dos siervos ministeriales y el superintendente de zona. Cinco hombres delante mía interrogándome “amorosamente y con todo tacto” sobre mi vida sexual. Me hicieron saber que quizás yo tendría alguna desviación, que no era de buena cristiana no dar el débito conyugal cuando el marido lo requería, etc. Me hablaron de la condena a muerte en la que estaba metida por no perdonar a un hombre que no había cometido adulterio aún, pero que si lo cometía, era yo la culpable por inducirlo a ello, por no dejarle tener relaciones sexuales conmigo, etc.
Llegado un momento no sé cuándo de esta reunión en que ya no aguanté más, me levanté y alzando la voz le dije al superintendente que yo tenía mi propia dignidad, que no podía fingir con un hombre al que no amaba ni me amaba, que consideraba mi postura más justa y legal que la de mantener una situación hipócrita; que el cariño, el amor, no se puede forzar, obligar; que el mío estaba roto porque mi ex-marido lo había hecho pedazos con su falta de tacto y sus maltratos. Que una cosa era perdonar y otra fingir amor y dejarse ultrajar. Y que estaba segura de que si Dios me amaba no me podía pedir semejante monstruosidad para salvarme. Que si yo accedía a lo que ellos querían, estaba segura de que perdería la razón, de que me volvería loca.
El hermano superintendente se levantó algo ofuscado, estaba poco acostumbrado a que una mujer le levantara la voz, más bien pensó que me echaría a llorar en su presencia por lo excesivamente cargada de problemas que estaba y por la riña que me estaba echando. Entonces, alzando él la voz por encima de la mía, dijo textualmente: “¿Y qué?, ¿qué pasa si te vuelves loca? Simplemente te internaremos en un psiquiátrico, pero Dios te salvará de la destrucción eterna el día del Armagedón. De esta forma (sin mantener relaciones sexuales), te quedarás cuerda, seguirás tu vida, pero Dios te destruirá a ti y a tus hijas el día del Armagedón”.
Fueron las últimas palabras que escuché por boca de un Testigo de Jehová. Tuve una recaída de crisis nerviosa a cuenta de esta contundente reunión, pero cuando creía que todo mejoraría dejando la congregación, todo empeoró, vinieron entonces los desprecios.
Contaba con que me saliera, con que me quedaría sola, con que me darían todos la espalda, pero no contaba, no tenía ni idea de que además sería despreciada con tanto descaro y premeditación tanto yo como mis hijas.
Cuando dejas de ser testigo, todos aquellos que se confesaban tus incondicionales hermanos, dispuestos a dar la vida por ti, dejan de hablarte, de mirarte, no importa cómo estés en esos momentos, tampoco lo que necesites. Te tratan como a una verdadera apestada. Incluso si alguien descubre que tiene algo en su casa que es tuyo, te lo deja a la puerta de tu casa sin ni siquiera tocar el timbre.
Los hijos pequeños que eran hermanitos de mis hijas, empezaron a llamarlas satánicas, han llegado a escupir por el sitio donde mis hijas han pasado, les han negado apuntes y libros de clase, las han despreciado tanto en el colegio, que la directora tuvo que llamar a los padres testigos para pedir explicaciones por este comportamiento tan discriminatorio e inhumano, tan fanático en suma.
A raíz de todo esto, mi hija mayor estuvo en tratamiento psicológico y ha desarrollado una desconfianza hacia todas las personas, y tiene problemas de relación.
Mi hija mediana sufrió durante mucho tiempo pesadillas nocturnas porque Dios la iba a destruir abriendo la tierra y enterrándola viva (palabras textuales de sus antiguas amigas testigos).
La pequeña era demasiado chica cuando todo esto pasó, pero siempre me recrimina que maté la infancia de sus hermanas. No quiere ni oír hablar de Dios y sus castigos; de ese Dios justiciero de los testigos que tanto daño nos ha hecho a todas.
Sigo creyendo en Dios. De hecho le pedí ayuda, y gracias a El he podido salir adelante. Pero he visto que Dios no mora en ninguna organización. Que verdaderamente es un Dios de Amor y nadie debería de constituirse en intermediario suyo, en el intérprete de su palabra; porque todos estamos llenos de miserias y éstas las echamos sobre los demás cuando intentamos hacer algo tan complicado como interpretar y hacer cumplir las Escrituras.
Animo a todo el mundo que lea esta historia a que busque y viva su propia verdad con corazón humilde y sincero, puedo asegurarles que Dios no las dejará.
No hace falta que nadie pertenezca a una estructura de organización que aplasta y deja sin iniciativa y creatividad a las personas, convirtiéndonos con buenas palabras y buenas intenciones en auténticos borregos.
Testimonio sacado de Infosect nº 46.
En ese tiempo ya me debatía en la tensión de abandonarlo todo, incluso a mi marido, o entrar en tratamiento psicológico. Fue entonces cuando los ancianos intensificaron la ayuda y me enviaron dos hermanas más. Eran en total cuatro las mujeres que se turnaban en mi casa; pasé a estar acompañada todo el día, se metieron en mi vida íntima y personal sin permiso mío, muy sutilmente.
Me daban consejos a cada momento sin yo pedírselo. Hasta que al final me dijeron claramente y sin más rodeo lo que tenía que hacer para conseguir que mi marido cambiara: ¡sobornarlo sexualmente! Tenía que descubrir sus fantasías sexuales, y todos aquellos juegos eróticos que a él más le gustasen practicarlos todos los días a las horas que pudiera.
Se ofrecieron incluso a quedarse con las niñas para que yo estuviera más libre y serena, más concentrada y pudiera hacerlo todo bien. A la vez debería dejarme hacer por él todo lo que su libido le propusiera. La idea era tenerlo contento sexualmente… Me aseguraron que después de pasar esos momentos fingiendo y a veces hasta con asco, tenían conseguidos a sus maridos para todo lo que ellas quisieran durante el resto del día.
Tantos meses, tantas visitas, tantos rodeos… Yo era demasiado torpe para captar lo que me estaban proponiendo. Tuvieron que hacerlo abiertamente, con todas sus letras y palabras. Yo era ingenua, muy joven… y como decían los ancianos muy inexperta en el matrimonio.
No lo dudé un minuto: opté por el tratamiento psicológico. La sola idea de ser una especie de prostituta legal me sobrecogía el corazón.
Me fui al Centro de la Mujer de la Consejería de Asuntos Sociales. Allí me trataron muy bien, con mucho cariño y atención. Me designaron una psicóloga que se puso las manos en la cabeza cuando le conté mi historia, y lejos de atiborrarme de consejos o de fármacos, inició conmigo una terapia de autoestima que fue ayudando a valorarme no solo como persona sino también como mujer.
Comencé a ir menos a las reuniones de la congregación, tenía claro que no quería ser como las hermanas sabias, como los ejemplos vivientes de la congregación. Ahora que sabía por qué les iba tan bien la vida y sus respectivos matrimonios, las veía como hipócritas y no soportaba su compañía. Después de saber de sus estrategias para mantener unos matrimonios agonizantes y a veces hasta muertos pero felices de cara a la galería, no soportaba su presencia ni tanta apariencia. Lo veía todo como una gran mentira.
Cuando conté todo esto a los ancianos esperando que para ellos fuera motivo más que suficiente para hacer una reflexión dentro de la congregación y una llamada de atención, simplemente se sonrieron entre ellos. Me sentí ridícula, humillada. Ellos eran precisamente quienes las habían enviado, pensando que estas cosas entre mujeres se hablan mejor. Ellos las habían enviado para que me amaestraran en estas artes femeninas.
Les comuniqué entonces mi decisión de abandonar la congregación y ellos antes de aceptarla prefirieron esperar la visita del superintendente que estaba por llegar.
Mi decisión estaba tomada, pero por educación volví a aceptar a otro nuevo superintendente. Era la quinta vez que tenía visitas de este tipo en casa debido a que mi problema según ellos era muy difícil de sobrellevar para unos ancianos que nunca se habían encontrado con algo así.
A los pocos días me citaron en el Salón del Reino. Asistían a la reunión dos ancianos, dos siervos ministeriales y el superintendente de zona. Cinco hombres delante mía interrogándome “amorosamente y con todo tacto” sobre mi vida sexual. Me hicieron saber que quizás yo tendría alguna desviación, que no era de buena cristiana no dar el débito conyugal cuando el marido lo requería, etc. Me hablaron de la condena a muerte en la que estaba metida por no perdonar a un hombre que no había cometido adulterio aún, pero que si lo cometía, era yo la culpable por inducirlo a ello, por no dejarle tener relaciones sexuales conmigo, etc.
Llegado un momento no sé cuándo de esta reunión en que ya no aguanté más, me levanté y alzando la voz le dije al superintendente que yo tenía mi propia dignidad, que no podía fingir con un hombre al que no amaba ni me amaba, que consideraba mi postura más justa y legal que la de mantener una situación hipócrita; que el cariño, el amor, no se puede forzar, obligar; que el mío estaba roto porque mi ex-marido lo había hecho pedazos con su falta de tacto y sus maltratos. Que una cosa era perdonar y otra fingir amor y dejarse ultrajar. Y que estaba segura de que si Dios me amaba no me podía pedir semejante monstruosidad para salvarme. Que si yo accedía a lo que ellos querían, estaba segura de que perdería la razón, de que me volvería loca.
El hermano superintendente se levantó algo ofuscado, estaba poco acostumbrado a que una mujer le levantara la voz, más bien pensó que me echaría a llorar en su presencia por lo excesivamente cargada de problemas que estaba y por la riña que me estaba echando. Entonces, alzando él la voz por encima de la mía, dijo textualmente: “¿Y qué?, ¿qué pasa si te vuelves loca? Simplemente te internaremos en un psiquiátrico, pero Dios te salvará de la destrucción eterna el día del Armagedón. De esta forma (sin mantener relaciones sexuales), te quedarás cuerda, seguirás tu vida, pero Dios te destruirá a ti y a tus hijas el día del Armagedón”.
Fueron las últimas palabras que escuché por boca de un Testigo de Jehová. Tuve una recaída de crisis nerviosa a cuenta de esta contundente reunión, pero cuando creía que todo mejoraría dejando la congregación, todo empeoró, vinieron entonces los desprecios.
Contaba con que me saliera, con que me quedaría sola, con que me darían todos la espalda, pero no contaba, no tenía ni idea de que además sería despreciada con tanto descaro y premeditación tanto yo como mis hijas.
Cuando dejas de ser testigo, todos aquellos que se confesaban tus incondicionales hermanos, dispuestos a dar la vida por ti, dejan de hablarte, de mirarte, no importa cómo estés en esos momentos, tampoco lo que necesites. Te tratan como a una verdadera apestada. Incluso si alguien descubre que tiene algo en su casa que es tuyo, te lo deja a la puerta de tu casa sin ni siquiera tocar el timbre.
Los hijos pequeños que eran hermanitos de mis hijas, empezaron a llamarlas satánicas, han llegado a escupir por el sitio donde mis hijas han pasado, les han negado apuntes y libros de clase, las han despreciado tanto en el colegio, que la directora tuvo que llamar a los padres testigos para pedir explicaciones por este comportamiento tan discriminatorio e inhumano, tan fanático en suma.
A raíz de todo esto, mi hija mayor estuvo en tratamiento psicológico y ha desarrollado una desconfianza hacia todas las personas, y tiene problemas de relación.
Mi hija mediana sufrió durante mucho tiempo pesadillas nocturnas porque Dios la iba a destruir abriendo la tierra y enterrándola viva (palabras textuales de sus antiguas amigas testigos).
La pequeña era demasiado chica cuando todo esto pasó, pero siempre me recrimina que maté la infancia de sus hermanas. No quiere ni oír hablar de Dios y sus castigos; de ese Dios justiciero de los testigos que tanto daño nos ha hecho a todas.
Sigo creyendo en Dios. De hecho le pedí ayuda, y gracias a El he podido salir adelante. Pero he visto que Dios no mora en ninguna organización. Que verdaderamente es un Dios de Amor y nadie debería de constituirse en intermediario suyo, en el intérprete de su palabra; porque todos estamos llenos de miserias y éstas las echamos sobre los demás cuando intentamos hacer algo tan complicado como interpretar y hacer cumplir las Escrituras.
Animo a todo el mundo que lea esta historia a que busque y viva su propia verdad con corazón humilde y sincero, puedo asegurarles que Dios no las dejará.
No hace falta que nadie pertenezca a una estructura de organización que aplasta y deja sin iniciativa y creatividad a las personas, convirtiéndonos con buenas palabras y buenas intenciones en auténticos borregos.
Testimonio sacado de Infosect nº 46.
viernes, 16 de marzo de 2018
MACHISMO EN LAS SECTAS
TESTIMONIO. EXPERIENCIA DE UNA MUJER CON LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ (III) (continúa la entrada anterior)
Parte de los comportamientos de los individuos dentro las sectas se refleja en la tercera parte de este testimonio.
En este tiempo pude ver las cosas con más realismo y no con tanto romanticismo como cuando entré. Comencé a observar las relaciones de los testigos: las mujeres son nulas, estaban idiotizadas, sumergidas y contentas en unos papeles de sumisión que a veces rayaban el ridículo, eran incapaces de vivir por ellas mismas: estaban sujetas al padre o al marido. Sin embargo, era un papel bastante cómodo, ya que en el hombre descansaba toda la responsabilidad y las consecuencias de las grandes decisiones.
Existía cantidad de solteras deseosas de que llegaran las Asambleas –a las que acudían estrenando vestidos, peluquería y complementos-, porque allí radicaba la única esperanza de cazar marido; ya que no les está permitido casarse con nadie de fuera y había tanta mujer en edad casamentera y tan poco hombre libre, que esto se llegó a considerar un verdadero problema.
He visto muchachas jovencísimas casándose con el único soltero de la congregación y después de no más de unos meses de relación por temor a caer en la tentación de actos impuros. Con el concepto de actos impuros califican el darse un beso o acariciarse cuando dos personas se quieren, pero no tienen firmado ningún contrato ante un juez.
He visto también a madres quitando de estudiar a sus hijas para librarlas del contacto con mundanos, hijas llorando porque quieren hacer una carrera o una diplomatura y no meterse en casa a limpiar y hacer comidas. Lo más que se les permite a las más rebeldes es hacer algo de puericultura, peluquería o esteticien, algo que las mantenga ocupadas hasta que llegue el hombre que las meta en casa para toda la vida y las carguen de hijos.
A los hijos varones se les quita de la cabeza la idea de hacer carrera, pero estos como están destinados a mantener a sus mujeres e hijos pues siempre se les anima a hacer alguna formación profesional: electricista, mecánico, etc. Normalmente todos son arrancados del colegio al terminar la primaria, aunque he visto profesores personarse en casa de padres testigos de Jehová para rogarles que dejen a sus hijos seguir estudiando porque pueden sacar provecho de cualquier vocación universitaria, y todo lo que han recibido como respuestas son esas sonrisas “sabias” que le hacen saber que es un agente de Satanás que viene a perder a sus hijos.
Las niñas especialmente son tronchadas de cualquier opción profesional para ponerlas a dar vueltas por las calles predicando la Biblia, ya que, como queda tan poco tiempo para el fin, les hacen saber que esto de predicar gratis es un privilegio para ellas, algo que no se repetirá jamás en la historia. Así han desperdiciado muchas desgraciadas su juventud. Si alguna joven a pesar de todo sigue estudiando, ésta está mal vista por toda la congregación, que la considera más interesada en las cuestiones materiales que en las espirituales. Esto hace que a lo largo de los años se haya creado una masa de mujeres bastante analfabetas, que solo son eruditas en la Biblia, pero que no están al día de nada de lo que ocurre alrededor, y están ancladas, sumisas, estáticas…, porque todo lo que no sea de la biblia procede de Satanás. Llegan a ser personas embrutecidas, con un solo punto de vista de las cosas y de las situaciones.
Vi también los chismorreos y rencillas subterráneas que se tenían los hermanos, las rivalidades entre las familias, familias con hijos que habían criado en su verdad, pero que los hijos no la tenían en el corazón y aguantaban por sus padres y por el miedo de no ser destruidos como en los días de Noé.
Vi también mujeres deprimidas porque sus maridos estaban opuestos a los testigos de Jehová y su unidad familiar se había roto.
Vi también hijos traumatizados en familias separadas a causa de la religión, de ver a su madre fanatizada y al padre opuesto, amargado y solo.
Vi también a ancianos que tenían a sus hermanos favoritos, esos que siempre contestan en los comentarios de la Atalaya, a los que les da las mejores asignaciones, los ejemplos de virtudes en la congregación.
Vi también a testigos de Jehová empresarios tener empleados a hermanos sin oficio ni beneficio, parados de la sociedad, casados y con hijos, pero pagándoles una miseria de sueldo mientras ellos se hacían cada vez más pudientes.
Fueron seis años, y sería muy largo de contar aquí lo que se esconde detrás de esos primeros días que llegas al salón y te ves inmersa en esa acogida de besos, apretones de manos y bienvenidas con sonrisas de anuncios.
Video Víctimas de la Watchtower
Video Víctimas de la secta Osho
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Parte de los comportamientos de los individuos dentro las sectas se refleja en la tercera parte de este testimonio.
En este tiempo pude ver las cosas con más realismo y no con tanto romanticismo como cuando entré. Comencé a observar las relaciones de los testigos: las mujeres son nulas, estaban idiotizadas, sumergidas y contentas en unos papeles de sumisión que a veces rayaban el ridículo, eran incapaces de vivir por ellas mismas: estaban sujetas al padre o al marido. Sin embargo, era un papel bastante cómodo, ya que en el hombre descansaba toda la responsabilidad y las consecuencias de las grandes decisiones.
Existía cantidad de solteras deseosas de que llegaran las Asambleas –a las que acudían estrenando vestidos, peluquería y complementos-, porque allí radicaba la única esperanza de cazar marido; ya que no les está permitido casarse con nadie de fuera y había tanta mujer en edad casamentera y tan poco hombre libre, que esto se llegó a considerar un verdadero problema.
He visto muchachas jovencísimas casándose con el único soltero de la congregación y después de no más de unos meses de relación por temor a caer en la tentación de actos impuros. Con el concepto de actos impuros califican el darse un beso o acariciarse cuando dos personas se quieren, pero no tienen firmado ningún contrato ante un juez.
He visto también a madres quitando de estudiar a sus hijas para librarlas del contacto con mundanos, hijas llorando porque quieren hacer una carrera o una diplomatura y no meterse en casa a limpiar y hacer comidas. Lo más que se les permite a las más rebeldes es hacer algo de puericultura, peluquería o esteticien, algo que las mantenga ocupadas hasta que llegue el hombre que las meta en casa para toda la vida y las carguen de hijos.
A los hijos varones se les quita de la cabeza la idea de hacer carrera, pero estos como están destinados a mantener a sus mujeres e hijos pues siempre se les anima a hacer alguna formación profesional: electricista, mecánico, etc. Normalmente todos son arrancados del colegio al terminar la primaria, aunque he visto profesores personarse en casa de padres testigos de Jehová para rogarles que dejen a sus hijos seguir estudiando porque pueden sacar provecho de cualquier vocación universitaria, y todo lo que han recibido como respuestas son esas sonrisas “sabias” que le hacen saber que es un agente de Satanás que viene a perder a sus hijos.
Las niñas especialmente son tronchadas de cualquier opción profesional para ponerlas a dar vueltas por las calles predicando la Biblia, ya que, como queda tan poco tiempo para el fin, les hacen saber que esto de predicar gratis es un privilegio para ellas, algo que no se repetirá jamás en la historia. Así han desperdiciado muchas desgraciadas su juventud. Si alguna joven a pesar de todo sigue estudiando, ésta está mal vista por toda la congregación, que la considera más interesada en las cuestiones materiales que en las espirituales. Esto hace que a lo largo de los años se haya creado una masa de mujeres bastante analfabetas, que solo son eruditas en la Biblia, pero que no están al día de nada de lo que ocurre alrededor, y están ancladas, sumisas, estáticas…, porque todo lo que no sea de la biblia procede de Satanás. Llegan a ser personas embrutecidas, con un solo punto de vista de las cosas y de las situaciones.
Vi también los chismorreos y rencillas subterráneas que se tenían los hermanos, las rivalidades entre las familias, familias con hijos que habían criado en su verdad, pero que los hijos no la tenían en el corazón y aguantaban por sus padres y por el miedo de no ser destruidos como en los días de Noé.
Vi también mujeres deprimidas porque sus maridos estaban opuestos a los testigos de Jehová y su unidad familiar se había roto.
Vi también hijos traumatizados en familias separadas a causa de la religión, de ver a su madre fanatizada y al padre opuesto, amargado y solo.
Vi también a ancianos que tenían a sus hermanos favoritos, esos que siempre contestan en los comentarios de la Atalaya, a los que les da las mejores asignaciones, los ejemplos de virtudes en la congregación.
Vi también a testigos de Jehová empresarios tener empleados a hermanos sin oficio ni beneficio, parados de la sociedad, casados y con hijos, pero pagándoles una miseria de sueldo mientras ellos se hacían cada vez más pudientes.
Fueron seis años, y sería muy largo de contar aquí lo que se esconde detrás de esos primeros días que llegas al salón y te ves inmersa en esa acogida de besos, apretones de manos y bienvenidas con sonrisas de anuncios.
Video Víctimas de la Watchtower
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viernes, 9 de febrero de 2018
Violencia de género en las sectas (IV)
TESTIMONIO. EXPERIENCIA DE UNA MUJER CON LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ (II) (continúa la entrada anterior)
Había llegado la sentencia del juez dándome a mí la custodia de las niñas, obligando a mi marido a pagar una multa y a pasar una pensión alimenticia a mis hijas.
En medio de todo, a mi marido, que ya no vivía con nosotras, pero que buscaba todas las oportunidades para hacerse notar y hacernos la vida imposible, no se le ocurre otra cosa que ir a la congregación y pedir un estudio bíblico. Un testigo comienza a ir regularmente a su casa, a pesar de mis advertencias de que este hombre pretende hacerme daño. Bajo la excusa de que a nadie se le puede negar la enseñanza de la Biblia, y de que Dios puede estar moviendo las cosas para que él cambie y volvamos a vivir juntos, el padre de mis hijos comienza a estudiar. ¡Con el tiempo comienza a predicar de casa en casa y no se pierde una reunión!
Se hace el mártir de la situación, va contando a todos cuánto me quiere, cuánto me echa de menos. Las hijas se ven en una situación confusa, humillante. Ya las recoge él mismo de casa para llevarlas a predicar, para ayudarlas en sus estudios de La Atalaya, para llevarlas a la Asamblea porque él tiene coche y yo no. Dice a todos estar arrepentido de la mala vida que me dio, que me quiere, que quiere volver con sus hijas.
La situación se hace tan atípica, que los ancianos y siervos ministeriales no entienden cómo una cristiana como yo no puede perdonar a un hombre tan arrepentido y que ni siquiera ha cometido adulterio.
Se empiezan a crear murmullos en la congregación. Me designan dos hermanas maduras y mayores, casi abuelas, para que me aconsejen y me guíen en el tema; dicen que soy muy joven, muy inexperta. Estas mujeres están prácticamente todo el día metidas en mi casa, contándome historias, "instruyéndome en la vida familiar", en cómo debo hacer las cosas, en cómo debo debo perdonar y reconstruir... Si no, Dios eliminará hasta a mis hijas de la faz de la tierra por el pecado de que su madre no perdonó a su padre..., que ni siquiera había mantenido relaciones sexuales con otra mujer.
Hay que aclarar que los testigos sólo admiten como motivo de separación el que uno de los dos haya mantenido relaciones fuera del matrimonio. De lo contrario, aunque tu marido te mate, has de aguantarlo toda la vida. ¡Y un marido puede matar a una mujer de muchas formas! No tiene por qué ser tan sólo físicamente. Las que hayan pasado por esto son las únicas mujeres que lo comprenderán.
Esta situación duró muchos meses, creí que me volvería loca, pues ya comenzaba a notar síntomas de debilitamiento mental. Tuve que darme de baja laboralmente.
Comencé a resquebrajarme cuando vi que hombres y mujeres de la congregación estaban todos de parte del padre de mis hijas. Éste venía a veces a casa llorando y acompañado de los ancianos que me decían cuánto sufría este hombre, "este buen hombre" por un corazón tan duro como el mío. Me sacaban alrededor de 20 textos bíblicos cada vez, para demostrarme lo mala cristiana que estaba siendo. Me dijeron que yo no era apta para el paraíso, si no perdonaba a mi ex-marido.
En uno de esos momentos de debilidad acepté que volviera a casa. Quería darle la oportunidad de que nos salváramos todos en familia, hacer una prueba de convivencia, pero puse una condición: él por lo pronto dormiría en una habitación y yo en otra. Esto no le pareció muy bien, pero los ancianos le insistieron en que aprovechara esta oportunidad, que yo necesitaba tiempo para adaptarme a la nueva situación. Además, yo le estaba negando la posibilidad de vivir para siempre en el paraíso, porque él había renunciado a bautizarse, si no lo acogía de nuevo.
Bien, él se bautizó y se hizo "precursor", pero siguió maltratándome física y verbalmente e intentando forzarme todas las noches a que durmiera con él. Hice saber esto a los ancianos y me respondieron que es muy duro para un hombre vivir sin relaciones sexuales, que esos impulsos eran naturales, que yo debía de comprender la naturaleza masculina, etc., etc.
Mientras tanto, ellos le animarían dándole privilegios en la congregación para que se sintiera más integrado y ocupado. Así, mientras mi marido me humillaba y me maltrataba, y los ancianos conocían esta situación, él daba asignaciones en la plataforma. Mientras mi ex-marido se emborrachaba y se gastaba el dinero, mientras yo trabajaba y él holgazaneaba, dejaron que siguiera de "precursor".
Como yo no paraba de denunciar delante de los ancianos su comportamiento, comenzaron a recriminarme a mí por no ser una esposa sumisa, ¡y lo hicieron "siervo ministerial"! La doble personalidad de mi ex-marido estaba dando sus frutos.
también abusos a menores
encubrimiento de los casos
"Es un círculo vicioso: quien te hace daño se encarga de tu justicia y te ofrece apoyo. Es traumático."
la justicia paralela de los Testigos de Jehová
Había llegado la sentencia del juez dándome a mí la custodia de las niñas, obligando a mi marido a pagar una multa y a pasar una pensión alimenticia a mis hijas.
En medio de todo, a mi marido, que ya no vivía con nosotras, pero que buscaba todas las oportunidades para hacerse notar y hacernos la vida imposible, no se le ocurre otra cosa que ir a la congregación y pedir un estudio bíblico. Un testigo comienza a ir regularmente a su casa, a pesar de mis advertencias de que este hombre pretende hacerme daño. Bajo la excusa de que a nadie se le puede negar la enseñanza de la Biblia, y de que Dios puede estar moviendo las cosas para que él cambie y volvamos a vivir juntos, el padre de mis hijos comienza a estudiar. ¡Con el tiempo comienza a predicar de casa en casa y no se pierde una reunión!
Se hace el mártir de la situación, va contando a todos cuánto me quiere, cuánto me echa de menos. Las hijas se ven en una situación confusa, humillante. Ya las recoge él mismo de casa para llevarlas a predicar, para ayudarlas en sus estudios de La Atalaya, para llevarlas a la Asamblea porque él tiene coche y yo no. Dice a todos estar arrepentido de la mala vida que me dio, que me quiere, que quiere volver con sus hijas.
La situación se hace tan atípica, que los ancianos y siervos ministeriales no entienden cómo una cristiana como yo no puede perdonar a un hombre tan arrepentido y que ni siquiera ha cometido adulterio.
Se empiezan a crear murmullos en la congregación. Me designan dos hermanas maduras y mayores, casi abuelas, para que me aconsejen y me guíen en el tema; dicen que soy muy joven, muy inexperta. Estas mujeres están prácticamente todo el día metidas en mi casa, contándome historias, "instruyéndome en la vida familiar", en cómo debo hacer las cosas, en cómo debo debo perdonar y reconstruir... Si no, Dios eliminará hasta a mis hijas de la faz de la tierra por el pecado de que su madre no perdonó a su padre..., que ni siquiera había mantenido relaciones sexuales con otra mujer.
Hay que aclarar que los testigos sólo admiten como motivo de separación el que uno de los dos haya mantenido relaciones fuera del matrimonio. De lo contrario, aunque tu marido te mate, has de aguantarlo toda la vida. ¡Y un marido puede matar a una mujer de muchas formas! No tiene por qué ser tan sólo físicamente. Las que hayan pasado por esto son las únicas mujeres que lo comprenderán.
Esta situación duró muchos meses, creí que me volvería loca, pues ya comenzaba a notar síntomas de debilitamiento mental. Tuve que darme de baja laboralmente.
Comencé a resquebrajarme cuando vi que hombres y mujeres de la congregación estaban todos de parte del padre de mis hijas. Éste venía a veces a casa llorando y acompañado de los ancianos que me decían cuánto sufría este hombre, "este buen hombre" por un corazón tan duro como el mío. Me sacaban alrededor de 20 textos bíblicos cada vez, para demostrarme lo mala cristiana que estaba siendo. Me dijeron que yo no era apta para el paraíso, si no perdonaba a mi ex-marido.
En uno de esos momentos de debilidad acepté que volviera a casa. Quería darle la oportunidad de que nos salváramos todos en familia, hacer una prueba de convivencia, pero puse una condición: él por lo pronto dormiría en una habitación y yo en otra. Esto no le pareció muy bien, pero los ancianos le insistieron en que aprovechara esta oportunidad, que yo necesitaba tiempo para adaptarme a la nueva situación. Además, yo le estaba negando la posibilidad de vivir para siempre en el paraíso, porque él había renunciado a bautizarse, si no lo acogía de nuevo.
Bien, él se bautizó y se hizo "precursor", pero siguió maltratándome física y verbalmente e intentando forzarme todas las noches a que durmiera con él. Hice saber esto a los ancianos y me respondieron que es muy duro para un hombre vivir sin relaciones sexuales, que esos impulsos eran naturales, que yo debía de comprender la naturaleza masculina, etc., etc.
Mientras tanto, ellos le animarían dándole privilegios en la congregación para que se sintiera más integrado y ocupado. Así, mientras mi marido me humillaba y me maltrataba, y los ancianos conocían esta situación, él daba asignaciones en la plataforma. Mientras mi ex-marido se emborrachaba y se gastaba el dinero, mientras yo trabajaba y él holgazaneaba, dejaron que siguiera de "precursor".
Como yo no paraba de denunciar delante de los ancianos su comportamiento, comenzaron a recriminarme a mí por no ser una esposa sumisa, ¡y lo hicieron "siervo ministerial"! La doble personalidad de mi ex-marido estaba dando sus frutos.
también abusos a menores
encubrimiento de los casos
"Es un círculo vicioso: quien te hace daño se encarga de tu justicia y te ofrece apoyo. Es traumático."
la justicia paralela de los Testigos de Jehová
viernes, 22 de diciembre de 2017
VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS SECTAS (III)
TESTIMONIO. EXPERIENCIA DE UNA MUJER CON LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ.
Mi historia con los Testigos de Jehová comienza cuando estaba en trámites legales de separación matrimonial a causa de la embriaguez y los malos tratos de mi marido. Me cogieron en una época bastante baja de moral, una de las peores épocas de mi vida.
Fue por ese motivo que les abrí las puertas de mi casa, de mi corazón: porque me encontraba tan mal, que hablar de Dios me reconfortaba, y ellos –que están especialmente entrenados para este tipo de situaciones- supieron entrar en mi vulnerabilidad, meterse en mi problema y trastocar toda mi vida, constituyendo el tiempo que pasé con ellos una huella imborrable en mi carácter, en mi relación con familiares y amigos, en mi profesión; unos verdaderos tentáculos que se apoderaron de mí, de mi estado depresivo para captarme y desmoronarme más de lo que estaba, haciéndome un ser nulo en la sociedad y ante mí misma.
Al principio fue muy bien: esas amplias sonrisas de cuando entras en el Salón del Reino, esos besos de hermanas dándote la bienvenida, esos estrechamientos de manos de hermanos que te miran como a una hija, como a una futura hermana… Es lo que reconforta a todas las que como yo (que me consta han sido muchas) llegamos llenas de carencias emocionales. Llegas a creer que son gentes especiales.
Llegué a ser una testigo de Jehová ejemplar: “precursora” todo el año. No vivía más que para predicar y para condenar a todos los que no estuvieran cumpliendo los preceptos bíblicos.
Tuve que dejar a mis amigos de antes, porque, según los ancianos, eran todos mundanos y podrían ser mi perdición. Perdí amigos de años, verdaderos compañeros de trabajo, vecinos incondicionales, e incluso amigos de la infancia, de mi barrio. Eran simplemente personas normales, algunos hasta idealistas metidos en organizaciones de solidaridad con países del tercer mundo; quiero decir que eran padres y madres de familia como yo, trabajadores y honrados, pero había que dejarlos porque no pertenecían a la congregación, y no estaba bien visto que una testigo de Jehová se juntara con gente del mundo. Cambié a todas estas personas, las saqué de mi vida y las sustituí por mi nueva familia: los testigos cristianos de Jehová.
Mi nueva familia era ahora lo primero, y según me decían, por quien tendría que estar dispuesta a dar la vida en situaciones difíciles.
Mis padres y mis hermanos también eran considerados agentes de Satanás porque eran de otra religión y no estaban dispuestos a cambiarla por la mía. Les hice mucho sufrir, mis padres especialmente se sintieron muy ofendidos y abandonados debido a mi comportamiento fanático como testigo de Jehová.
Mi única familia de sangre eran mis tres hijas pequeñinas, pero eso sí, mientras eran pequeñitas, ya que si de mayores no elegían bautizarse como testigos, pues tampoco serían mi familia. Tendría entonces que tratarlas con mano dura para que se sintieran solas y volvieran al redil. Por lo tanto, a mis hijas también las metí en la secta, por el miedo que me daba el hecho de que llegara la destrucción de Dios y ellas tres no se salvaran.
Esta idea que ellos sembraron en mí caló muy hondo, así que comencé a llevarlas a predicar, a darles estudios bíblicos y a que aguantaran interminables reuniones semanales sentadas en una silla y sin moverse. Comprobé que era más la angustia lo que movía a que aprendieran y aceptaran la Biblia, la angustia de que no fueran destruidas, y no la libertad de enseñanza, no el darles la oportunidad de que aprendieran para que ellas de mayores eligieran el lugar, las ideas que las harían felices.
En el Salón del Reino todos los niños pequeños deben estar sin hacer el mínimo ruido, el niño que habla fuerte o se porta mal lo llevan a un cuartito y los propios padres les pegan o los castigan duramente. Más tarde me enteré de que había críos mayores que se orinaban por las noches en la cama y padecían depresiones infantiles. No es de extrañar esta respuesta del cuerpo y de la mente de los niños cuando desde pequeñitos se les viste como a viejos: corbatas, chaquetas… y además se les exige un comportamiento que no es propio de su edad.
A veces los ancianos me llamaban la atención porque mis dos hijas mayores se quedaban dormidas durante el estudio de la Atalaya. Me decían que tenía que hacerlas interesarse por las reuniones. Muchas fueron las riñas que tuve con ellas por este motivo, llegando incluso a darles en la cabeza cada vez que se les cerraban los ojos. Esto más tarde vi que lo hacían también los nuevos que llegaban con sus hijos.
El Salón del Reino es tan sagrado, que hasta los niños han de comportarse como auténticos mayores, siendo alabados los padres de los niños que así se comportan. Normalmente son niños a los que se les roba lo mejor de la infancia, y que de mayores aguantan dentro de la congregación por no disgustar a sus padres; y otra gran parte acaba marchándose, pero llenos de culpas y de pesos impuestos.
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compensación a una niña que sufrió abusos
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viernes, 29 de septiembre de 2017
EL PAPEL DE LOS PADRES EN LAS SECTAS
Los padres tienen una grave responsabilidad al no presentar denuncias judiciales y limitarse a ser testigos pasivos de cómo se pisotean los derechos de hijos (de sus propios hijos) y padres dentro de las sectas.
Habitualmente, las sectas no respetan el papel de los padres, que sólo son intermediarios que se ocupan de que los hijos obedezcan la voluntad del líder. En muchos grupos sectarios que tienen como base la Biblia tampoco se fomenta el respeto a los padres como podría esperarse. Antes bien, el líder se coloca a sí mismo como un guardabarrera entre los padres y su Dios.
Los padres deben conseguir que los hijos se sometan a ellos y a los dictados del líder para demostrar que ellos mismos se someten al líder, que se convierte en la única persona a la que se debe brindar gran respeto, obediencia y veneración. Si hay funcionarios de alto nivel en el grupo sectario, también se les debe obedecer, pero en realidad no son más que herramientas del líder. Además, en muchos grupos sectarios, en especial los psicoterapéuticos y los que se basan en la Biblia, la dedicación de los padres se mide por la disposición a abusar de los hijos a solicitud del líder. Se les enseña que el líder es el único camino al esclarecimiento, a Dios, a la salud mental o a la corrección política, y que a menos que sus hijos se sometan a ellos, y ellos al líder, no podrán alcanzar el resultado prometido.
"Nos enseñaban que no debemos apegarnos a nuestros propios hijos", escribió una madre que describía sus tres años en la Iglesia de la Unificación. Ella mencionó sentir una "tremenda culpa por considerar siquiera el bienestar de los niños."
En algunos grupos, los padres que prestan la más leve atención o pensamiento a sus hijos pueden ser atacados verbalmente y castigados de otras maneras por "malcriarlos", según la secta. Pero como escribió esa misma madre: "¿Cómo se podía malcriar a una niña que estaba en situación de carencia emocional casi completa, una niña que nunca sabía cuándo vería a su madre, una niña que, sin ninguna coherencia aparente y según quién la cuidara de momento, recibía una disciplina nula o de gran severidad?"
Una abuela visitó a sus parientes en un grupo sectario de estilo de vida que tiene ramificaciones en todo el mundo y que ha sido el tema de informes publicados de abusos y otras costumbres sectarias, como separar a los hijos de los padres. Mientras la abuela estaba de visita, le preguntó a su nieto si había una sala donde los niños pudieran jugar y leer libros. El niño no pareció saber la respuesta y contestó: "Debo tener un estúpido. Pregúntales a los estúpidos", refiriéndose a sus padres.
Otro grupo de abuelos comentó a la doctora en psicología clínica y experta en sectas Margaret Thaler Singer que el líder David Koresh (de la fatal secta de Waco) había enseñado a los niños pequeños a referirse a sus padres como a los "perros". En los dos casos, los abuelos entendieron que los niños no captaban el grado de escarnio y de extravagancia de llamar "estúpidos" o "perros" a sus propios padres.
Aunque los padres estén en el mismo edificio que sus hijos, los deberes y las reuniones del grupo sectario ocupan tanto tiempo, que después disponen de poco para acompañar a sus propios hijos. Además, las acciones del líder suscitan ira y frustración en los padres, pero, como se atreven a expresar esa ira hacia el líder, cuando ven a sus hijos a menudo la descargan contra ellos.
Cuando uno de los padres abandona el grupo y el otro permanece, al padre ausente se lo denomina "satánico" u otros términos despectivos, y se desalienta al niño en cuanto a tener alguna relación con ese padre. Cuando los niños ven al padre que ya no forma parte del grupo sectario, pueden sentirse profundamente incómodos y temer el castigo o la marginación al volver al ambiente del grupo. Esto les causa un estrés innecesario.
Los padres integrados en grupos sectarios entregan la custodia de sus hijos a terceros, de modo que el líder o el grupo se convierten en custodios reales de los niños. Así que los pequeños pueden vivir con adultos que no son sus padres o ser enviados a sedes regidas por el grupo en otros Estados o países. Algunos grupos (como los sullivanianos, un grupo psicoterapéutico-político iniciado por Saul Newton) proclaman abiertamente que se debe destruir la familia, que los niños deben ser criados por el grupo, sin vínculos especiales con sus padres. En el grupo de Saul Newton, los sullivanianos adultos no debían conversar con sus propios padres.
El ambiente de "reforma del pensamiento" y las ideas totalitarias que se encuentran en los grupos sectarios tienen un papel importante en cuanto a influir sobre los padres para que se mantengan al margen mientras sus hijos y otros son objeto de abusos graves y a veces hasta asesinados ante sus propios ojos.
En estas situaciones confluyen diversos factores. Hay una interacción entre la ideología del grupo y el papel autoritario del líder que tiene un impacto particular sobre el pensamiento y la conducta de los padres. Mediante el control del sistema y del entorno sociales, el ideólogo autoritario puede obtener la sumisión y la obediencia de los padres. La ideología compartida por el grupo es un conjunto de convicciones con una fuerte carga emotiva sobre la humanidad y la relación con el mundo.
Una vez que los padres han hecho compromisos explícitos de seguir la ideología de un líder concreto, entonces la psicología social nos dice que su declaración abierta consolida e incrementa la probabilidad de que cumplan cualquier conducta que se espere de ellos, incluso conductas opuestas a las que tenían antes. Los padres, como los otros miembros de la secta, asumen "nuevas, pero falsas personalidades" causadas por la instrucción en el grupo y los procesos de "reforma del pensamiento".
Habitualmente, las sectas no respetan el papel de los padres, que sólo son intermediarios que se ocupan de que los hijos obedezcan la voluntad del líder. En muchos grupos sectarios que tienen como base la Biblia tampoco se fomenta el respeto a los padres como podría esperarse. Antes bien, el líder se coloca a sí mismo como un guardabarrera entre los padres y su Dios.
Los padres deben conseguir que los hijos se sometan a ellos y a los dictados del líder para demostrar que ellos mismos se someten al líder, que se convierte en la única persona a la que se debe brindar gran respeto, obediencia y veneración. Si hay funcionarios de alto nivel en el grupo sectario, también se les debe obedecer, pero en realidad no son más que herramientas del líder. Además, en muchos grupos sectarios, en especial los psicoterapéuticos y los que se basan en la Biblia, la dedicación de los padres se mide por la disposición a abusar de los hijos a solicitud del líder. Se les enseña que el líder es el único camino al esclarecimiento, a Dios, a la salud mental o a la corrección política, y que a menos que sus hijos se sometan a ellos, y ellos al líder, no podrán alcanzar el resultado prometido.
"Nos enseñaban que no debemos apegarnos a nuestros propios hijos", escribió una madre que describía sus tres años en la Iglesia de la Unificación. Ella mencionó sentir una "tremenda culpa por considerar siquiera el bienestar de los niños."
En algunos grupos, los padres que prestan la más leve atención o pensamiento a sus hijos pueden ser atacados verbalmente y castigados de otras maneras por "malcriarlos", según la secta. Pero como escribió esa misma madre: "¿Cómo se podía malcriar a una niña que estaba en situación de carencia emocional casi completa, una niña que nunca sabía cuándo vería a su madre, una niña que, sin ninguna coherencia aparente y según quién la cuidara de momento, recibía una disciplina nula o de gran severidad?"
Una abuela visitó a sus parientes en un grupo sectario de estilo de vida que tiene ramificaciones en todo el mundo y que ha sido el tema de informes publicados de abusos y otras costumbres sectarias, como separar a los hijos de los padres. Mientras la abuela estaba de visita, le preguntó a su nieto si había una sala donde los niños pudieran jugar y leer libros. El niño no pareció saber la respuesta y contestó: "Debo tener un estúpido. Pregúntales a los estúpidos", refiriéndose a sus padres.
Otro grupo de abuelos comentó a la doctora en psicología clínica y experta en sectas Margaret Thaler Singer que el líder David Koresh (de la fatal secta de Waco) había enseñado a los niños pequeños a referirse a sus padres como a los "perros". En los dos casos, los abuelos entendieron que los niños no captaban el grado de escarnio y de extravagancia de llamar "estúpidos" o "perros" a sus propios padres.
Aunque los padres estén en el mismo edificio que sus hijos, los deberes y las reuniones del grupo sectario ocupan tanto tiempo, que después disponen de poco para acompañar a sus propios hijos. Además, las acciones del líder suscitan ira y frustración en los padres, pero, como se atreven a expresar esa ira hacia el líder, cuando ven a sus hijos a menudo la descargan contra ellos.
Cuando uno de los padres abandona el grupo y el otro permanece, al padre ausente se lo denomina "satánico" u otros términos despectivos, y se desalienta al niño en cuanto a tener alguna relación con ese padre. Cuando los niños ven al padre que ya no forma parte del grupo sectario, pueden sentirse profundamente incómodos y temer el castigo o la marginación al volver al ambiente del grupo. Esto les causa un estrés innecesario.
Los padres integrados en grupos sectarios entregan la custodia de sus hijos a terceros, de modo que el líder o el grupo se convierten en custodios reales de los niños. Así que los pequeños pueden vivir con adultos que no son sus padres o ser enviados a sedes regidas por el grupo en otros Estados o países. Algunos grupos (como los sullivanianos, un grupo psicoterapéutico-político iniciado por Saul Newton) proclaman abiertamente que se debe destruir la familia, que los niños deben ser criados por el grupo, sin vínculos especiales con sus padres. En el grupo de Saul Newton, los sullivanianos adultos no debían conversar con sus propios padres.
El ambiente de "reforma del pensamiento" y las ideas totalitarias que se encuentran en los grupos sectarios tienen un papel importante en cuanto a influir sobre los padres para que se mantengan al margen mientras sus hijos y otros son objeto de abusos graves y a veces hasta asesinados ante sus propios ojos.
En estas situaciones confluyen diversos factores. Hay una interacción entre la ideología del grupo y el papel autoritario del líder que tiene un impacto particular sobre el pensamiento y la conducta de los padres. Mediante el control del sistema y del entorno sociales, el ideólogo autoritario puede obtener la sumisión y la obediencia de los padres. La ideología compartida por el grupo es un conjunto de convicciones con una fuerte carga emotiva sobre la humanidad y la relación con el mundo.
Una vez que los padres han hecho compromisos explícitos de seguir la ideología de un líder concreto, entonces la psicología social nos dice que su declaración abierta consolida e incrementa la probabilidad de que cumplan cualquier conducta que se espere de ellos, incluso conductas opuestas a las que tenían antes. Los padres, como los otros miembros de la secta, asumen "nuevas, pero falsas personalidades" causadas por la instrucción en el grupo y los procesos de "reforma del pensamiento".
domingo, 11 de septiembre de 2016
LOS JUEGOS DEL HAMBRE
El aristócrata británico lord Alfred Milner expuso su visión del futuro en 1903. Esta visión se está realizando en estos días: derrotar a la democracia auténtica porque la aristocracia comprende cómo funciona la mente humana por medio de las investigaciones de Sigmund Freud, Carl Jung, científicos de la Alemania nacionalsocialista, escuela de Frankfurt, experimentos psicodélicos, bioquímica del cerebro, neuropsiquiatría, etc. (Ian D. Colvin, The Unseen Hand in English History, Nabu Press, Charleston, SC, 2010)
Sigmund Freud se inspiró en Gustave le Bon, del cual se extrae la idea del método de “lavado de cerebro” colectivo, para “destruir el juicio moralmente informado y así lograr que la persona sea más propensa a la sugestión”. (The Psichology of the Crowd, Nueva Jersey, 1995).
Sigmund Freud afirma : “inmerso en una muchedumbre organizada alrededor de emociones, el individuo mostrará su tendencia a ‘dejarse llevar’, a liberarse de todas las inhibiciones morales y sociales” (Psicología de las masas y análisis del yo)
Sigmund Freud llama “deseos infantiles” a las creencias religiosas: “nosotros nos diremos a nosotros mismos que era muy bonito lo de que hubiera un Dios creador del mundo y una benevolente Providencia (…) En cambio vosotros defendéis la fantasía religiosa con todas vuestras fuerzas (…) Pero yo, nosotros, estamos libres de esa atadura. Como estamos dispuestos a renunciar a una buena parte de nuestros deseos infantiles, podemos soportar que unas cuantas de nuestras expectativas resultaran fantasiosas.”
Actualmente el movimiento del transhumanismo defiende el uso de las últimas tecnologías para mejorar las características de los seres humanos, como sus capacidades físicas y mentales. Se trata de un movimiento financiado generosamente y organizado para modificar todos los aspectos de los seres humanos, su fisiología, su biología, los comportamientos y hasta la memoria y los pensamientos de cada uno. Sustenta la idea de que la humanidad debe mejorarse a sí misma de forma activa y dirigir ella misma el curso de su evolución. Los transhumanistas desean convertirse en “posthumanos”.
Pocos humanos son conscientes de que constantemente tienen lugar descubrimientos tecnológicos que hacen que las teorías transhumanistas puedan realmente ponerse en marcha, incluso entrelazadas con las ideas de Carl Jung y de la New Age.
Con ello la oligarquía dominante, con desprecio al género humano, pretende anular la creatividad, el poder de investigación de la mente y de la voluntad, la conciencia moral, todo lo inherente al ser humano. Los instrumentos son las tecnologías de la realidad virtual, la industria cinematográfica, e incluso la discográfica con su vertiente audiovisual. El resultado es manipular la conciencia de las personas, hasta tal punto que ya no se consideren seres humanos, sino más bien un objeto tecnológico sin conciencia de su autodegradación.
El proyecto destructivo de la Nuera Era cuenta con políticos profesionales con un proyecto para destruir tu familia, para controlar las mentes de los más jóvenes y para restringir tus derechos y tus libertades.
Los mayores esfuerzos del proyecto de la Nueva Era están destinados a destruir la familia natural, o tradicional, la que ha sido núcleo del progreso humano, en tanto que las mejores inteligencias se han desarrollado en hogares equilibrados. En tu familia es donde se ha manifestado con naturalidad la cultura, las creencias, las funciones familiares y sociales, la identidad y las raíces de las que procede la civilización. En la familia tus niños adquieren las habilidades necesarias para resistir las embestidas del poder.
El proyecto destructivo de la Nueva Era es compartido por pensadores y políticos que trabajan en la mayoría de los países para implantar un modelo de sociedad similar en todos ellos. Han dado pasos rápidos en las últimas décadas. Están en la ONU, en la Unión Europea y en casi todas las instituciones de cooperación internacional. Presiden los gobiernos de multitud de países en los cinco continentes, y se reúnen en los encuentros de jefes de gobierno.
El proyecto de la Nuera Era se esconde bajo las palabras “progreso”, “tolerancia” y “democracia”, palabras a las que se ha vaciado de su significado legítimo para reutilizarlas como camuflaje del proyecto tiránico con el que te quieren dominar.
La ambigüedad preside la destrucción de tu identidad individual y nacional. El proyecto de la Nueva Era habla de “familia”, pero su propuesta no tiene nada que ver con la realidad de la familia; habla de “matrimonio”, pero promueven otro concepto de matrimonio; desprecian a los padres, pero ofrecen un nuevo concepto de paternidad y de maternidad (“la maternidad no es un hecho natural”).
En la terminología de los “lobbies” internacionales del aborto, la llamada ‘salud sexual y reproductiva’ (Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, 1994) ha servido para promover políticas maltusianas de control de la natalidad, esterilizaciones en masa y de promoción del aborto y de métodos abortivos en los países menos desarrollados, pero con el ropaje de que la mujer conquista libertades exclusivas de ella.
Los políticos, ideólogos, promotores y pensadores que dan la cara para extender el proyecto de la Nueva Era son muchos, a veces muy conocidos, y no aparentan una ambición de poder; parecen humildes, abiertos a las críticas, tolerantes, abiertos al diálogo.
Si son políticos, utilizan los resortes del poder (leyes, instituciones, cambios culturales) para su misión y se apropian de instrumentos de presión y control: gobiernos, cargos jurídicos, bancos y cajas de ahorro, universidades, agentes sociales y culturales, medios de comunicación, agencias de publicidad, movimientos ciudadanos. ¿Habéis visto las películas de ciencia ficción? ¿Por ejemplo, "Los juegos del hambre", "Elysium", "La isla"? Son formas de que a tus hijos les entre el futuro modelo de sociedad.
La transformación social del proyecto destructivo de la Nueva Era se basa en la "reinvención" (término de los gurús del coaching) de lo humano, que pasa por el desprecio a la naturaleza.
Así en la educación se produce, a espaldas de los padres, a tus espaldas, la impune injerencia de los poderes públicos, agentes de la Nueva Era, en la vida privada de los niños y los jóvenes, en su conciencia afectiva, moral y sexual ("hay que eliminar el heterosexismo en el material pedagógico").
Aunque se pretende luchar contra la violencia contra la mujer, en el fondo la Nueva Era favorece y no acaba con esta lacra social. Precisamente en el seno de las familias tradicionales hay menor número y proporción de homicidios que en las “parejas sentimentales”,”parejas de hecho”.
¿Has visto que lo que dicen algunos carteles de tu ciudad que presentan las fiestas nocturnas de música de DJ’s, sexo, drogas sintéticas, a las que van tus hijos: dicen en inglés “Hate my home” (odio mi hogar)?
Pero mira la historia del hijo adolescente de Veronica Eckhardt
https://www.youtube.com/watch?v=n0aGMuMd9Gs
El laicismo del Estado está bien; lo que no está bien es utilizar esa excusa para hacer campañas antirreligiosas.
El nuevo humanoide diseñado por la Nueva Era usurpará a Dios su primer atributo: el de dar y quitar la vida. El Estado decide sobre la vida y la muerte. Regula el procedimiento mediante el cual los ciudadanos insaciables de derechos pueden librarse de los niños concebidos en el seno materno y de los enfermos, los tarados, y los viejos que ya no son útiles ni productivos.
La tolerancia se impone por encima de la razón; el individuo huye de todo compromiso, porque sería un freno de su libertad.
Se utilizan argumentos despectivos, como que “eres menos inteligente y menos libre porque crees en Dios, no eres moderno". Manipulan los instintos y las emociones más bajas de los seres humanos, especialmente de los más jóvenes, y se asocia intencionadamente la religión con valores negativos (intransigencia, intolerancia, violencia, fanatismo) De tal modo que en algunos sectores se excluye a todo creyente.
Se trata de borrar la esencia de tu persona, tu condición natural, psíquica, moral y espiritual, aquello que te permite ser hombre o mujer.
La consecuencia jurídica de este concepto que destruye la identidad del ser humano es que tú ya no tienes derechos intrínsecos. Es el Estado, vicario de los principios de la Nueva Era, quien determina los derechos del nuevo hombre. Queda así al arbitrio del Estado tu propia condición humana y la definición de lo que son tus derechos. Tus derechos de ciudadano se convierten en un “producto” sujeto a vaivenes políticos y a los gustos de los dirigentes de turno.
El laicismo supone la creación desvergonzada de una religión de Estado que obliga a todos los ciudadanos. Se confiere al Estado el mismo carácter sagrado del que se revestían los estados paganos anteriores al cristianismo.
El Estado es la única voluntad, la única verdad, y el ciudadano que se precie debe integrarse en ella, salvo que quiera situarse al otro lado del sistema establecido. Esto es el totalitarismo de la democracia (entronizar las mayorías parlamentarias previamente adoctrinadas como única fuente legítima de la verdad)
El sistema favorece las drogas, la marihuana, el cannabis, para ablandar los cuerpos y las voluntades, y estimula las sectas para crear grupos de pensamiento totalitario donde los adeptos se acostumbran a un régimen de esclavitud y de dependencia.
Junto a la sumisión de toda oposición política, especialmente oposición juvenil, el proyecto de la Nueva Era pretende el fin de todas las disidencias individuales, incluida la tuya.
El Estado promueve sanciones, multas y procesos penales contra la expresión de tu discrepancia, de la crítica al bondadoso sistema de falsas libertades.
Disminuye la natalidad, y tan solo la natalidad de los inmigrantes evita descensos alarmantes.
Los informes de la patronal reclaman, desde hace decenios, siempre más inmigración. Saben que, cuanto mayor sea la oferta de mano de obra, más bajos serán los salarios. Gracias a las facilidades que ofrece la globalización, amenazan a sus asalariados con ponerlos en competencia salvaje con la mano de obra barata venida de países lejanos. La inundación de inmigrantes, que trabajan como nuevos esclavos mientras los poderes públicos hacen como que no se enteran, contribuye a calmar las ansias reivindicativas de los asalariados y de los sindicatos. Las empresas multinacionales también pueden deslocalizar sus centros de producción a escala mundial y poner en competencia a los asalariados de todo el planeta para minimizar coses de producción y reducir los salarios. Esto forma parte también de la Nueva Era.
El proyecto de la Nueva Era requiere la supresión de la excelencia y la rendición incondicional de tu inteligencia y de tu voluntad, así como del talante con que abordas tu actividad profesional.
La supresión de toda barrera imaginable, incluso la barrera de la razón, se impone como objetivo indispensable para la puesta en práctica del proyecto de la Nueva Era. Tu vida, y la de tus hijos, se convierten en un "hecho relativo", que queda a expensas de las necesidades y de las arbitrariedades del poder.
Padres y madres, ¿qué hacéis al respecto?
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/08/el-engano-de-la-new-age-nueva-era-ii.html
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/07/el-engano-de-la-new-age-nueva-era.html
http://zarauste.blogspot.com.es/2016/02/el-paganismo-las-sectas-ayer-y-hoy-2.html
Sigmund Freud se inspiró en Gustave le Bon, del cual se extrae la idea del método de “lavado de cerebro” colectivo, para “destruir el juicio moralmente informado y así lograr que la persona sea más propensa a la sugestión”. (The Psichology of the Crowd, Nueva Jersey, 1995).
Sigmund Freud afirma : “inmerso en una muchedumbre organizada alrededor de emociones, el individuo mostrará su tendencia a ‘dejarse llevar’, a liberarse de todas las inhibiciones morales y sociales” (Psicología de las masas y análisis del yo)
Sigmund Freud llama “deseos infantiles” a las creencias religiosas: “nosotros nos diremos a nosotros mismos que era muy bonito lo de que hubiera un Dios creador del mundo y una benevolente Providencia (…) En cambio vosotros defendéis la fantasía religiosa con todas vuestras fuerzas (…) Pero yo, nosotros, estamos libres de esa atadura. Como estamos dispuestos a renunciar a una buena parte de nuestros deseos infantiles, podemos soportar que unas cuantas de nuestras expectativas resultaran fantasiosas.”
Actualmente el movimiento del transhumanismo defiende el uso de las últimas tecnologías para mejorar las características de los seres humanos, como sus capacidades físicas y mentales. Se trata de un movimiento financiado generosamente y organizado para modificar todos los aspectos de los seres humanos, su fisiología, su biología, los comportamientos y hasta la memoria y los pensamientos de cada uno. Sustenta la idea de que la humanidad debe mejorarse a sí misma de forma activa y dirigir ella misma el curso de su evolución. Los transhumanistas desean convertirse en “posthumanos”.
Pocos humanos son conscientes de que constantemente tienen lugar descubrimientos tecnológicos que hacen que las teorías transhumanistas puedan realmente ponerse en marcha, incluso entrelazadas con las ideas de Carl Jung y de la New Age.
Con ello la oligarquía dominante, con desprecio al género humano, pretende anular la creatividad, el poder de investigación de la mente y de la voluntad, la conciencia moral, todo lo inherente al ser humano. Los instrumentos son las tecnologías de la realidad virtual, la industria cinematográfica, e incluso la discográfica con su vertiente audiovisual. El resultado es manipular la conciencia de las personas, hasta tal punto que ya no se consideren seres humanos, sino más bien un objeto tecnológico sin conciencia de su autodegradación.
El proyecto destructivo de la Nuera Era cuenta con políticos profesionales con un proyecto para destruir tu familia, para controlar las mentes de los más jóvenes y para restringir tus derechos y tus libertades.
Los mayores esfuerzos del proyecto de la Nueva Era están destinados a destruir la familia natural, o tradicional, la que ha sido núcleo del progreso humano, en tanto que las mejores inteligencias se han desarrollado en hogares equilibrados. En tu familia es donde se ha manifestado con naturalidad la cultura, las creencias, las funciones familiares y sociales, la identidad y las raíces de las que procede la civilización. En la familia tus niños adquieren las habilidades necesarias para resistir las embestidas del poder.
El proyecto destructivo de la Nueva Era es compartido por pensadores y políticos que trabajan en la mayoría de los países para implantar un modelo de sociedad similar en todos ellos. Han dado pasos rápidos en las últimas décadas. Están en la ONU, en la Unión Europea y en casi todas las instituciones de cooperación internacional. Presiden los gobiernos de multitud de países en los cinco continentes, y se reúnen en los encuentros de jefes de gobierno.
El proyecto de la Nuera Era se esconde bajo las palabras “progreso”, “tolerancia” y “democracia”, palabras a las que se ha vaciado de su significado legítimo para reutilizarlas como camuflaje del proyecto tiránico con el que te quieren dominar.
La ambigüedad preside la destrucción de tu identidad individual y nacional. El proyecto de la Nueva Era habla de “familia”, pero su propuesta no tiene nada que ver con la realidad de la familia; habla de “matrimonio”, pero promueven otro concepto de matrimonio; desprecian a los padres, pero ofrecen un nuevo concepto de paternidad y de maternidad (“la maternidad no es un hecho natural”).
En la terminología de los “lobbies” internacionales del aborto, la llamada ‘salud sexual y reproductiva’ (Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, 1994) ha servido para promover políticas maltusianas de control de la natalidad, esterilizaciones en masa y de promoción del aborto y de métodos abortivos en los países menos desarrollados, pero con el ropaje de que la mujer conquista libertades exclusivas de ella.
Los políticos, ideólogos, promotores y pensadores que dan la cara para extender el proyecto de la Nueva Era son muchos, a veces muy conocidos, y no aparentan una ambición de poder; parecen humildes, abiertos a las críticas, tolerantes, abiertos al diálogo.
Si son políticos, utilizan los resortes del poder (leyes, instituciones, cambios culturales) para su misión y se apropian de instrumentos de presión y control: gobiernos, cargos jurídicos, bancos y cajas de ahorro, universidades, agentes sociales y culturales, medios de comunicación, agencias de publicidad, movimientos ciudadanos. ¿Habéis visto las películas de ciencia ficción? ¿Por ejemplo, "Los juegos del hambre", "Elysium", "La isla"? Son formas de que a tus hijos les entre el futuro modelo de sociedad.
La transformación social del proyecto destructivo de la Nueva Era se basa en la "reinvención" (término de los gurús del coaching) de lo humano, que pasa por el desprecio a la naturaleza.
Así en la educación se produce, a espaldas de los padres, a tus espaldas, la impune injerencia de los poderes públicos, agentes de la Nueva Era, en la vida privada de los niños y los jóvenes, en su conciencia afectiva, moral y sexual ("hay que eliminar el heterosexismo en el material pedagógico").
Aunque se pretende luchar contra la violencia contra la mujer, en el fondo la Nueva Era favorece y no acaba con esta lacra social. Precisamente en el seno de las familias tradicionales hay menor número y proporción de homicidios que en las “parejas sentimentales”,”parejas de hecho”.
¿Has visto que lo que dicen algunos carteles de tu ciudad que presentan las fiestas nocturnas de música de DJ’s, sexo, drogas sintéticas, a las que van tus hijos: dicen en inglés “Hate my home” (odio mi hogar)?
Pero mira la historia del hijo adolescente de Veronica Eckhardt
https://www.youtube.com/watch?v=n0aGMuMd9Gs
El laicismo del Estado está bien; lo que no está bien es utilizar esa excusa para hacer campañas antirreligiosas.
El nuevo humanoide diseñado por la Nueva Era usurpará a Dios su primer atributo: el de dar y quitar la vida. El Estado decide sobre la vida y la muerte. Regula el procedimiento mediante el cual los ciudadanos insaciables de derechos pueden librarse de los niños concebidos en el seno materno y de los enfermos, los tarados, y los viejos que ya no son útiles ni productivos.
La tolerancia se impone por encima de la razón; el individuo huye de todo compromiso, porque sería un freno de su libertad.
Se utilizan argumentos despectivos, como que “eres menos inteligente y menos libre porque crees en Dios, no eres moderno". Manipulan los instintos y las emociones más bajas de los seres humanos, especialmente de los más jóvenes, y se asocia intencionadamente la religión con valores negativos (intransigencia, intolerancia, violencia, fanatismo) De tal modo que en algunos sectores se excluye a todo creyente.
Se trata de borrar la esencia de tu persona, tu condición natural, psíquica, moral y espiritual, aquello que te permite ser hombre o mujer.
La consecuencia jurídica de este concepto que destruye la identidad del ser humano es que tú ya no tienes derechos intrínsecos. Es el Estado, vicario de los principios de la Nueva Era, quien determina los derechos del nuevo hombre. Queda así al arbitrio del Estado tu propia condición humana y la definición de lo que son tus derechos. Tus derechos de ciudadano se convierten en un “producto” sujeto a vaivenes políticos y a los gustos de los dirigentes de turno.
El laicismo supone la creación desvergonzada de una religión de Estado que obliga a todos los ciudadanos. Se confiere al Estado el mismo carácter sagrado del que se revestían los estados paganos anteriores al cristianismo.
El Estado es la única voluntad, la única verdad, y el ciudadano que se precie debe integrarse en ella, salvo que quiera situarse al otro lado del sistema establecido. Esto es el totalitarismo de la democracia (entronizar las mayorías parlamentarias previamente adoctrinadas como única fuente legítima de la verdad)
El sistema favorece las drogas, la marihuana, el cannabis, para ablandar los cuerpos y las voluntades, y estimula las sectas para crear grupos de pensamiento totalitario donde los adeptos se acostumbran a un régimen de esclavitud y de dependencia.
Junto a la sumisión de toda oposición política, especialmente oposición juvenil, el proyecto de la Nueva Era pretende el fin de todas las disidencias individuales, incluida la tuya.
El Estado promueve sanciones, multas y procesos penales contra la expresión de tu discrepancia, de la crítica al bondadoso sistema de falsas libertades.
Disminuye la natalidad, y tan solo la natalidad de los inmigrantes evita descensos alarmantes.
Los informes de la patronal reclaman, desde hace decenios, siempre más inmigración. Saben que, cuanto mayor sea la oferta de mano de obra, más bajos serán los salarios. Gracias a las facilidades que ofrece la globalización, amenazan a sus asalariados con ponerlos en competencia salvaje con la mano de obra barata venida de países lejanos. La inundación de inmigrantes, que trabajan como nuevos esclavos mientras los poderes públicos hacen como que no se enteran, contribuye a calmar las ansias reivindicativas de los asalariados y de los sindicatos. Las empresas multinacionales también pueden deslocalizar sus centros de producción a escala mundial y poner en competencia a los asalariados de todo el planeta para minimizar coses de producción y reducir los salarios. Esto forma parte también de la Nueva Era.
El proyecto de la Nueva Era requiere la supresión de la excelencia y la rendición incondicional de tu inteligencia y de tu voluntad, así como del talante con que abordas tu actividad profesional.
La supresión de toda barrera imaginable, incluso la barrera de la razón, se impone como objetivo indispensable para la puesta en práctica del proyecto de la Nueva Era. Tu vida, y la de tus hijos, se convierten en un "hecho relativo", que queda a expensas de las necesidades y de las arbitrariedades del poder.
Padres y madres, ¿qué hacéis al respecto?
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