viernes, 8 de enero de 2016

LA MANIPULACIÓN DE LA PSICODELIA

En la casa de campo Esalen, en California, se reunieron los precursores (científicos, artistas, psicoterapeutas) que perfilaron las ideas y las prácticas básicas del movimiento New Age; luego, Michael Mac Murphy las aglutinó y el matrimonio Caddy las llevó a la práctica en el norte de Escocia, desde donde irradió el mensaje. En Estados Unidos entre los años de 1960 -1970 se formaron comunidades semejantes a la de Escocia y creció el movimiento de la "contracultura", y todo ello se englobó dentro de la Nueva Era.

Los teóricos más representativos de la New Age han sido Fritjof Capra, con su obra El Tao de la Física (1975); Marilyn Ferguson, con su libro The Aquarian Conspiracy (1980); Carl Sagan, con su serie televisiva Cosmos (1980).

Se dice que la Nueva Era es un movimiento socio-cultural de gran influencia en Occidente que engloba una colección desordenada de tendencias, submovimientos, grupos y personas que tienen ideas, prácticas e ilusiones con un gran parecido, y por ello resulta difícil describir de forma breve y concisa todo aquello que representa. La Nueva Era no es una secta, pero por desgracia muchos grupos sectarios utilizan técnicas antiguas para persuadir, manipular y someter la voluntad de los demás. Marilyn Ferguson habla de "psicotécnicas" para abrir la mente intuitiva, para cambiar la conciencia, pero estas técnicas pueden ser utilizadas con fines sectarios y manipulativos. Es frecuente que los procesos concientizadores que algunas sectas utilizan den paso a un "lavado de cerebro" o a lo que los especialistas han llamado "violación psíquica", que se define como la anulación absoluta de la personalidad individual de los miembros de la secta, reemplazándola por otra útil a los propósitos de ésta.

Por otra parte, resulta disparatado unir en el mismo grupo de"psicotécnicas", como si tuvieran la misma validez, la brujería y el espiritismo con prácticas que parecen más trascendentales como la meditación.

Dentro del esoterismo hay que destacar varios grupos y personalidades que han ejercido una profunda influencia en el movimiento New Age: el Cristianismo, el movimiento Rosacruz (con derivaciones masónicas), la Sociedad Teosófica (H. P. Blavatsky y Annie Besant), la Escuela del Cuarto Camino de Gurdjieff, el paleontólogo evolucionista Pierre Teihard de Chardin, el psicoanalista Carl Gustav Jung, la psicología transpersonal (término acuñado por Stanislav Grof), la terapia Gestalt (del gurú Fritz Perls), el Espiritismo, filosofías y religiones de Oriente (el Taoísmo, el Tantrismo, el Hinduismo, el Budismo), el Gnosticismo (cuya versión contemporánea, con muchas escuelas, viene del antropólogo Samael Aun Weor), la Astrología, el Chamanismo (con el referente de Carlos Castaneda), la Ufología, el movimiento Hippy, el movimiento del "potencial humano", James Lovelock (con su hipótesis de Gaia), la Cienciología, la Teoría de la Relatividad (Einstein) y la mecánica cuántica, la idea del Nuevo Orden Mundial después del final de la Guerra Fría.

No es extraño que, después de que la mayoría social ha aceptado tendencias tan dispares, nuestros hijos universitarios tengan una extraña amalgama de creencias mezcladas de todo este cúmulo de ideas de la Nueva Era.

En los festivales de música (Monterrey, 1967; Newport y Denver, 1969; Woodstock, llamado "Festival de Acuario"), los jóvenes fueron los "conejillos de Indias", víctimas de un experimento planificado, a gran escala, con drogas alucinógenas de efectos psicóticos, con secuelas emocionales asociadas. Este experimento tenía la complicidad del gobierno y del FBI; era todo un plan secreto para subvertir los valores constructivos de Estados Unidos. En esa época los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Inglaterra investigaron la creencias y los medios del chamanismo (con sus drogas alucinógenas), la brujería, la magia ceremonial, el esoterismo, las religiones mistéricas y orientales, y los despojaron de su verdadera razón, consistente en que el desarrollo de poderes psíquicos es un paso de la perfección espiritual y de la elevación de la conciencia, y los utilizaron para crear asesinos, convertir agentes de espionaje, interrogar a prisioneros, obtener información y manipular la conciencia, la memoria y la percepción de la realidad. Son conocidos los programas de control mental generados por esta satánica simbiosis: Bluebird, Artichoke, MK-Ultra.

Dijo Theodore Roszak en su libro de 1970 El nacimiento de una contracultura: empezamos a albergar sospechas muy serias sobre el carácter supuestamente revolucionario de la cruzada psicodélica cuando vemos publicaciones tan claramente reaccionarias como Life y Time prestar una atención tan clamorosa al psicodelismo desde 1957.

El número de Life del 13 de mayo de 1957 contenía un tentador y sugestivo artículo titulado "En busca del hongo mágico", firmado por R. Gordon Wasson, uno de los vicepresidentes de "J. P. Morgan", y por su esposa. El artículo relataba las aventuras visionarias vividas por ellos y un fotógrafo neoyorquino de sociedad en 1955, entre practicantes del culto al Psilocybe, en Méjico. El artículo, lleno de ilustraciones y de descripciones detalladas del hongo, exponía los pormenores de las religiones ocultas y orientales y terminaba asegurando a sus lectores "que el hongo pone estas visiones al alcance de muchas personas". Desde entonces, el psicodelismo ha tenido buena prensa en las publicaciones Time y Life, excepto cuando se mezcla con bohemios jóvenes y turbulentos.

Independientemente de sus fallos, la prensa de Henry Luce tiene un olfato muy fino en lo que respecta a lo que la sociedad tecnocrática puede o no asimilar. Sospecho -dice Theodore Roszak- que dicha prensa astutamente percibió que una pildorita, privada y agradable, podía ser un medio muy socorrido para mantener un cierto grado de estabilidad emocional en el estado social. Los jóvenes que beben de las fuentes psicodélicas de Doors of perception de Huxley olvidan el mismo autor en su Brave New World entreveía que lo insoportable se haría soportable con un producto químico visionario llamado 'soma', cuyo objetivo era producir "hombres sanos, hombres obedientes, estables en su satisfacción".

En los mismos años, varios jóvenes ingleses, ayudados por un grupo de psiquiatras radicales, formaron una asociación para investigar las drogas psicotrópicas y "los métodos para alterar la conciencia en general", así como para liberalizar la legislación británica sobre narcóticos. Al constituirse como asociación adoptaron precisamente el nombre SOMA (Society of Mental Awareness). Están jugando con fuego; están adaptando los agentes psicodélicos a las exigencias de la tecnocracia. Semejante integración sería un ejemplo de "desublimación represiva", señalada por Herbert Marcuse de la Escuela de Frankfurt.

Sus antecedentes históricos parecen indicar que el papel de los agentes narcóticos es el de controlar y estabilizar. De Quincey sugería la afición al opio entre los aristócratas y los artistas ingleses de su época (1820-1830) y estaba convencido de que el hábito proliferaba entre los obreros de los telares de algodón.

Los historiadores del periodo saben que era práctica común entre las madres de familias trabajadoras administrar a sus hijos desde la cuna fuertes dosis de láudano, llamado "bendición de la madre"; así que el uso de la droga servía para amortiguar el descontento social en los primeros tiempos de la industrialización inglesa.

El láudano y la morfina también cobraron sus víctimas a un nivel social más elevado, en Inglaterra; entre sus adictos se cuentan Coleridge, Dickens, Carlyle, Rossetti, Elizabeth Barrett Browning y el laureado poeta Tennyson. Es sorprendente que la sociedad victoriana no tuviese muchos reparos en aceptar ese hábito en tales mentes próceres, mientras que en 1960 y 1970 se amenazaba a John Lennon y a Mick Jagger con severos castigos por jugar con cannabis.

Por mucho que busquemos a los aficionados a los narcóticos más bohemios del siglo XIX -Teófilo Gautier, Charles Baudelaire-, no encontraremos en ellos revolucionarios sociales.

¿Por qué no habría de incluir la sociedad tecnocrática en su arsenal de "métodos de control social" y de relajamiento emocional uno tan depurado y sutil como el psicodelismo? Un "viaje" ocasional... ¿qué peligro tiene esta travesura privada para el orden establecido, siempre que no vaya ligada a ninguna forma de disconformidad explosiva? Perversa justificación.

Si los cerebros de la RAND Corporation ya consideraron introducir tranquilizantes y sedantes en las situaciones represivas más odiosas -la vida en un refugio atómico después de un ataque termonuclear- como medios de aliviar la presión de la desesperación, ¿por qué no considerar con el mismo fin los agentes psicodélicos?

Además, no hay que perder de vista que muchos ciudadanos respetables, sin actitudes sociales o culturales radicales, emplean normalmente una amplia gama de narcóticos, barbitúricos, anfetaminas, tranquilizantes, millones de recetas de drogas psicotrópicas, antidepresivos... Lo más curioso: el sector de población más dependiente de las drogas no es el de la juventud rebelde, los jóvenes bohemios, sino el de las mujeres de edad que padecen insomnio y necesitan calmar sus nervios.

Así, los reajustes y las funciones que solían dejarse a la iniciativa del organismo -sueño, vigilia, relajación, potencia sexual, digestión, deyección, etc.- se transfieren de forma antinatural a un creciente repertorio de pociones químicas y farmacológicas. Al parecer, los tradicionales procesos orgánicos del cuerpo humano no consiguen adaptarse a las exigencias de la civilización tecnocrática.

Ateniéndonos estrictamente a los hechos, ésta es una acusación condenatoria de la civilización contemporánea, puesto que en ninguno de los proyectos que realizamos para acondicionar nuestro medio ambiente tiene cabida el ser humano. La forma más conveniente de hacer frente a esta situación sin tocar los valores tecnocráticos es, lamentablemente, atiborrar el organismo con montones de productos farmacológicos.

Inicialmente, la Conspiración de Acuario fue un proyecto secreto del Gobierno de Estados Unidos asignado al Stanford Research Institute (SRI) y creado en 1946 por el Instituto Tavistock de Inglaterra con el fin de estudiar de qué manera afectan a la sociedad las tendencias sociales y culturales de reciente creación como el libertarismo, el libertarismo de izquierdas, el liberalismo, el socialismo, el anarquismo, el comunismo, el materialismo, el naturismo, el misticismo, el hedonismo, la espiritualidad, el ecologismo, el feminismo, la New Age y muchas otras orientaciones de la sociedad.

Hubo un informe acerca de la Conspiración de Acuario, y se publicó en 1974 en Estados Unidos con el nombre en clave de The Changing Images of Man, informe dirigido por un panel de veintitrés expertos en controlar la mente; entre ellos, la antropóloga Margaret Mead, el psicólogo conductista B. F. Skinner, Ervin Laszlo, de las Naciones Unidas y sir Geoffrey Vickers, de la Inteligencia Británica. El objetivo del estudio llevado a cabo por el Stanford Research Institute es que la humanidad deje de desear el progreso industrial a favor de la "espiritualidad". El profesor Willis Harmon, supervisor de este proyecto y "futurista" cuya especialidad es promover un paradigma social postindustrial, explica:

"Nuestro sistema de tecnología, sumamente desarrollado, lleva aparejadas mayores vulnerabilidades y fallos. De hecho, el alcance y el impacto derivados de los problemas sociales que están apareciendo en la actualidad plantean una seria amenaza a nuestra civilización (...). Si nuestras predicciones sobre el futuro demuestran ser acertadas, es de esperar que los problemas asociados a esta tendencia se vuelvan más graves y universales y ocurran con mucha rapidez."

El estudio llega a la conclusión perversa de que debemos cambiar cuanto antes la imagen industrial del hombre: "las imágenes del hombre que han dominado durante los dos últimos siglos no serán adecuadas en la era posindustrial." Lo que buscan estos "ingenieros sociales" es el concepto y la imagen de un hombre espiritual, sumiso, dependiente, ablandado con drogas y productos farmacéuticos.

El informe termina prediciendo que hay numerosos movimientos sociales que pueden terminar desembocando en una imagen nueva e inspiradora, indicadores del posible surgimiento de una imagen nueva de la sociedad: la participación de los jóvenes en los procesos políticos, el movimiento de liberación de la mujer, la rebelión de los jóvenes contra los errores de la sociedad, la revelación de la responsabilidad social de las empresas, la brecha generacional como modelo de cambio, la tendencia antitecnológica de muchos jóvenes, la experimentación con nuevas estructuras familiares y nuevas relaciones interpersonales, el surgimiento de comunas como estilo de vida alternativo, el surgimiento de movimientos conservacionistas/ecologistas, el aumento de interés por los puntos de vista religiosos y filosóficos orientales, un renovado interés por el cristianismo "fundamentalista", la preocupación de los sindicatos por la calidad del entorno de trabajo, un interés creciente por la meditación y otras disciplinas espirituales, un mayor interés por el proceso de "autorrealización".

El profesor Willis Harmon así promovía un paradigma social postindustrial como versión popular del método para manipular o "ablandar", según los manuales del Instituto Tavistock, a Estados Unidos primero, para exportar el modelo estadounidense al resto del mundo. Ablandado de este modo, Estados Unidos se consideraba que ya estaba maduro para la introducción de drogas. Esto también era parte integral de la Conspiración de Acuario. La proliferación del consumo de drogas fue uno de los temas que se estudiaron en la Unidad de Investigación de Ciencias Políticas del Centro Columbus que tenía el Instituto Tavistock en la Universidad de Sussex. Se lo conocía como el centro de "conmociones de futuro", un nombre dado a la psicología orientada al futuro y diseñada para manipular a grupos enteros de población. Estados Unidos sería programado para acostumbrarse de tal modo a esos cambios planificados que resultase difícil percibirlos cuando tuvieran lugar.

De hecho, esta ambiciosa iniciativa, trascendental para la tecnología de "armas silenciosas", fue debatida y llevada a la práctica por primera vez como doctrina oficial por el Comité de Política del Club Bilderberg en su reunión inaugural de 1954. Luego utilizaron la expresión "Guerra Tranquila" para describir la manifiesta metodología táctica que iba a usarse para subyugar a la especie humana. El documento, Top secret: Silent Weapons for Quiet Wars. An Introductory Programming Manual, se hizo público de forma casi accidental el 7 de julio de 1986. El documento revelaba los detalles de un plan urdido durante la Guerra Fría y proponía controlar a las masas de población mediante la manipulación de la industria, los pasatiempos, la educación y las tendencias políticas de la gente. Llamaba a una revolución "tranquila" que enfrentara a un hermano contra otro y desviara la atención del público de lo que sucede en realidad.

Una parte del documento dice: "Es francamente imposible hablar de ingeniería social o de la automatización de una sociedad, es decir, de la creación de sistemas sociales automáticos (armas silenciosas) a escala nacional o mundial sin hablar de amplios objetivos de control social y de destrucción de la vida humana, como, por ejemplo, la esclavitud y el genocidio. Este manual es en sí mismo una declaración de intenciones. Tales escritos deben ser apartados del escrutinio público."

En Tavistock (financiado por la Fundación Rockefeller desde 1934, para crear muchos Institutos de Trabajo), Eric Trist y Frederick Emery desarrollaron una teoría de la "turbulencia social" para suavizar el efecto de impresiones futuras: se puede ablandar moralmente a la población utilizando fenómenos en masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros, ataques terroristas. Si las impresiones van muy seguidas y se administran cada vez con mayor intensidad, es posible inducir a la sociedad entera a un estado de psicosis colectivo, a la apatía y la ausencia de toma de decisiones. Con ello los grupos sociales son más fáciles de controlar. Así se pretende, con la ayuda de la televisión, cambiar de "paradigma", modificar los conceptos básicos, cambiar todas las reglas de la sociedad. Para sobrevivir en este estado, la gente necesitará crear una religión nueva, adherirse a alguna secta oriental. Esta es la "Nueva Era", la "Era de Acuario" que predican Tavistock y la Escuela de Sociología de Frankfurt (Alemania).

Todo esto responde a planes que se remontan más atrás en el tiempo. H. G. Wells, escritor británico de ciencia ficción y perteneciente al grupo "Mesa Redonda", en su libro Open Conspiracy (1928), afirmaba: la revolución mundial sólo se puede alcanzar empleando la contracultura como ariete contra un público que no sospecha nada.

En efecto, a principios del siglo XX, la oligarquía británica dirigente fundó un centro político para sus operaciones, el grupo de la "Mesa Redonda", sociedad secreta de inteligencia creada por John Ruskin y su mentor Cecil Rhodes. En 1903 explicaba lord Alfred Milner: "podemos derrotar a la democracia porque comprendemos cómo funciona la mente humana."

El grupo británico "Mesa Redonda" creó agrupaciones sectarias diseñadas para distintas funciones culturales (Aurora Dorada con Aleister Crowley, Hijos del Sol con Aldous Huxley, Hermandad Prerrafelista, salones vanguardistas como el de Gertrude Stein) y políticas (entre ellas, la secta-partido nazi con Adolf Hitler). Desde entonces, ha sido constante la infiltración de la inteligencia británica primero y de la británica y norteamericana después en todas las instituciones importantes del mundo.

Las diez conferencias sobre Cibernética (1946-1953) auspiciadas por la fundación estadounidense "Josiah Macy Jr." contaron con la presencia del cerebro Norbert Wiener, científicos sociólogos y defensores de la contracultura. Este grupo de la Cibernética, aliado con las instituciones nombradas anteriormente, buscaba: provocar artificialmente movimientos sociales que parecieran espontáneos; reducir la variedad de opiniones; negar la parte espiritual y creativa del arte; controlar la información ofrecida por los medios de comunicación; mecanizar los pensamientos del hombre; crear un "fascismo de rostro democrático". Para estos científicos, los ordenadores, igual que el LSD, iban a servir en el futuro para controlar las mentes, los hábitos, e imponer el pensamiento único.

Así, lamentablemente, las autoridades políticas, de forma expresa o por omisión, defienden la psicodelia, la permisividad hacia las drogas y las sectas por muchos motivos; entre ellos están: las conveniencias públicas, pues los grupos sectarios pueden serles proclives y, además, distraen la atención popular de los problemas concretos y cotidianos; el temor de ser acusados de violentar las libertades de religión y de conciencia, abriendo un frente crítico que debilitaría a las autoridades políticas; la precaución práctica, ya que hay sectas internacionales con gran influencia política o con poderosos medios de intervención pública en el país; la creencia de que "por todos los caminos se llega a Roma"; la promoción de la igualdad ante la ley sin otras consideraciones.

Bibliografía:
Asociación AIS, Infosect, nº 52, segundo trimestre, 2001
Daniel Estulin, El Instituto Tavistock, 2011
Humberto Lagos Schuffeneger, La máscara derrumbada. Sociología de las sectas religiosas, 1996.
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, 1970
Margaret Th. Singer y Janja Lalich, Las sectas entre nosotros, 1997
Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 2013

El Instituto Tavistock, en:  http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-10/programa-410/


jueves, 10 de diciembre de 2015

LA FALSA SENSACIÓN DE INVULNERABILIDAD ANTE LAS SECTAS

¿Por qué las sectas suelen escapar a las inspecciones y los controles de que son objeto otras organizaciones y actividades? ¿Se debe a que muchos grupos se ocultan, se amparan en la Constitución del país donde se encuentran al solicitar estatus religioso, lo que no sólo los libera de pagar impuestos sino que también les reporta ciertos privilegios que sin duda nunca se han merecido? ¿Es porque, como sociedad, estamos acostumbrados a mirar hacia otro lado?

A las sectas se las comprende muy poco y rara vez se las observa con atención. De no ser así, muchos más de nosotros sin duda protestaríamos. En la actualidad la mayoría de las personas no es consciente de la existencia de las sectas, hasta que las sobresalta una noticia periodística sobre la conducta extravagante o ilegal de alguna de ellas.

Culpar a las víctimas de las sectas es una respuesta constante al infortunio que les sucede a los otros. Cuando alguien va a una secta, la tendencia en la sociedad es decir que debe haber algo malo en esa persona. Debe haber algún defecto personal, debe ser estúpido, loco o débil mental; de lo contrario, no habría ingresado en tal grupo. Esta tendencia a culpar a las víctimas de las sectas impide que tales víctimas sean reconocidas y entendidas de forma suficiente por una sociedad llena de tabúes y por una Administración pública incompetente.

En la evaluación de la víctima se pasan por alto las acciones de la secta. La víctima de una secta ha estado en situaciones de "dependencia forzada" como consecuencia de haber sido sometida a procesos de reforma del pensamiento, a programas de reconstrucción de la conducta, un programa de manipulación sistemática que emplea técnicas psicológicas y sociales.

El común de las personas desprecia a aquellos que participan en una secta, que son objeto de algún fraude o permanecen por mucho tiempo con un grupo abusivo. Eso sólo le sucede a la gente débil y tonta (piensan con jactancia las personas), y "a mí no" me va a suceder. Hay una aversión casi universal a aceptar la idea de que nosotros mismos seamos vulnerables a la persuasión. Margaret Thaler Singer, experta en sectas, ha oído eso a periodistas, profesores universitarios, vecinos, pasajeros que viajan en el asiento de al lado en el avión, gente con la que conversa en la calle, estudiantes graduados, jardineros, vendedores. Pero ni la educación ni la edad ni la clase social protegen a una persona de esa falsa sensación de invulnerabilidad.

En una ocasión, Margaret Thaler Singer estuvo en Suiza para dar unas conferencias. Un psiquiatra suizo abrió el programa con las siguientes palabras: "tenemos una sociedad de clase media tan educada y compacta, que no hay sectas aquí. Las sectas nunca irrumpirán en este país." Entonces, Margaret Thaler Singer proporcionó un material con las direcciones de varias sectas grandes, conocidas internacionalmente, así como de varias sectas pequeñas que operaban en Zurich y en otras ciudades suizas. Pocos o ningún país del mundo carece de sectas.

Todos somos vulnerables a la publicidad de una secta, en especial porque nuestra sociedad se vuelva cada vez más mercantilizada, violenta, alienante, sin estructura. Como sociedad debemos buscar programas preventivos educacionales e informativos que enseñan acerca del "reclutamiento abierto" y del "engañoso" de las sectas y que expongan las técnicas manipuladoras y carentes de ética empleadas por los grupos sectarios para mantener a sus miembros, por medio del sentimiento de culpa, unidos y sometidos al grupo.


viernes, 27 de noviembre de 2015

LA SECTA DE LOS PERIODISTAS

Sabemos que una de las características de los grupos sectarios, como algunos grupos de yoga, gnósticos y Nueva Acrópolis, es que los miembros de jerarquía superior no dan a conocer toda la doctrina ni todos los ejercicios a los miembros de jerarquía inferior. Así los de jerarquía superior sienten "que dominan" a los que no saben, a los que están aprendiendo, a los profanos. Van dosificando las lecciones, les ponen precios costosos a las mismas, o hacen que las condiciones físicas o morales de las lecciones y de los ejercicios sean duras, deprimentes, adversas.

Lo mismo se puede decir de los periodistas. Las élites de los medios de comunicación de Estados Unidos (de donde viene gran parte de las "noticias" de nuestros informativos) practican una brutal censura, aunque bien disimulada, con las informaciones, censura típica de los tiempos de guerra, aunque actualmente ya se reconocen abiertamente los mecanismos de dicho control.

John Chancellor, presentador del informativo de la NBC-TV durante mucho tiempo, escribió su autobiografía y cómo es la vida en un plató de informativos (The News Bussiness, 1995) y admitió que, a través de estructuras formales como la Associated Press y de clubs informales como el neoyorquino Council on Foreign Relations, todos los días se toman decisiones acerca de lo que se va a decir al pueblo americano (y al resto del mundo) y de las historias que nunca verán la luz.

Es revelador el documental The war you don't see (2010), de John Pilger, donde se muestra claramente que hay periodistas que trabajan como 'embeded media', esto es, dentro de los movimientos de las tropas estadounidenses en las guerras como las de Irak y Siria, y actúan como portavoces obedientes (y luego premiados) de los poderes político-militares e industriales.



En el documental aparecen también periodistas algo arrepentidos de su parcialidad y periodistas críticos e independientes, como Mark Manning, que fue voz de las víctimas de Irak; Mark Curtis, autor de Secret Affairs; Carne Ross y otros, como los de los informativos de Al Jazeera.

La mayoría de los estadounidenses y de los europeos está convencida de que existe algo llamado "prensa libre", una de las áreas clave para manipular la mente de la población. La mayoría de los estadounidenses y de los europeos se informa de lo que ocurre en el mundo a través de la televisión controlada por el Estado, con la idea errónea de que los reporteros tienen la misión de servir al público. De hecho, los reporteros no sirven a la sociedad, sino que son funcionarios asalariados (incluso premiados) por servir a los propietarios de los medios de comunicación, cuyas acciones cotizan en Wall Street.

En su libro La tiranía de la comunicación (Madrid, 1998), el autor Ignacio Ramonet habla de la "ideología del telediario" (el telediario "manipula más fácilmente a los que menos defensa cultural tienen"), de los "mitos y desvaríos de los media", de la "batalla Norte-Sur en la información", de "la era de la sospecha" (la sospecha de los ciudadanos de que el sistema de las informaciones no es fiable, que tiene fallos, que da pruebas de incompetencia y que puede presentar enormes mentiras como verdades).

En el capítulo "Mitos y desvaríos de los media" afirma:

"Ni el Reino Unido cuando la reconquista de las Malvinas en 1982, ni Estados Unidos cuando la ocupación de Granada en 1983, ni Francia en el Chad en 1988, ni Estados Unidos durante la invasión de Panamá en 1989, dejaron a los periodistas seguir los acontecimientos." En el conflicto del Golfo Pérsico esas prácticas de censura se convirtieron en reglas explícitas de prohibición por parte del ejército francés y del Pentágono. Los periodistas norteamericanos, sometidos a normas impuestas, casi tan severas como las francesas, denunciaron a su gobierno y declararon: "estas restricciones equivalen a una política de censura por primera vez en la historia de la guerra moderna" (Le Monde, 12 enero 1991). Las Agencias de las imágenes que van a los informativos se venden y se compran como mercancías que vienen ya dadas, de tal forma que está estrictamente prohibido dar imágenes de determinados hechos o realidades. Es el medio más eficaz para ocultar hechos y realidades que no se quieren divulgar. En consecuencia, los problemas sociales, incluso los más graves dramas humanos, de los que no hay imágenes, son despreciados por los medios de comunicación considerados serios. La cadena CNN se ha convertido desde 1991 en el modelo que se imita en otros informativos televisados. La fascinación por "el directo", por "la imagen inmediata" ha cambiado y pervertido el modo de representación de los telediarios e incluso de la prensa escrita. Porque no hay reflexión, no hay profundidad, no se busca el significado de los acontecimientos. ¿Acaso no hay otras formas de hacer un periodismo televisado? ¿Hay en el mundo un periodismo que no imite?

Encontramos el caso de una periodista, Matilde Asensi, que abandonó el periodismo para dedicarse a la novela. Le pregunta un encuestador de XL Semanal (27 de septiembre 2015):

"¿Dejó el periodismo -SER, RNE y EFE- por buscar una vida mejor?" 

Responde la novelista:

"No era tanto por una cuestión económica como por lo que tenía que tragar en el terreno político. Aquí había mucha corrupción, pero no se podía contar nada; las cosas se sabían y se consentían. Se me hinchaba la vena de tragar y empecé a calcular cuántos años me quedaban de vida laboral. ¡Más de 40! Estaba claro que yo no iba a poder soportarlo y mi hígado me dijo: '¡Hasta aquí hemos llegado!'."

LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS SECTAS (I)

Como hemos visto en artículos anteriores, sabemos que existe la violencia de género en las sectas no en abstracto, sino en casos concretos en que las mujeres, madres, hijas, esposas, son objeto de malos tratos y de violencia basados en los cánones de la sociedad patriarcal, reforzados además con razones espirituales, de iglesia, de autoridad eclesial, de tradición, etc., razones que más bien se transforman en dogmas.

Sin embargo, las noticias que aparecen en los medios de comunicación nunca hablan de violencia de género en los grupos sectarios. Lo único llamativo que ha surgido al respecto fue en 2013 el caso del falso maestro shaolín de Bilbao que mató a dos mujeres. Pero, además de esto, no hay mucho más.

Parece que los periodistas y las fuerzas de seguridad del Estado encuentran en el shaolín el caso perfecto donde pueden mostrar que hacen bien por la sociedad, pero después ¿qué? ¿Dónde está el periodista que investiga las sectas destructivas sin caer en el sensacionalismo? ¿Dónde está el compromiso del Ministro de Interior, y de los cuerpos y fuerzas de seguridad con las ciudadanas que son víctimas de las sectas?

En el libro Diecinueve años de mi vida caminando en una mentira, Opus Dei, Ana Azanza Elío cuenta su vida en el Opus Dei como numeraria desde 1983 hasta 2002. El libro fue escrito dos años después de su salida. En ese tiempo, Ana tuvo ocasión de sufrir la persecución y las represalias por su abandono. Este libro quiere ser la voz de muchas personas afectadas por el Opus que no pueden reponerse de lo sufrido.

Ana Azanza entró convencida de un ideal religioso, y se fue porque para ella Dios y la fe están por encima de cualquier ser humano por muy poderoso que se crea o lo crean los demás.

La psiquiatría es el recurso favorito del Opus Dei para resolver las crisis de los que se van. A Ana Azanza le dieron dos bajas laborales "por enfermedad", sin que ella las hubiera pedido y sin baja de ningún médico. Había en el instituto donde trabajaba rumores sobre su supuesta locura, o recibía correos de numerarias que nunca antes se habían interesado en ella, invitaciones a dar charlas de orientación profesional cuando ella ya estaba fuera del Opus Dei.

De Ana decían las mayores, las directoras "no ha crecido", así era útil para ellas. La alternativa era estar "drogada", medicada por alguno de sus psiquiatras expertos en doblegar voluntades.

Ana Azanza describe que el opus dei considera "enfermedades" sentimientos y actitudes tan normales como echar de menos a la familia, el interés profesional y la amistad, y para las tres tiene antídotos que conducen a la anulación de la personalidad, a la deshumanización.

Sin embargo, Ana hizo estudios universitarios, incluso con las trabas del opus dei, y llegó a doctorarse en Filosofía. Con todo, la experiencia amplísima como profesora del opus dei no la puede poner en su curriculum, porque fue totalmente interna, pero el tiempo y las energías eran de Ana.

Cuando te convencen de que estás enfermo y te privan de todas las posibles relaciones o asideros al mundo real (profesión, familia, amigos), ya eres opus dei y hacen contigo lo que les da la gana, porque la persona, aunque se encuentre mal dentro de la institución, no sabe dónde ir ni sale. De ahí las terribles crisis de muchos que acaban yéndose de verdad enfermos, arruinados. El opus dei se ha comido las energías psíquicas de los numerarios y la alegría de vivir, han ahogado los ideales juveniles en el más sórdido de los pozos.

El opus dei tiene la teoría espiritual para los círculos externos y el discurso pragmático, el del poder, que emplean con éxito en los negocios, en hacerse amigos del diablo, en atemorizar al mundo entero, porque nadie tiene ganas de meterse en líos acusando al opus dei de sus fechorías.

Las injusticias que se amontonan alrededor de esta institución están reclamando que no sólo los que salen enfermos, sino los miembros y las familias se fueran a racimos del opus dei.

No hay profesor universitario que no haya sido "tocado" por el opus dei en España, incluso personas alejadas ideológicamente, por ejemplo Marcelino Camacho en 1990. Las sectas siempre quieren condicionar o participar del prestigio de otros. El opus dei sabe adaptarse a las situaciones más variadas siempre con el mismo objetivo: quedar por encima de todo el mundo.

El libro de Ana Azanza ofrece al final una bibliografía comentada sobre los testimonios críticos de esta institución sectaria. Destacamos, sin embargo, los libros escritos por tres mujeres.

María Angustias Moreno, que fue directora de algunos centros del Opus Dei, expone las contradicciones entre un espíritu en el que ella creía y la práctica a la que se le obligaba, en su libro El Opus Dei. Anexo a una historia (1976), y además publicó La otra cara del Opus Dei (1978).

María del Carmen Tapia, en su libro Tras el umbral (2004), cuenta sus avatares al pedir al Opus Dei la certificación de sus estudios internos (caso semejante al de Ana Azanza, que no puede poner en su curriculum toda su experiencia como profesora en el opus dei). María del Carmen Tapia llegó a ser numeraria del mayor nivel, pues fue secretaria regional de Venezuela. La historia de su salida es terrorífica y su testimonio es desgarrador.

Isabel de Armas, periodista que relata en forma de cartas sus ocho años, de 1966 a 1974, en su libro Ser mujer en el Opus Dei (2002), relata su inicial convencimiento de los ideales religiosos, pero no tardó en tocar las contradicciones internas de la institución. Vivió la mayor parte del tiempo pensando en marcharse, pero el Opus Dei juega con las personas que dudan, y utiliza argumentos para retener a las numerarias que no están a gusto.


http://zarauste.blogspot.com.es/2015/07/las-sectas-son-violentas.html

http://elpais.com/tag/caso_maestro_shaolin/a/

 http://zarauste.blogspot.com.es/2016/04/la-trata-de-personas-en-las-sectas.html

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL ACTIVISMO DE LAS SECTAS

¿Qué ofrecen las sectas a las personas solitarias, deprimidas o inseguras? De una manera u otra, cada secta pretende ofrecer un mejoramiento del estado de ánimo, una expansión del ser o una auténtica certidumbre moral, espiritual o política. Ese estado supuestamente benéfico puede alcanzarse sólo si se siguen los senderos estrictamente prescritos por un maestro, gurú, entrenador. Para acceder a ese determinado enfoque de la vida, el novato debe abandonar su pensamiento crítico, debe ceder al flujo de la fuerza, debe tener confianza y fe infantiles.

Toda persona que se halla en un estado de vulnerabilidad en busca de compañía y de un sentido para su vida, o en un período de transición o de pérdida, es una buena candidata para ser reclutada en una secta. Algunas sectas -en especial las neocristianas- buscan no ya a individuos sino a familias enteras.

Muchos ex miembros de sectas dicen que ciertas clases o asignaturas que recibieron en la última etapa de la escuela secundaria y a comienzos de la universitaria contribuyeron mucho a su confusión. Suelen describir clases, profesores y experiencias que desestabilizaron sus ideas del mundo, dejándolos asustados por la complejidad de tener que tomar infinidad de decisiones. Tuvieron la necesidad de hallar una afiliación y algunos caminos simples que dieran sentido a su vida. Sin desear hacer tal elección, se vieron arrastrados a un grupo que ofrecía caminos simples y garantizados para seguir.

Se observa que un número de miembros de sectas proviene de ciertos antecedentes familiares que pueden hacer a algunos jóvenes más vulnerables que otros a la seducción de las sectas. En esas familias, a menudo los hijos son estimulados a ser aventureros, activistas, independientes, a ir a contrapelo y resistir tenazmente al sistema. Pero cada vez que el hijo se vuelve activo, o elige una afiliación o se rebela de alguna manera, esos mismos padres los reprenden por elegir la actividad o los amigos equivocados, por hacer lo que no se debe, por tomar la decisión errada. Al alentar en exceso a sus hijos a crecer y ser adultos, algunos padres tienden a ser menos que útiles para esos jóvenes que deben afrontar muchas decisiones. Los hijos se sienten abandonados a sus propios recursos y, al mismo tiempo, carecen de confianza en su capacidad para tomar decisiones.

Así algunas familias inconscientemente fomentan una combinación de falta de decisión y de rebelión que hace que la secta parezca una solución perfecta para el joven que trata de escapar de las frustraciones de la situación familiar.

Las sectas se encargan de mostrarse buenamente al principio; pero después tratan de abusar del entusiasmo, la buena fe, la buena voluntad de los jóvenes que entran pensando en la novedad, en la trascendencia de lo que se les ofrece.

Todas las cosas tienen su medida. Hay gente que confunde el celo con el frenesí, y hay ciertos tipos de amor al prójimo que, precisamente por lo exagerados que son, terminan por ser una forma especialmente maligna de egoísmo.

Hay, efectivamente, gentes que se entregan tanto a la actividad, a la lucha -tal vez por sus ideas, quizá por otras personas-, que no logran ocultar que lo que les ocurre es que, por dentro, están solos y vacíos y que tienen miedo a pararse para contemplar su alma, con lo que el trabajo se les vuelve una morfina porque temen que, si se parasen, se desintegrarían.

Esta enfermedad es, por ejemplo, muy típica de miembros de grupos sectarios, de curas, de monjas, de algunos apóstoles seglares, que parecen medir su amor a Dios por el número de cosas que hacen. Son la gente que querría ser “más celosa que Cristo”.

Es también típica de ciertos activistas políticos, ecologistas o pacifistas que creen que su entrega a la causa se mide por los nervios que a ella dedican, sin darse cuenta de que con ello van pasando de ser seguidores y servidores de una idea a convertirse en fanáticos de la misma.

¿Hay algo más ridículo que un pacifista que carece de paz interior y que, combatiendo la guerra, crea guerras de nervios? 

“El frenesí del activista – ha dicho Thomas Merton – neutraliza su trabajo por la paz. Destruye su capacidad de paz. Destruye la fecundidad de su obra, porque mata la raíz de sabiduría interior que hace fecunda la obra.”

Sí, nada que nazca fuera de un alma reposada es verdaderamente fecundo. El frenesí del bien, dicho sin rodeos, es tan peligroso y estéril como el frenesí del mal. Y de ambos proviene un no pequeño porcentaje de neurosis.

Lo triste es que se pierdan también gentes y cabezas estupendas que quedaron atrapadas en ese engaño consistente en  “el frenesí de hacer bien a los demás”.



es.aleteia.org/2015/10/21/el-frenesi-del-bien-el-engano-de-confundir-activismo-con-amor

viernes, 23 de octubre de 2015

LA SECTA OSHO

En 1985, Bhagwan Shree Rajneesh fue deportado después de declararse culpable de fraude inmigratorio y de arreglar falsos matrimonios para que sus seguidores extranjeros pudieran permanecer en Estados Unidos (la secta se había adueñado del pueblo de Antelope y había hecho lo que había querido en él). Luego, se puso en evidencia un plan nunca puesto en práctica para asesinar a un funcionario del gobierno que era crítico del grupo. Sally-Anne Croft y Susan Hagan salieron de la cárcel tras cumplir dos de los cinco años a que fueron condenadas por conspirar para asesinar al fiscal Charles Turner en 1985.

La ciudad de Rajneeshpuram en Oregón contaba con su propio ayuntamiento y con todos los servicios de una ciudad. Desde 1983, ya no fue legalmente una ciudad, al no respetar la prohibición constitucional de separación entre Iglesia y Estado.

Rajneesh obtenía una elevada fuente de ingresos a través de donaciones parciales o totales de las fortunas personales de los adeptos. En esta secta, el nivel económico y cultural de los miembros es elevado y se destacan ricos herederos y algunos miembros de la nobleza europea, según el experto Pepe Rodríguez.

Otra fuente de ingresos, entre otras muchas, era por el elevado número de turistas que iban a Rajneshpuram, y por el dinero que debían pagar los adeptos para peregrinar allí a ver a su "dios".

Bhagwan Rajneesh, más conocido por Osho, saltó a la fama en la década de 1980 por poseer un parque móvil de 36 Rolls Royce, y arrastró con sus creencias demagógicas a millares de personas.

En un documental de la Australian Broadcasting Corporation se aseguraba que seguidores de Bhagwan Rajneesh a mediados de los años de 1980 popularizaron el uso del MDMA (éxtasis) en Europa, a donde la exportaron tras ser arrestados y expulsados del "ashram" de Oregón por el gobierno de Estados Unidos, entre otras razones por tráfico de armas. Para los "sannyasins" el éxtasis representa una herramienta espiritual. Su relación con el mundo de las drogas y laboratorios clandestinos también se investigó en Ibiza, desde donde se extendieron por Mallorca y España.

El Parlamento francés, el Parlamento europeo, el Gruppo di Ricerca e di Informazione sulle Sette, expertos y organizaciones no gubernamentales califican de "secta especialmente peligrosa" a la secta de Osho. Ésta ya se ha transformado en un poderoso grupo económico y religioso. Disponía en los años 1980 de sus propias líneas aéreas, cadenas de hoteles, saunas, discotecas... La mayoría de los "sannyasins" sienten devoción por Poona, en la India, comuna internacional de Osho, lugar de peregrinación también para los sedientos de  captar la nueva moda de los centros de "crecimiento personal", para los "progresistas" en los que se amalgama incoherentemente izquierdismo, yoguismo, ecologismo, etc.

La comuna de Poona es descrita por este grupo como un experimento en la creación del Nuevo Hombre. A sus adeptos y a los neófitos les ofrecen programas diseñados para ayudar a descubrir las capacidades de meditación y programas de crecimiento personal y autodescubrimiento.

También tienen experiencias sexuales dentro del ambiente libertario de Poona. Rajneesh dice ser renovador del Tantra, cuando en realidad no ha sido más que otro de sus mixtificadores. Como dice Pepe Rodríguez, experto en sectas, Osho manipuló la unión sexual mística de la tradición hasta convertirla en promiscuidad sexual. Este es uno de sus ganchos demagógicos. Cuando vuelven a su lugar de origen, vuelven profundamente cambiados psíquicamente y llegan a tomar nombres sánscritos.

Aunque Osho falleció en 1990, el imperio comercial creado por él no ha desaparecido. El grupo Osho International Foundation controla mundialmente la venta de los artículos relacionados con Osho, así como los viajes que se realizan a Poona y otras muchas actividades empresariales. El nombre de sus seguidores, "sannyasins", significa en sánscrito asceta, monje, el que vive en la renuncia total. En contradicción, los "sannyasins", de gran solvencia económica, suelen ser dueños de las tiendas especializadas donde se venden libros con las máximas de Osho, libros sobre su vida, audiovisuales con sus sermones, barajas y decenas de artículos. También ofrecen clases de meditación, viajes, cursos de armonización de los centros energéticos, y dentro de su léxico se hallan los términos: yoga, biodanza, terapia neoreichiana, "rebirthing", colorpuncture, "craniosacral balancing", arun, danzas sagradas de Gurdjieff, etc.

Un punto de atracción para el occidental es que Rajneesh intelectualiza con brillantez la religión. Utiliza como base fragmentos de todas las religiones, filosofías, métodos terapéuticos y de crecimiento personal (especialmente, los derivados de Gurdjieff y las distintas psicologías humanistas) y los manipula dándoles una interpretación uniforme que juega a su favor. Pero se contradice continuamente hasta el punto de que el rechazo de todo contenido doctrinal se erige en sistema.

Los mensajes de Osho han contribuido dañinamente a introducir en la sociedad un relativismo moral y un eclecticismo ideológico donde todo tiene cabida. Esto mismo se puede observar, por ejemplo, en unos comentarios del líder Bhagwan Shree Rajneesh en una ceremonia de iniciación donde daba a cada discípulo un nuevo nombre. Leer lo que dijo Rajneesh puede dar sensación de que las palabras pueden hacer que una persona entre en un trance ligero o en un letargo.

"Primero, la foto no es mía. La foto sólo parece ser mía. Ninguna foto mía es realmente posible. En el momento en que uno se conoce sabe algo que no puede pintarse, describirse, enmarcarse. Existo como una vacuidad que no puede representarse, que no puede fotografiarse. Por eso no pude poner la foto ahí... Cuanto más conozcan la foto..., cuanto más se concentren en ella, más armonizarán con ella..., sentirán más lo que digo. Cuanto más se concentren en ella, la foto irá desapareciendo."

El mensaje no es lógico y uno no puede seguirlo lógicamente, pero es presentado como si fuera lógico. Es un método de inducción de trance. Tratar de seguir  lo que se dice puede separar efectivamente al oyente de la realidad. Rajneesh capitaliza el modo en que, igual que en algunos juegos de niños, por lo común las palabras pierden significado por la repetición y al final inserta la sugerencia, esto es, el elemento que manipula la mente.

La influencia de Rajneesh pesa en todas las comunidades Osho como una losa, y se acatan hasta las más extravagantes órdenes de Bhagwan, aunque afecten a los aspectos más íntimos del individuo.

Otro asunto preocupante es que algunas personas relacionadas con la secta -y que utilizan las mismas técnicas- están abriendo centros que operan bajo nombres extraídos de la psicología humanista y son difíciles de detectar.

miércoles, 14 de octubre de 2015

EL YOGA PARA LA SALUD.

Testimonio personal de Johannes Aagaard

Muchos de los que practican el yoga dirán que les dan igual "todas estas viejas tonterías", pues han tenido buenas experiencias con el yoga. Su salud se ha mejorado. Debemos respetarlo, pero también comprenderlo de forma correcta.

Una comparación puede aclararlo. A muchos hombres jóvenes les ha ido bien el servicio militar. Entrenaron su cuerpo y aprendieron a tener una cierta disciplina personal. Esto ha favorecido su salud. No obstante, esto no quita que el servicio militar tiene un objetivo bien distinto, que es enseñar a matar.

El objetivo del yoga tampoco es idéntico a los efectos positivos que se pueden comprobar. La verdad es que muchos de los que meditan experimentan tras un período de efectos positivos unos efectos dañinos muy alarmantes. Nosotros los calificamos como efectos dañinos, pero en el fondo se trata de los efectos perseguidos. Significa que, paso a paso, uno va perdiendo la habilidad de vivir una vida activa y exteriorizada con amor y dependencia de otras personas.

El yoga aísla a la persona paso a paso, de modo que los demás ya no pueden alcanzarle. Además, inconscientemente, uno se va haciendo cada vez más hinduista, pues la práctica del yoga a la vez proporciona la teoría del yoga.

Le conducen a uno a donde no quiere ir.

Si se comienza a practicar el yoga, porque quiere convertirse al hinduismo, claro que no hay ningún problema, pues hay que respetar la libertad religiosa.

No obstante, el problema es que el yoga conduzca a la gran mayoría a donde en realidad no quiere llegar. Se convierten en personas con normas diferentes. Empezaron a practicar yoga, porque se les ofreció como un arte vital. Sin embargo, el yoga es un arte de muerte, que en origen surgió para ayudar a los hombres mayores hindúes en los últimos años de su vida a superar su miedo a la muerte.

La mayoría entró en contacto con el yoga de forma desprevenida; entre otras razones, porque también hay muchos cristianos que defienden el yoga y niegan sus intenciones verdaderas. Por eso, es preciso dar a conocer los hechos reales sobre el yoga, para informar a los que no tengan una visión a fondo de la situación.

Si uno lee con atención los textos centrales del yoga descubrirá que están destinados en su totalidad a los problemas de envejecer. El yoga es el intento de los hombres mayores de detener el decaimiento de su cuerpo, aplazar la muerte y, al mismo tiempo, prepararse para morir mediante la retirada de la vida. Esta retirada es, en parte, social, ya que se cortan las relaciones interhumanas y se va al monte para vivir solo, y, en parte, mediante el alejamiento espiritual de los procesos vitales. Lo último también es posible hacerlo cuando aún se encuentra en su red de relaciones sociales como padre de familia. Por tanto, el yoga es una cosa para personas mayores y, en realidad, sólo para hombres mayores.

Los ejercicios de respiración (Prana Yama), las posiciones corporales (Asanas), las palabras de meditación (mantras), los movimientos simbólicos (mudras y bandhas), todos estos métodos se enseñan en las escuelas de Hatha yoga. No son de ningún modo neutros, sino métodos para superar tanto la vida como la muerte, que sirven a los fines del yoga superior. El yoga superior tiene muchos nombres. Ante todo se distingue entre el yoga del sentimiento (bakti), el yoga de la acción (karma) y el yoga del conocimiento (gnana), pero aún más importante es el gran yoga o el yoga superior que se llama el yoga tántrico; este último constituye una vía rápida, pero también dura para salir del ciclo de vida y muerte.

Es curioso que una religiosidad impulsada por el miedo a la muerte conduce directamente a la gran muerte. Esto es porque el yoga no tiene como único objetivo huir de la muerte, sino también de la vida a lo que se podría llamar "la muerte eterna", libre de todo lo efímero, de toda enfermedad y de todo sufrimiento.

Estos son los hechos reales sobre el yoga.
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Testimonio anónimo sobre contradicciones de Sahaja Yoga

http://zarauste.blogspot.com.es/2016/11/sahaja-yoga.html