El culto a Dionisos se extendió en época helenística gracias a los actores trágicos. Coincide con la época de las antiguas democracias y demagogias, ya que la religión de los dioses olímpicos se mantenía entre los aristócratas. Era el único dios griego que ganaba adeptos, pues tenía afinidades orientales, tracias y asiáticas y también sus propios "Misterios".
En el dios Dionisos se concentró un importante sincretismo que lo asimiló y confundió con Zagreus de Tracia, Sabacio de Frigia, Baales siriofenicios y Serapis e Isis de Egipto bajo el influjo de las sectas órficas. Ptolomeo IV Filopator, en Egipto, fue uno de sus fieles más célebres, de tal modo que podría hacer de Dionisos el único dios de su reino. Posiblemente, Apolo como divinidad se sumó a esta tendencia sincrética de confusión de divinidades en una de carácter dionisíaco.
El culto de Dionisos ya extendido suplantó al antiguo Liber itálico y se ganó el favor del pueblo de Roma. Era un culto religioso procedente al mismo tiempo de Campania y de Etruria, de carácter místico, consolador de aflicciones morales (pobreza), prometía una vida ultraterrena y la inmortalidad, pero era también desordenado y clandestino. Por esto retrocedió. En el año 186 una violenta reacción oficial de los cónsules se produjo a causa del célebre asunto de las Bacanales.
Los cultos egipcios de Serapis y de Isis, dioses consoladores y curadores, gozaban también de gran favor en Roma, pero provocaron, sobre todo el de Isis, la desconfianza del Estado de Roma y frecuentes medidas de prohibición. Desde el año 89 se suprimieron varias veces las capillas dedicadas a Isis.
Emperadores como Adriano, Antonino y Cómodo se interesaron en los cultos griegos como el de Dionisos; egipcios como el de Isis y Serapis, y orientales. Calígula y Domiciano entronizaron oficialmente el culto de Isis, tras largas prohibiciones: religión comunitaria, aparentemente disciplinada y vestida de blanco, pero no se sabe si de cándida honradez. El sincretismo que tendía a confundir en un solo ser supremo a los dioses se acentuó al final del Imperio romano.
En el presente, hay familias de la "nobleza negra" de Roma cuyo linaje y tradiciones políticas se remontan a la antigua república romana. La república y el imperio bajo el que vivieron los antepasados de la "nobleza negra" estaban controlados por la rama romana del culto a Apolo. En aquella época, dicho culto a Apolo se manifestaba de diversas maneras: como institución usurera de recolección de deudas de todo el Mediterráneo, como servicio de inteligencia política, como una secta y, a la vez, como una creadora de sectas.
La base de dicho culto de Apolo fue, por tanto, el decadente Egipto ptolemaico, desde el cual la secta controlaba a Roma. En Egipto, el culto a Apolo sincretizaba los cultos de Isis y de Osiris como imitación del culto frigio a Dionisos. El culto a Apolo establecido por el Imperio romano creó escuelas filosóficas así como el derecho romano.
Esa es la tradición transmitida por las familias de la "nobleza negra" de Roma, que, pasado el tiempo, fueron conocidas como la "nobleza negra" veneciana, cuyos miembros en la actualidad ocupan puestos de importancia clave en los círculos más íntimos de organizaciones como el grupo Bilderberg. Esta tradición ha persistido al amparo de distintas instituciones como la monarquía y la aristocracia británicas, con la secta de los Hijos del Sol, y las facciones de la Orden de Malta han preservado la visión del mundo, la doctrina, y la política ininterrumpida del antiguo culto de Apolo.
Han recurrido a los mismos métodos que empleaban los sacerdotes de Apolo (la promoción de sectas dionisíacas de culto a las drogas, contraculturas eróticas, maníacos terroristas) para volver semejante mezcla de gente enloquecida contra las fuerzas de la sociedad dedicada al progreso científico y tecnológico en un marco de paz.
Aun más, el pensamiento racista de fondo anglosajón es que sólo el noble era depositario de la virtud racial. Según este pensamiento, la nobleza española no podía poseer unos orígenes puros en la medida en que se había mezclado con los invasores; la nobleza española no poseía ya la pureza de los orígenes germánicos de la verdadera aristocracia. Entre los mismos españoles existía la sospecha de la mezcla racial. Hubo tratadistas que atacaron, en los siglos XVI y XVII, la mezcla de sangres y adjudicaron a otros pueblos, como los italianos y los españoles, este pernicioso fenómeno de la fusión.
Philip W. Powell y otros autores contemporáneos observan en la persistencia y en la capacidad de adaptación de la "leyenda negra" contra España, adaptada a cada época, una variación más de la ideología antiespañola fraguada en especial en el mundo anglosajón:
"Dudo -escribe Powell- que haya materia extranjera enseñada en nuestras escuelas y universidades tan cargada de prejuicios inhibidores como la cultura hispánica (...) Las opiniones erróneas del mundo hispánico se encuentran desde un principio en nuestras escuelas y en la época del ingreso en colegios superiores, y en la universidad están bien inculcadas"
Entre las convicciones más arraigadas de esa leyenda negra se encuentran las de la Inquisición española, con su secuela de limpieza de sangre. La leyenda negra, en la que los estatutos de limpieza de sangre jugaban un papel esencial, venía a consagrar la separación, en teoría, de las naciones europeas de acuerdo con cada raza.
La historia se repite respecto de otros países y continentes por otras razones. En cuanto los Estados Unidos se independizaron, en cuanto Francia se convirtió en República, en cuanto los ejércitos británicos se vieron derrotados en el África zulú y en la India, en la Alemania después de la 2ª Guerra Mundial, la monarquía y la aristocracia británicas se pusieron a intrigar para quitarles la potencia creativa, política, económica, científica a esas naciones.
La Mesa Redonda (fundada por T. H. Huxley y Cecil Rhodes) es una de las sociedades secretas "abiertas" vinculados a los Güelfos Negros, más conocidos como la Casa de Windsor. El barón Harold Anthony Caccia, cuya familia es una de las más antiguas de la Nobleza Negra veneciana, fue miembro destacado de la Mesa Redonda.
La Mesa Redonda mantiene actualmente el objetivo establecer "un imperio feudal dirigido por una aristocracia que controlase los conocimientos y la tecnología para gobernar a una población de ignorantes y drogadictos esclavos de plantación" (Robert Zubrin, "There is no science in science fiction", The Campaigner, abril 1981)
En las filas del Club de Roma están los miembros más antiguos de la Nobleza Negra veneciana de Europa, descendientes de las familias europeas más ricas, que controlaban y gobernaban Génova y Venecia en el siglo XII. Si uno es capaz de abrirse paso entre la prolija y confusa verborrea, el informe del Consejo del Club de Roma The Global Revolution (1992) deja poco lugar a dudas sobre sus pretensiones:
"En la búsqueda de un nuevo enemigo que nos una, se nos ha ocurrido la idea de que dicho enemigo bien podría ser la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, las hambrunas y cosas parecidas."
Pero concluyen diciendo lo siguiente:
"El verdadero enemigo es la propia humanidad"
http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_rothschild15.htm
miércoles, 17 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
EL PAGANISMO. LAS SECTAS AYER Y HOY
El sentimiento de inquietud frente a un grupo considerado exógeno, la secta, no integrable en la identidad colectiva, se vuelve a encontrar en todo tiempo y en todo lugar. Es irreductible y suscita reacciones semejantes. La secta, portadora de valores aparentemente religiosos, es un órgano socialmente no asimilado.
En 1996, un informe parlamentario francés indicaba los parámetros de la imposibilidad de su asimilación. Todos ellos cuestionaban el orden social:
"Desestabilización mental, carácter exorbitante de las exigencias financieras, ruptura inducida con el ambiente de origen, alteración de la integridad física, reclutamiento de niños, discurso más o menos antisocial, problemas con el orden público, importancia de conflictos judiciales, ocasional malversación de los circuitos económicos tradicionales, tentativas de infiltración en los poderes públicos" (1)
Muchos de estos parámetros inciden en la ausencia de respeto del orden social. Ahora bien, alterar el orden establecido provoca una reacción tanto social como gubernamental en todas las civilizaciones y desde siempre.
En efecto, el asunto de las Bacanales, sociedades iniciáticas, que remonta al año 186 antes de nuestra era revela ya la existencia de estos criterios. Los Bacantes, presentes en toda Italia, celebraban sus fiestas en honor de Bacchus por la noche y en secreto. Tenían la reputación de ser desenfrenados. Como reacción a la sospecha que rodeaba sus rituales, los cónsules de Roma decidieron llevar los hechos considerados criminales a conocimiento de todos. Los dioses de Roma no debían ser confundidos con cultos extranjeros que preconizaban costumbres depravadas. Los cónsules se afirmaban en informar a la población de que estas prácticas no estaban de ningún modo ligadas a un culto inocente o a divertimentos aceptables. Según las pesquisas, los Bacantes eran varios millares y constituían un peligro para la seguridad pública. Se trataba de mujeres y de hombres afeminados que se entregaban a todos los vicios, donde entraban la embriaguez, los ruidos escandalosos por la noche, la impudicia. De todo esto se deducía que estas histerias constituían una amenaza para la misma seguridad del Estado romano. Más grave a los ojos de los cónsules era que los responsables de esta organización se enmascaraban tras la majestad de los dioses, lo que quería dar una apariencia de respetabilidad a sus actividades clandestinas. (2)
Durante este periodo romano que conoció una auténtica eclosión de sociedades iniciáticas, este sentimiento de amenaza para el orden público, amenaza creada por lo que son consideradas falsas religiones, es semejante al que, en 1996, ha llevado a los diputados franceses a sensibilizar a la sociedad sobre el peligro de las sectas.
____________________________________________
(1) Alain Gest et Jacques Guyard, Rapport fait au nom de la Comission d'enquête sur les sectes, Assemblée nationale, nº 2468, 1996, p. 12
(2) Baudoin Decharneux, Sectes et hérésies de l'Antiquité à nos jours, Université de Bruxelles, 2002, p. 37-39
En 1996, un informe parlamentario francés indicaba los parámetros de la imposibilidad de su asimilación. Todos ellos cuestionaban el orden social:
"Desestabilización mental, carácter exorbitante de las exigencias financieras, ruptura inducida con el ambiente de origen, alteración de la integridad física, reclutamiento de niños, discurso más o menos antisocial, problemas con el orden público, importancia de conflictos judiciales, ocasional malversación de los circuitos económicos tradicionales, tentativas de infiltración en los poderes públicos" (1)
Muchos de estos parámetros inciden en la ausencia de respeto del orden social. Ahora bien, alterar el orden establecido provoca una reacción tanto social como gubernamental en todas las civilizaciones y desde siempre.
En efecto, el asunto de las Bacanales, sociedades iniciáticas, que remonta al año 186 antes de nuestra era revela ya la existencia de estos criterios. Los Bacantes, presentes en toda Italia, celebraban sus fiestas en honor de Bacchus por la noche y en secreto. Tenían la reputación de ser desenfrenados. Como reacción a la sospecha que rodeaba sus rituales, los cónsules de Roma decidieron llevar los hechos considerados criminales a conocimiento de todos. Los dioses de Roma no debían ser confundidos con cultos extranjeros que preconizaban costumbres depravadas. Los cónsules se afirmaban en informar a la población de que estas prácticas no estaban de ningún modo ligadas a un culto inocente o a divertimentos aceptables. Según las pesquisas, los Bacantes eran varios millares y constituían un peligro para la seguridad pública. Se trataba de mujeres y de hombres afeminados que se entregaban a todos los vicios, donde entraban la embriaguez, los ruidos escandalosos por la noche, la impudicia. De todo esto se deducía que estas histerias constituían una amenaza para la misma seguridad del Estado romano. Más grave a los ojos de los cónsules era que los responsables de esta organización se enmascaraban tras la majestad de los dioses, lo que quería dar una apariencia de respetabilidad a sus actividades clandestinas. (2)
Durante este periodo romano que conoció una auténtica eclosión de sociedades iniciáticas, este sentimiento de amenaza para el orden público, amenaza creada por lo que son consideradas falsas religiones, es semejante al que, en 1996, ha llevado a los diputados franceses a sensibilizar a la sociedad sobre el peligro de las sectas.
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(1) Alain Gest et Jacques Guyard, Rapport fait au nom de la Comission d'enquête sur les sectes, Assemblée nationale, nº 2468, 1996, p. 12
(2) Baudoin Decharneux, Sectes et hérésies de l'Antiquité à nos jours, Université de Bruxelles, 2002, p. 37-39
martes, 2 de febrero de 2016
PERSONALIDAD DE LOS LÍDERES DE SECTAS (2)
Timothy
Leary aparece en primer plano como promotor, apologista y sumo
sacerdote de los agentes psicodélicos desde su Arcadia psicodélica de Millbrook de Nueva York. Es curioso y también muy
sospechoso cómo Timothy Leary ha conseguido ejercer su breve, pero
intensa influencia sobre la cultura joven. Ha sido considerado pionero
en el campo de la investigación psicodélica desde los primeros años de
1960 y como tal se le ha hecho una asombrosa publicidad. Pero hemos de
fijarnos en que no surgió como sacerdote sedicente del culto swami hasta
que su carrera académica no quedó hecha trizas. Fue expulsado de
Harvard en 1963 y estuvo envuelto en procesos judiciales por uso de
narcóticos. No parece haber sido casual la coincidencia de sus
dificultades con la autoridad judicial y su presentación como profeta
visionario.
En 1960, el doctor Timothy Leary, psicólogo de prestigio y gran inteligencia en la universidad de Harvard, estaba convencido de que para aliviar el sufrimiento físico hacía falta algo más que un análisis conductual. Empezó a estudiar los alucinógenos. A principios de 1961 contaba con financiación para un proyecto aprobado por Harvard sobre las "reacciones clínicas de la psilocibina". Repartió 3.500 dosis entre 400 personas: músicos de jazz, escritores, presos, estudiantes. Del resultado Leary se convenció de que había encontrado la solución para los males de la sociedad.
Hizo todo lo posible para influir en el debate público y se dirigió a quienes "creaban las opiniones" para que al menos quedase esa droga al alcance de investigadores y científicos. Dio a probar dicha droga a poetas como Robert Lowell, Charles Olson y Allan Ginsberg; se la dio a músicos de jazz como Maynard Ferguson, Charles Mingus y Thelonius Monk; se la ofreció a editores y educadores, e intentó por todos los medios hacérsela llegar al presidente Kennedy.
Su estudio era teórico y estaba muy controlado. El problema llegó cuando Timothy Leary y las demás personas de su entorno empezaron a tomarlo a todas horas. En diciembre de 1961, Leary cambió al todavía más potente LSD, que conoció gracias a Michael Hollingshead. Cuanto más ácido tomaba, más veía a Dios.
Los otros académicos y administradores de Harvard se quejaron del clan de estudiantes de Harvard que se habían convertido en visionarios y de que los padres de los estudiantes no esperaban precisamente eso. En 1962 denunciaron a Leary por proporcionar psicotrópicos sin que estuviera presente un médico.
Leary escondió la cabeza hasta que llegaron las vacaciones y entonces con 35 amigos y asociados partió a México. Los seguidores se consideraban un conjunto de visionarios que se habían unido para fundar una nueva sociedad universal basada en las drogas psicodélicas y en una síntesis de religiones orientales.
Volvieron a Harvard, pero el profesor Richard Alpert y Timothy Leary no tuvieron la aportación oficial para continuar con su trabajo, y fundaron como institución alternativa la Federación Internacional para la Libertad Interior. Fueron expulsados de la universidad de Harvard. En un curso dado en un hotel de Zihuatanejo (México), las autoridades mexicanas detuvieron a Leary y a sus amigos y los devolvieron a Estados Unidos. Fueron también echados al intentar montar un centro en Antigua y en Dominica. Entonces, Leary instaló su centro al norte de Nueva York, en Millbrook.
Se calculaba que en la primavera de 1965 había cerca de 4 millones de consumidores de ácido LSD. Para la prensa y las autoridades de Estados Unidos, eso era por culpa de Timothy Leary. Él alimentó la leyenda dando charlas y presentándose a menudo como jefe del movimiento psicodélico.
En septiembre de 1966 tuvo lugar la primera y turbia celebración psicodélica de su Liga para la Revolución Espiritual. En el "New York Times" de 20 de septiembre de 1966 se relata la fundación de la Liga y su primer servicio público.
En psiquiatría existe una condición de la inteligencia llamada "síndrome de Ganser" o síndrome de las respuestas aproximadas. Este síndrome describe el comportamiento de personas que aparentemente fingen locura, pero la fingen tan bien, que llega un momento en que se adaptan a la conducta fingida. En cierto modo, se comportan deliberadamente como locos. En el caso de Leary, la "locura" se ha revestido de algo divino, pero al parecer se da el mismo proceso de pérdida progresiva de sí mismo en una identidad excéntrica. En la obra de Leary "High Priest" (1968), pretende proporcionar el "fondo del Nuevo Testamento para los nuevos testigos". Desde la primera línea se leen sentencias de un recargado eclecticismo religioso. Él mismo se ve como el Moisés de estas nuevas escrituras.
Cuando la revolución psicodélica va tan ligada a una sexualidad libre y sin límites -aspecto básico del culto de Leary-, ¿nos habremos de extrañar de que los jóvenes alienados se adhieran a ella de manera tan imprudente y precipitada?
Es penoso, pero la droga empezó a ser experimentada de repente por una generación de adolescentes patéticamente sin cultura y que normalmente llevaban una impaciencia vacía a esa experiencia.
La experiencia psicodélica (la expansión de la conciencia) en la adolescencia rebelde ha abortado. El psicodelismo experimentado por caracteres amorfos y alienados tiene precisamente el efecto contrario: disminuir la conciencia mediante fijaciones. Lo evidente es que la psicodelia es una obsesión que demasiados jóvenes no son capaces de vencer o eludir.
Timothy Leary ha revendido a las masas de adolescentes y jóvenes estudiantes la conexión entre la experiencia psicodélica y la religión visionaria. Aparecía en sus reuniones campestres de LSD con la solemnidad de un Cristo resucitado, vestido todo de blanco, entre inciensos y efectos de luz y sonido que formaban parte de la función, que costaba 4 dólares a cada asistente. Leary ha sido el mayor responsable de que se haya inculcado a grandes masas de jóvenes y de mentes precarias (que no pueden contener más que una sola idea de una vez) la noción de que el LSD tiene algo que ver con la religión y que drogarse es el rito sagrado de la Nueva Era. La juventud sabe vagamente que detrás y en alguna parte de esta experiencia se encuentran tradiciones religiosas ricas y exóticas, poderes ocultos, la salvación, todo lo cual no acierta a comprender la sociedad adulta.
A Leary se le critica por predicar una forma de quietismo apolítico. Él mismo dijo en 1967: "Este será un país de LSD dentro de quince años. (...) Cada vez hay menos interés por la guerra, los armamentos, la política, el poder. Y ya saben ustedes que hoy la política es una enfermedad."
Pero también Leary hizo reivindicaciones políticas demasiado vagas de conquistar la libertad individual mediante la acción política y social. Según parece, embriagarse de LSD y vivir underground bastaba para transformar la sociedad y reorientar el curso de la historia. Además, Leary combinó en su psicodelismo una caprichosa forma de darwinismo psíquico que introduce al viajero (del LSD) en una "nueva raza" en proceso de evolución.
_________________________________________________
El trance meditativo supone una práctica intensa y sistemática de meditación llevada por yoguis indios con el fin de producir una alteración que tiene mucho que ver con la psicosis funcional y con experiencias psicóticas.
Los yoguis muy experimentados pueden tener personalidad doble, alucinaciones visuales y auditivas y creencias en sus poderes espirituales, tales como la capacidad de influir en el clima o caminar sobre el agua.
Más en concreto, la alteración de la conciencia alcanzada por los yoguis viene a ser una forma de alteración del yo semejante a las alteraciones esquizofrénicas, cuando se describen desde una perspectiva fenomenológica.
Este experiencia deriva de una práctica cuya clave está en la concentración de la atención. Esta práctica llamada "Yoga-Sutra" identifica tres etapas: atención fija, atención continua y atención fusional. El objetivo de los yoguis es la liberación del yo participante, lo que sería la experiencia pura del yo observador, la pura contemplación.
Los mecanismos psicológicos del trance meditativo son similares en estructura a los trances espontáneos de algunas psicosis, en particular con aspectos disociativos relacionados con el estrés extremo o trauma. Si se considera que muchos yoguis tienen una historia de abuso en la infancia y depresión previa al comienzo de la meditación, cabe sugerir también que el trance meditativo sea una forma de vida alternativa a la psicosis o una psicosis canalizada de forma no clínica.
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/06/la-personalidad-de-los-lideres-de-sectas.html
Bibliografía
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, Kairós, 1970
Marino Pérez Álvarez, Las raíces de la psicopatología moderna, Pirámide, 2012.
En 1960, el doctor Timothy Leary, psicólogo de prestigio y gran inteligencia en la universidad de Harvard, estaba convencido de que para aliviar el sufrimiento físico hacía falta algo más que un análisis conductual. Empezó a estudiar los alucinógenos. A principios de 1961 contaba con financiación para un proyecto aprobado por Harvard sobre las "reacciones clínicas de la psilocibina". Repartió 3.500 dosis entre 400 personas: músicos de jazz, escritores, presos, estudiantes. Del resultado Leary se convenció de que había encontrado la solución para los males de la sociedad.
Hizo todo lo posible para influir en el debate público y se dirigió a quienes "creaban las opiniones" para que al menos quedase esa droga al alcance de investigadores y científicos. Dio a probar dicha droga a poetas como Robert Lowell, Charles Olson y Allan Ginsberg; se la dio a músicos de jazz como Maynard Ferguson, Charles Mingus y Thelonius Monk; se la ofreció a editores y educadores, e intentó por todos los medios hacérsela llegar al presidente Kennedy.
Su estudio era teórico y estaba muy controlado. El problema llegó cuando Timothy Leary y las demás personas de su entorno empezaron a tomarlo a todas horas. En diciembre de 1961, Leary cambió al todavía más potente LSD, que conoció gracias a Michael Hollingshead. Cuanto más ácido tomaba, más veía a Dios.
Los otros académicos y administradores de Harvard se quejaron del clan de estudiantes de Harvard que se habían convertido en visionarios y de que los padres de los estudiantes no esperaban precisamente eso. En 1962 denunciaron a Leary por proporcionar psicotrópicos sin que estuviera presente un médico.
Leary escondió la cabeza hasta que llegaron las vacaciones y entonces con 35 amigos y asociados partió a México. Los seguidores se consideraban un conjunto de visionarios que se habían unido para fundar una nueva sociedad universal basada en las drogas psicodélicas y en una síntesis de religiones orientales.
Volvieron a Harvard, pero el profesor Richard Alpert y Timothy Leary no tuvieron la aportación oficial para continuar con su trabajo, y fundaron como institución alternativa la Federación Internacional para la Libertad Interior. Fueron expulsados de la universidad de Harvard. En un curso dado en un hotel de Zihuatanejo (México), las autoridades mexicanas detuvieron a Leary y a sus amigos y los devolvieron a Estados Unidos. Fueron también echados al intentar montar un centro en Antigua y en Dominica. Entonces, Leary instaló su centro al norte de Nueva York, en Millbrook.
Se calculaba que en la primavera de 1965 había cerca de 4 millones de consumidores de ácido LSD. Para la prensa y las autoridades de Estados Unidos, eso era por culpa de Timothy Leary. Él alimentó la leyenda dando charlas y presentándose a menudo como jefe del movimiento psicodélico.
En septiembre de 1966 tuvo lugar la primera y turbia celebración psicodélica de su Liga para la Revolución Espiritual. En el "New York Times" de 20 de septiembre de 1966 se relata la fundación de la Liga y su primer servicio público.
En psiquiatría existe una condición de la inteligencia llamada "síndrome de Ganser" o síndrome de las respuestas aproximadas. Este síndrome describe el comportamiento de personas que aparentemente fingen locura, pero la fingen tan bien, que llega un momento en que se adaptan a la conducta fingida. En cierto modo, se comportan deliberadamente como locos. En el caso de Leary, la "locura" se ha revestido de algo divino, pero al parecer se da el mismo proceso de pérdida progresiva de sí mismo en una identidad excéntrica. En la obra de Leary "High Priest" (1968), pretende proporcionar el "fondo del Nuevo Testamento para los nuevos testigos". Desde la primera línea se leen sentencias de un recargado eclecticismo religioso. Él mismo se ve como el Moisés de estas nuevas escrituras.
Cuando la revolución psicodélica va tan ligada a una sexualidad libre y sin límites -aspecto básico del culto de Leary-, ¿nos habremos de extrañar de que los jóvenes alienados se adhieran a ella de manera tan imprudente y precipitada?
Es penoso, pero la droga empezó a ser experimentada de repente por una generación de adolescentes patéticamente sin cultura y que normalmente llevaban una impaciencia vacía a esa experiencia.
La experiencia psicodélica (la expansión de la conciencia) en la adolescencia rebelde ha abortado. El psicodelismo experimentado por caracteres amorfos y alienados tiene precisamente el efecto contrario: disminuir la conciencia mediante fijaciones. Lo evidente es que la psicodelia es una obsesión que demasiados jóvenes no son capaces de vencer o eludir.
Timothy Leary ha revendido a las masas de adolescentes y jóvenes estudiantes la conexión entre la experiencia psicodélica y la religión visionaria. Aparecía en sus reuniones campestres de LSD con la solemnidad de un Cristo resucitado, vestido todo de blanco, entre inciensos y efectos de luz y sonido que formaban parte de la función, que costaba 4 dólares a cada asistente. Leary ha sido el mayor responsable de que se haya inculcado a grandes masas de jóvenes y de mentes precarias (que no pueden contener más que una sola idea de una vez) la noción de que el LSD tiene algo que ver con la religión y que drogarse es el rito sagrado de la Nueva Era. La juventud sabe vagamente que detrás y en alguna parte de esta experiencia se encuentran tradiciones religiosas ricas y exóticas, poderes ocultos, la salvación, todo lo cual no acierta a comprender la sociedad adulta.
A Leary se le critica por predicar una forma de quietismo apolítico. Él mismo dijo en 1967: "Este será un país de LSD dentro de quince años. (...) Cada vez hay menos interés por la guerra, los armamentos, la política, el poder. Y ya saben ustedes que hoy la política es una enfermedad."
Pero también Leary hizo reivindicaciones políticas demasiado vagas de conquistar la libertad individual mediante la acción política y social. Según parece, embriagarse de LSD y vivir underground bastaba para transformar la sociedad y reorientar el curso de la historia. Además, Leary combinó en su psicodelismo una caprichosa forma de darwinismo psíquico que introduce al viajero (del LSD) en una "nueva raza" en proceso de evolución.
_________________________________________________
El trance meditativo supone una práctica intensa y sistemática de meditación llevada por yoguis indios con el fin de producir una alteración que tiene mucho que ver con la psicosis funcional y con experiencias psicóticas.
Los yoguis muy experimentados pueden tener personalidad doble, alucinaciones visuales y auditivas y creencias en sus poderes espirituales, tales como la capacidad de influir en el clima o caminar sobre el agua.
Más en concreto, la alteración de la conciencia alcanzada por los yoguis viene a ser una forma de alteración del yo semejante a las alteraciones esquizofrénicas, cuando se describen desde una perspectiva fenomenológica.
Este experiencia deriva de una práctica cuya clave está en la concentración de la atención. Esta práctica llamada "Yoga-Sutra" identifica tres etapas: atención fija, atención continua y atención fusional. El objetivo de los yoguis es la liberación del yo participante, lo que sería la experiencia pura del yo observador, la pura contemplación.
Los mecanismos psicológicos del trance meditativo son similares en estructura a los trances espontáneos de algunas psicosis, en particular con aspectos disociativos relacionados con el estrés extremo o trauma. Si se considera que muchos yoguis tienen una historia de abuso en la infancia y depresión previa al comienzo de la meditación, cabe sugerir también que el trance meditativo sea una forma de vida alternativa a la psicosis o una psicosis canalizada de forma no clínica.
http://zarauste.blogspot.com.es/2015/06/la-personalidad-de-los-lideres-de-sectas.html
Bibliografía
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, Kairós, 1970
Marino Pérez Álvarez, Las raíces de la psicopatología moderna, Pirámide, 2012.
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lunes, 11 de enero de 2016
LISTA DE LAS SERIES DE TELEVISIÓN QUE MANIPULAN A LOS ESPECTADORES
TODAS LAS SERIES
Desde Hawai 5.0 (1968) a CSI
Desde Barrio Sésamo a Los Lunnis
Desde Farmacia de Guardia a Acacias 38
Desde Los Simpson a Modern Family
Ejemplos:
Los Simpson
El público infantil es el más indefenso ante el impacto de los contenidos nocivos, porque, si no cuentan con una correcta mediación por parte de los padres y la escuela, pueden verse muy afectados. Los niños que se educan pegados a programas que no han sido ideados para ellos y que incorporan en sus propios esquemas pautas adquiridas (conductas, formas de hablar) de una fuente que no es apropiada entran en situaciones problemáticas.
La serie de Los Simpson, creada por Matt Groening, se remonta a los cortometrajes de The Tracey Ullman Show en 1987 hasta llegar a los 420 episodios. Se trata de una comedia televisiva de dibujos animados en un ámbito ficticio familiar, pero no es un programa infantil.
Se trata de un programa para adultos que suele dar una visión irónica de la sociedad estadounidense mediante las peripecias de una familia típica americana, de clase media-baja.
La serie se caracteriza por su alto componente humorístico y por contener numerosas referencias culturales de Estados Unidos. El escaso éxito del programa entre los adultos españoles radica en este marco de referencias bastante desconocido y en que los adultos españoles no se han sentido atraídos por la forma de vida y los valores estadounidenses. El atractivo para el público infantil y la estrategia de la venta de la serie en España se ha basado en el dibujo animado y en que uno de sus protagonistas, Bart, es un niño travieso.
Las críticas hacia Los Simpson se basan en que la serie ha sido presentada y publicitada como programación infantil, lo que permite que sea emitida en horarios de protección de los menores y, por tanto, que sea vista por niños, por niños que ahora están casi en las empresas y en las universidades.
Los niños no tienen necesidad de entender la serie como ha sido concebida, con el carácter de parodia y de sátira. En un acercamiento superficial, pueden ver la serie como un ataque al sistema político, económico, social; como el fomento de cualidades como la inmoralidad, la agresión o la falta de respeto a la autoridad e incluso la mofa del sentimiento cristiano.
Sólo los adultos podrían entender bien el esquema socio-cultural de la serie. Por eso es una serie inadecuada como para ofertarla por televisión a un público infantil.
Los Simpson no es una serie ideada para el público infantil. El 48,3% de personajes mayores de 45 a 64 años de la serie indica que los creadores piensan en un público destinatario adulto, no compuesto precisamente por niños. En cuanto al sexo, el 78,3 % son hombres y el 21,7% son mujeres, de lo que se infiere la gran desigualdad de género en las coordenadas narrativas, como personajes protagonistas, secundarios y episódicos.
Dominan, aunque con porcentajes bajos de ambos extremos, las actitudes positivas (dominio, actividad, optimismo, amistad, verdad) sobre sus contrarios. La excepción es la aparición del egoísmo (7,9%) frente al 4,2% de altruismo. Llama la atención el escaso porcentaje de afectividad demostrada entre los miembros de la familia Simpson. Aunque un 20% de las escenas tienen como mínimo un acto violento, la violencia no es un elemento importante en la narratividad de la serie. La representación de la violencia es masculina y adulta.
La mayoría de los actos violentos entre niños (31.3%) se atribuyen a Nelson y sus amigos, caracterizados como agresivos y problemáticos. Sus actos violentos quedan deslegitimados por la propia caracterización negativa de los personajes, por lo que los niños pueden fácilmente identificar sus actos como negativos.
En Los Simpson predomina el lenguaje coloquial, cercano a veces al registro vulgar, en boca de los hombres, casi nunca en mujeres. Es significativo el mayor porcentaje de palabras malsonantes, así como el uso de términos relacionados con las drogas y el alcohol, en los hombres. Así los personajes masculinos se presentan como seres rudos, con escaso poder de abstracción, pero con dominio sobre los personajes femeninos.
En esta serie, las situaciones de sexismo social son muy constantes. Al lado de expresiones machistas, los comportamientos discriminatorios son un elemento común de todas las escenas. La mujer es objeto de placer o la encargada de la casa y la sometida al hombre. Se crean estereotipos que se repiten en los personajes infantiles. El peligro del estereotipo es que suele conllevar un juicio de valor peyorativo respecto de personas y grupos desfavorecidos socialmente. Si los niños, y los mayores, asumen este estereotipo, llegan a pensar que lo que ven frecuentemente es normal y, por tanto, correcto.
El público infantil no llega a darse cuenta del aspecto irónico de la serie y seguramente no logra discernir entre lo real y lo que no lo es; entre lo que es un mundo de valores y lo que se presenta como un universo de contravalores, pero eso sí con una música al principio de cada capítulo que parece anunciar el evangelio del nuevo Homero (Homer Simpson) que nos cuenta una nueva épica de mediocres.
El objetivo de Barrio Sésamo era llegar a dominar las cualidades adictivas de la televisión y hacer algo bueno con ellas, como ayudar a los niños pequeños a prepararse para el colegio.
En palabras de Malcolm Gladwell, del instituto Tavistock, "Barrio Sésamo se creó en torno a una novedosa idea: la de que, si logramos captar la atención de los niños, podemos educarlos" Cada episodio hacía "ajustes pequeños pero cruciales" en cada segmento para captar la atención de los niños. Tras la primera temporada del programa infantil, sus críticos obligaron a los productores y a los investigadores a tratar a las claras los objetivos afectivos, esto es, la competencia social, la tolerancia de la diversidad, cuestiones de ecologismo, formas no agresivas de resolver conflictos, pero esto se hace a través de unos muñecos caracterizados como animales que discuten como vecinos y moralizan sobre cuestiones ecologistas, competencia social, tolerancia, etc. Se ofrece como única solución correcta aprender a ser tolerante, pero en medio hay canciones, lecciones de conceptos, lenguaje, etc. Mediante "ajustes pequeños pero cruciales" predisponen a los niños ya a ser tolerantes con todo (hasta con las costumbres más perversas)
Poco después de crear Barrio Sésamo, sus productores empezaron a desarrollar el "modelo CTW" donde se pretendía la interacción entre productores de televisión receptivos y expertos científicos infantiles, la creación de un programa de contenidos apropiado a la edad, la investigación para dar forma al programa y un análisis independiente de lo que aprenden los espectadores, pero hay estudios que demuestran que Barrio Sésamo no favorece el aprendizaje. "En muchos casos, da la impresión de que inhibe la capacidad de entender ideas más complicadas. Y lo que es más importante, los estudios indican que los niños parecen volverse 'adictos' al programa, y dicha 'adicción' los vuelve adictos a ver cualquier programa de televisión". Como escribió Neil Postman, de la Universidad de Nueva Yok, "si hay algo que reprochar a Barrio Sésamo es fingir que es un aliado del aula del colegio (...) Barrio Sésamo no estimula a los niños a que les guste la escuela ni nada que tenga que ver con ella. Los estimula a que les guste la televisión."
Edward Bernays, sobrino de Freud, ya lo decía en su libro Propaganda (1928): "La manipulación consciente e inteligente de las costumbres organizadas y de las masas es un elemento importante (?) de la sociedad democrática. Quienes manipulan ese mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder de este país (...) Nos gobiernan, moldean nuestra manera de pensar, forman nuestros gustos, sugieren las ideas, fundamentalmente, hombres que no conocemos de nada. (...) un número de personas relativamente pequeño que entienden los procesos mentales y las pautas sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la manera de pensar del público y quienes aprovechan las antiguas fuerzas sociales e inventan formas nuevas de controlar y dirigir el mundo."
¿Puede alguien negar que en estas dos últimas generaciones ha habido un drástico cambio de valores morales?
La serie Cuéntame cómo pasó se considera una "visión retrospectiva controlada", donde los productores nos han puesto en contacto con las emociones más infantiles y banales y nos han provocado nostalgia por aquellos años. La nostalgia une a las personas que compartieron un pasado común, pero se utiliza para manipular a la gente a través de las emociones asociadas a esos recuerdos. Así Cuéntame cómo pasó llega a hacer el lavado de cerebro a las personas mayores. Como el efecto de la serie ha funcionado, se han ideado consecuentemente series de TVE con el mismo mecanismo de mensajes ocultos que distorsionan la verdadera historia, la memoria colectiva y la identidad nacional (El Ministerio del Tiempo).
Theodore Adorno, de la Escuela de Frankfurt, en 1944 sostuvo que los medios de comunicación, como la radio y, sobre todo, la televisión, podían utilizarse para "atontar a la fuerza" a la gente. "La televisión (...) promete intensificar drásticamente el empobrecimiento de las cuestiones estéticas".
Doce años después, Theodore Adorno escribió que "la televisión es un medio de control psicológico" para producir lo que desean los manipuladores de los medios. La programación de la televisión contiene mensajes claros, definidos por el argumento, los personajes, etc., y un mensaje oculto, que salta menos al entendimiento. A través de estos mensajes ocultos se pretende hacer el lavado de cerebro a la población. El mensaje claro, como el argumento, es el esqueleto a través del cual se meten los mensajes ocultos para hacer el lavado de cerebro a la población, a los ciudadanos del mundo.
Tenemos unos padres que fueron educados por la televisión, que han criado a unos hijos que han sido educados por la televisión, unos hijos que ahora empiezan a tener hijos a su vez; tres generaciones consecutivas sometidas al lavado de cerebro de la televisión y que no recuerdan haber vivido algo distinto.
La comunidad de personas creativas de Nueva York y Hollywood es lo que los lavacerebros llaman "un grupo carente de líder". No son conscientes de las verdaderas fuerzas externas que los controlan ni de que les han estado lavando el cerebro durante 40 años de televisión. Creen que son libres para crear. Los que crean los programas y las series de televisión obtienen su "inspiración creativa" recurriendo a su propia experiencia y a sus propios valores, que han pasado por un lavado de cerebro. Así se mantiene el sistema continuo.
Bibliografía
Los niños y el negocio de la televisión, 2011 (Pilar Fernández Martínez y otros)
Instituto Tavistock, 2011 (Daniel Estulin)
Propaganda, 2004 (Edward Bernays)
Television and Patterns of Mass Culture, 1954 (Theodore Adorno)
Desde Hawai 5.0 (1968) a CSI
Desde Barrio Sésamo a Los Lunnis
Desde Farmacia de Guardia a Acacias 38
Desde Los Simpson a Modern Family
Ejemplos:
Los Simpson
El público infantil es el más indefenso ante el impacto de los contenidos nocivos, porque, si no cuentan con una correcta mediación por parte de los padres y la escuela, pueden verse muy afectados. Los niños que se educan pegados a programas que no han sido ideados para ellos y que incorporan en sus propios esquemas pautas adquiridas (conductas, formas de hablar) de una fuente que no es apropiada entran en situaciones problemáticas.
La serie de Los Simpson, creada por Matt Groening, se remonta a los cortometrajes de The Tracey Ullman Show en 1987 hasta llegar a los 420 episodios. Se trata de una comedia televisiva de dibujos animados en un ámbito ficticio familiar, pero no es un programa infantil.
Se trata de un programa para adultos que suele dar una visión irónica de la sociedad estadounidense mediante las peripecias de una familia típica americana, de clase media-baja.
La serie se caracteriza por su alto componente humorístico y por contener numerosas referencias culturales de Estados Unidos. El escaso éxito del programa entre los adultos españoles radica en este marco de referencias bastante desconocido y en que los adultos españoles no se han sentido atraídos por la forma de vida y los valores estadounidenses. El atractivo para el público infantil y la estrategia de la venta de la serie en España se ha basado en el dibujo animado y en que uno de sus protagonistas, Bart, es un niño travieso.
Las críticas hacia Los Simpson se basan en que la serie ha sido presentada y publicitada como programación infantil, lo que permite que sea emitida en horarios de protección de los menores y, por tanto, que sea vista por niños, por niños que ahora están casi en las empresas y en las universidades.
Los niños no tienen necesidad de entender la serie como ha sido concebida, con el carácter de parodia y de sátira. En un acercamiento superficial, pueden ver la serie como un ataque al sistema político, económico, social; como el fomento de cualidades como la inmoralidad, la agresión o la falta de respeto a la autoridad e incluso la mofa del sentimiento cristiano.
Sólo los adultos podrían entender bien el esquema socio-cultural de la serie. Por eso es una serie inadecuada como para ofertarla por televisión a un público infantil.
Los Simpson no es una serie ideada para el público infantil. El 48,3% de personajes mayores de 45 a 64 años de la serie indica que los creadores piensan en un público destinatario adulto, no compuesto precisamente por niños. En cuanto al sexo, el 78,3 % son hombres y el 21,7% son mujeres, de lo que se infiere la gran desigualdad de género en las coordenadas narrativas, como personajes protagonistas, secundarios y episódicos.
Dominan, aunque con porcentajes bajos de ambos extremos, las actitudes positivas (dominio, actividad, optimismo, amistad, verdad) sobre sus contrarios. La excepción es la aparición del egoísmo (7,9%) frente al 4,2% de altruismo. Llama la atención el escaso porcentaje de afectividad demostrada entre los miembros de la familia Simpson. Aunque un 20% de las escenas tienen como mínimo un acto violento, la violencia no es un elemento importante en la narratividad de la serie. La representación de la violencia es masculina y adulta.
La mayoría de los actos violentos entre niños (31.3%) se atribuyen a Nelson y sus amigos, caracterizados como agresivos y problemáticos. Sus actos violentos quedan deslegitimados por la propia caracterización negativa de los personajes, por lo que los niños pueden fácilmente identificar sus actos como negativos.
En Los Simpson predomina el lenguaje coloquial, cercano a veces al registro vulgar, en boca de los hombres, casi nunca en mujeres. Es significativo el mayor porcentaje de palabras malsonantes, así como el uso de términos relacionados con las drogas y el alcohol, en los hombres. Así los personajes masculinos se presentan como seres rudos, con escaso poder de abstracción, pero con dominio sobre los personajes femeninos.
En esta serie, las situaciones de sexismo social son muy constantes. Al lado de expresiones machistas, los comportamientos discriminatorios son un elemento común de todas las escenas. La mujer es objeto de placer o la encargada de la casa y la sometida al hombre. Se crean estereotipos que se repiten en los personajes infantiles. El peligro del estereotipo es que suele conllevar un juicio de valor peyorativo respecto de personas y grupos desfavorecidos socialmente. Si los niños, y los mayores, asumen este estereotipo, llegan a pensar que lo que ven frecuentemente es normal y, por tanto, correcto.
El público infantil no llega a darse cuenta del aspecto irónico de la serie y seguramente no logra discernir entre lo real y lo que no lo es; entre lo que es un mundo de valores y lo que se presenta como un universo de contravalores, pero eso sí con una música al principio de cada capítulo que parece anunciar el evangelio del nuevo Homero (Homer Simpson) que nos cuenta una nueva épica de mediocres.
El objetivo de Barrio Sésamo era llegar a dominar las cualidades adictivas de la televisión y hacer algo bueno con ellas, como ayudar a los niños pequeños a prepararse para el colegio.
En palabras de Malcolm Gladwell, del instituto Tavistock, "Barrio Sésamo se creó en torno a una novedosa idea: la de que, si logramos captar la atención de los niños, podemos educarlos" Cada episodio hacía "ajustes pequeños pero cruciales" en cada segmento para captar la atención de los niños. Tras la primera temporada del programa infantil, sus críticos obligaron a los productores y a los investigadores a tratar a las claras los objetivos afectivos, esto es, la competencia social, la tolerancia de la diversidad, cuestiones de ecologismo, formas no agresivas de resolver conflictos, pero esto se hace a través de unos muñecos caracterizados como animales que discuten como vecinos y moralizan sobre cuestiones ecologistas, competencia social, tolerancia, etc. Se ofrece como única solución correcta aprender a ser tolerante, pero en medio hay canciones, lecciones de conceptos, lenguaje, etc. Mediante "ajustes pequeños pero cruciales" predisponen a los niños ya a ser tolerantes con todo (hasta con las costumbres más perversas)
Poco después de crear Barrio Sésamo, sus productores empezaron a desarrollar el "modelo CTW" donde se pretendía la interacción entre productores de televisión receptivos y expertos científicos infantiles, la creación de un programa de contenidos apropiado a la edad, la investigación para dar forma al programa y un análisis independiente de lo que aprenden los espectadores, pero hay estudios que demuestran que Barrio Sésamo no favorece el aprendizaje. "En muchos casos, da la impresión de que inhibe la capacidad de entender ideas más complicadas. Y lo que es más importante, los estudios indican que los niños parecen volverse 'adictos' al programa, y dicha 'adicción' los vuelve adictos a ver cualquier programa de televisión". Como escribió Neil Postman, de la Universidad de Nueva Yok, "si hay algo que reprochar a Barrio Sésamo es fingir que es un aliado del aula del colegio (...) Barrio Sésamo no estimula a los niños a que les guste la escuela ni nada que tenga que ver con ella. Los estimula a que les guste la televisión."
Edward Bernays, sobrino de Freud, ya lo decía en su libro Propaganda (1928): "La manipulación consciente e inteligente de las costumbres organizadas y de las masas es un elemento importante (?) de la sociedad democrática. Quienes manipulan ese mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder de este país (...) Nos gobiernan, moldean nuestra manera de pensar, forman nuestros gustos, sugieren las ideas, fundamentalmente, hombres que no conocemos de nada. (...) un número de personas relativamente pequeño que entienden los procesos mentales y las pautas sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la manera de pensar del público y quienes aprovechan las antiguas fuerzas sociales e inventan formas nuevas de controlar y dirigir el mundo."
¿Puede alguien negar que en estas dos últimas generaciones ha habido un drástico cambio de valores morales?
La serie Cuéntame cómo pasó se considera una "visión retrospectiva controlada", donde los productores nos han puesto en contacto con las emociones más infantiles y banales y nos han provocado nostalgia por aquellos años. La nostalgia une a las personas que compartieron un pasado común, pero se utiliza para manipular a la gente a través de las emociones asociadas a esos recuerdos. Así Cuéntame cómo pasó llega a hacer el lavado de cerebro a las personas mayores. Como el efecto de la serie ha funcionado, se han ideado consecuentemente series de TVE con el mismo mecanismo de mensajes ocultos que distorsionan la verdadera historia, la memoria colectiva y la identidad nacional (El Ministerio del Tiempo).
Theodore Adorno, de la Escuela de Frankfurt, en 1944 sostuvo que los medios de comunicación, como la radio y, sobre todo, la televisión, podían utilizarse para "atontar a la fuerza" a la gente. "La televisión (...) promete intensificar drásticamente el empobrecimiento de las cuestiones estéticas".
Doce años después, Theodore Adorno escribió que "la televisión es un medio de control psicológico" para producir lo que desean los manipuladores de los medios. La programación de la televisión contiene mensajes claros, definidos por el argumento, los personajes, etc., y un mensaje oculto, que salta menos al entendimiento. A través de estos mensajes ocultos se pretende hacer el lavado de cerebro a la población. El mensaje claro, como el argumento, es el esqueleto a través del cual se meten los mensajes ocultos para hacer el lavado de cerebro a la población, a los ciudadanos del mundo.
Tenemos unos padres que fueron educados por la televisión, que han criado a unos hijos que han sido educados por la televisión, unos hijos que ahora empiezan a tener hijos a su vez; tres generaciones consecutivas sometidas al lavado de cerebro de la televisión y que no recuerdan haber vivido algo distinto.
La comunidad de personas creativas de Nueva York y Hollywood es lo que los lavacerebros llaman "un grupo carente de líder". No son conscientes de las verdaderas fuerzas externas que los controlan ni de que les han estado lavando el cerebro durante 40 años de televisión. Creen que son libres para crear. Los que crean los programas y las series de televisión obtienen su "inspiración creativa" recurriendo a su propia experiencia y a sus propios valores, que han pasado por un lavado de cerebro. Así se mantiene el sistema continuo.
Bibliografía
Los niños y el negocio de la televisión, 2011 (Pilar Fernández Martínez y otros)
Instituto Tavistock, 2011 (Daniel Estulin)
Propaganda, 2004 (Edward Bernays)
Television and Patterns of Mass Culture, 1954 (Theodore Adorno)
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Victimas de las sectas,
vulnerabilidad psíquica
viernes, 8 de enero de 2016
LA MANIPULACIÓN DE LA NUEVA ERA/NEW AGE
Algunos grupos sectarios han hallado nuevas maneras de
reclutar seguidores al obtener acceso a empresas comerciales e
instituciones gubernamentales. Una serie de grupos sectarios han
comenzado a vender programas de dirección de empresas que ponen
el acento en técnicas de influencia coercitiva antes que en la enseñanza
de materias específicas de empresa (capacidad, productividad,
rentabilidad). Son técnicas reprobables porque son semejantes a las
utilizadas en las sectas. En muchos casos, sirven como medios para
incrementar el número de miembros y los fondos económicos de las
organizaciones madre sectarias.
El pensamiento de Werner Erhard fue la inspiración de muchos de los programas que se hicieron populares entre 1971 y 1985. Se llaman programas de entrenamiento para la concientización de grandes grupos (Pecgg) y representaban el pensamiento Nueva Era vendido comercialmente con poderosas estrategias para ponerlas en práctica en grandes grupos empresariales. En la década de 1990 algunos de estos programas permanecían activos y todavía hoy se mantienen con su fraseología ("inteligencia emocional", "reinventarse", "rebirthing", "coaching") y su filosofía Nueva Era. El núcleo de estos programas es la idea de que cada persona puede crear su propia realidad.
Ciertos PECGG incluían Seminarios de Entrenamiento Erhard y sus derivados, tales como: Transformation Technologies y Forum (también de Werner Erhard), Lifespring (John Hanley), Silva Mind Control (José Silva), Direct Centering (Bayard Hora), Actualizations (Stewart Emery), One (Oury Engolz), Life Training (W. R. Whitten y K. B. Brown), MSIA e Insight Seminars (John-Roger Hinkins), PSI World (Thomas D. Wilhite), Arica Institute (O. Ichazo)
Un folleto de Insight Consulting Group afirma que más de cincuenta mil personas han participado en Insight y se alegra de su expansión mundial en Estados Unidos, en Londres, Sydney, Toronto y Vancouver. Entre sus clientes hay compañías pequeñas y medianas y grandes empresas, así como entidades de la Administración Pública. Véase: laboratorios Abbott, Beth Israel Hospital, Campbell Soup, Lockheed, McDonnell Douglas, NBC, Pillsbury, Rockwell, Administración de Seguridad Social, Escuela de Economía de la Universidad de California en Los Ángeles, Marina de Estados Unidos.
Hay instituciones como "International Foundation for Development Alternatives" y el "Executive Conference Centre", ambas con sede en Ginebra, que constituyen la primera escuela para graduados a jornada completa de la Era de Acuario para ejecutivos de alto nivel de las 500 empresas que figuran en la revista Fortune; en esos centros prestigiosos, con programas de gestión empresarial de firmas consultoras concesionarias de Transformation Technologies, se enseña cómo modificar la conducta y el pensamiento. Lo que debe ser denunciado es que la modificación de la conducta y del pensamiento es en realidad la extirpación del "alma", de la propia identidad, y se realiza sin el conocimiento y sin el consentimiento de muchos empleados.
En numerosos casos judiciales, los empleados se quejaron de que les hacían pasar programas que equivalían a una conversión religiosa forzada: un seminario de Sistemas de Gestión Sterling (enfocados habitualmente a dentistas, osteópatas, veterinarios y otros profesionales de la salud) resultó ser un "taller de Cienciología"; los cursos del grupo asesor de administración de empresas Applied Scholastics (que cuenta como clientes a General Motors, Hewlett-Packard y el Ejército de Estados Unidos) también se basan en los escritos del fundador de la Cienciología y fueron objetos de queja de tres empleados de Applied Materials, que pronto fueron expulsados; el programa de empresas Forum fue motivo de quejas de cuatro miembros de "Ohio Children Services Agency" que consideraron haber sido obligados a asistir a sesiones "sectarias" de Forum de tres días; el programa de "desarrollo de liderazgo" instituido por el asesor Charles Krone en la empresa Pacific Bell se basaba en la filosofía de Gurdjieff y fue objeto de las quejas de los empleados y de un estudio pericial ordenado por la Comisión de Servicios Públicos de California; por el programa de una firma consultora afiliada a Transformational Technologies (TransTech, con muchas concesionarias por el mundo), ocho empleados hicieron juicio a "DeKalb Farmers Market" y alegaron que fueron obligados a dejar sus empleos por negarse a participar en un "culto New Age casi religioso". Grandes firmas como Ford Motor, McDonald's, Monsanto, Procter & Gamble, RCA, Scott Paper, IBM, Boeing Aerospace, así como la NASA y departamentos y cuerpos administrativos (Aviación Federal) del gobierno norteamericano han trabajado con Transformational Technologies o con empresas concesionarias de TransTech.
Muchos empleados o individuos son enviados o van por propia voluntad a diversos programas de instrucción y seminarios, relacionados con el progreso personal o con el trabajo. Se enteran del contenido y de las técnicas del programa sólo cuando ya se torna difícil abandonarlo y, si lo abandonan, pueden perder el empleo al ofender al jefe que los envió al programa. Estos programas pueden perjudicar a los empleados y engendrar acciones legales contra los que los contratan, porque son programas que no se relacionan con la capacitación profesional; utilizan ejercicios de terapia de grupo con gran carga de confrontación psicológica, incluso humillación, semejantes a los de las sectas; causan en la mayoría de los participantes diferentes grados de alienación e inestabilidad porque se les insta a abandonar antiguas normas, creencias y objetivos; causan perjuicios psíquicos (colapso, psicosis, fobias, ataques de pánico, depresión, estrés psíquico); chocan con creencias religiosas o éticas personales; ofenden a la sensibilidad y atacan y diezman la personalidad y la identidad; producen consecuencias negativas en el trabajo, donde se genera una gran desigualdad entre el jefe y los empleados, entre un grupo de "informados" y otro de "ajenos".
Es necesario, por tanto, llamar la atención sobre el lado oscuro del pensamiento New Age y demostrar que algunas técnicas e ideas de la New Age son usadas para explotar a la gente e inducirla a entrar en sectas.
Sin embargo, lamentablemente, las autoridades políticas, de forma expresa o por omisión, defienden a las sectas por muchos motivos; entre ellos están: las conveniencias públicas, pues los grupos sectarios pueden serles proclives y, además, distraen la atención popular de los problemas concretos y cotidianos; el temor de ser acusados de violentar las libertades de religión y de conciencia, abriendo un frente crítico que debilitaría a las autoridades políticas; la precaución práctica, ya que hay sectas internacionales con gran influencia política o con poderosos medios de intervención pública en el país; la creencia de que "por todos los caminos se llega a Roma"; la promoción de la igualdad ante la ley sin otras consideraciones.
También suelen defender a las sectas los profesionales de la comunicación social, en cuanto que las sectas son noticias o porque algún familiar pertenece a alguna de ellas y es "exótico" mostrarlo al auditorio; los partidarios de la libertad de cultos que, más allá de la calidad moral de las prácticas sectarias, se preocupan por la "libertad"; dirigentes políticos y sociales en general, que tratan de concitar voluntades en torno de sí mismos sin importarles la proveniencia de esas voluntades; profesionales de la comunicación social que, por omisión, evitan polemizar respecto de las sectas para impedir caídas de popularidad o inconvenientes personales potencialmente implícitos en el hecho de que las sectas los ponen en el "listado de enemigos"; los abogados, por razones profesionales; los padres y familiares de jóvenes sectarios que evitan tomar una acción que radicalizaría la ruptura del hijo que abandonó el hogar para unirse al grupo sectario.
Bibliografía:
Asociación AIS, Infosect, nº 52, segundo trimestre, 2001
Daniel Estulin, El Instituto Tavistock, 2011
Humberto Lagos Schuffeneger, La máscara derrumbada. Sociología de las sectas religiosas, 1996.
Margaret Th. Singer y Janja Lalich, Las sectas entre nosotros, 1997
Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 2013
http://www.cnt.es/noticias/trabajadores-de-mercadona-la-empresa-es-una-%E2%80%9Csecta%E2%80%9D-que-maltrata-los-empleados
http://okdiario.com/economia/empresas/trabajadores-de-mercadona-empresa-secta-que-maltrata-empleados-14812
Videografía
Imagine that (2009), film dirigido por Karey Kirkpatrick, donde el actor Thomas Haden Church hace de asesor empresarial 'sui generis', o sea , de la Nueva Era, y Eddy Murphy trata de competir con él.
El Instituto Tavistock, en: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-10/programa-410/
Consumo, el imperio de los sentidos, en: http://www.rtve.es/television/20131003/documentos-tv-consumo-imperio-sentidos/755040.shtml
http://www.rtve.es/noticias/documentos-tv/reportajes/consumo-imperio-sentidos/
El pensamiento de Werner Erhard fue la inspiración de muchos de los programas que se hicieron populares entre 1971 y 1985. Se llaman programas de entrenamiento para la concientización de grandes grupos (Pecgg) y representaban el pensamiento Nueva Era vendido comercialmente con poderosas estrategias para ponerlas en práctica en grandes grupos empresariales. En la década de 1990 algunos de estos programas permanecían activos y todavía hoy se mantienen con su fraseología ("inteligencia emocional", "reinventarse", "rebirthing", "coaching") y su filosofía Nueva Era. El núcleo de estos programas es la idea de que cada persona puede crear su propia realidad.
Ciertos PECGG incluían Seminarios de Entrenamiento Erhard y sus derivados, tales como: Transformation Technologies y Forum (también de Werner Erhard), Lifespring (John Hanley), Silva Mind Control (José Silva), Direct Centering (Bayard Hora), Actualizations (Stewart Emery), One (Oury Engolz), Life Training (W. R. Whitten y K. B. Brown), MSIA e Insight Seminars (John-Roger Hinkins), PSI World (Thomas D. Wilhite), Arica Institute (O. Ichazo)
Un folleto de Insight Consulting Group afirma que más de cincuenta mil personas han participado en Insight y se alegra de su expansión mundial en Estados Unidos, en Londres, Sydney, Toronto y Vancouver. Entre sus clientes hay compañías pequeñas y medianas y grandes empresas, así como entidades de la Administración Pública. Véase: laboratorios Abbott, Beth Israel Hospital, Campbell Soup, Lockheed, McDonnell Douglas, NBC, Pillsbury, Rockwell, Administración de Seguridad Social, Escuela de Economía de la Universidad de California en Los Ángeles, Marina de Estados Unidos.
Hay instituciones como "International Foundation for Development Alternatives" y el "Executive Conference Centre", ambas con sede en Ginebra, que constituyen la primera escuela para graduados a jornada completa de la Era de Acuario para ejecutivos de alto nivel de las 500 empresas que figuran en la revista Fortune; en esos centros prestigiosos, con programas de gestión empresarial de firmas consultoras concesionarias de Transformation Technologies, se enseña cómo modificar la conducta y el pensamiento. Lo que debe ser denunciado es que la modificación de la conducta y del pensamiento es en realidad la extirpación del "alma", de la propia identidad, y se realiza sin el conocimiento y sin el consentimiento de muchos empleados.
En numerosos casos judiciales, los empleados se quejaron de que les hacían pasar programas que equivalían a una conversión religiosa forzada: un seminario de Sistemas de Gestión Sterling (enfocados habitualmente a dentistas, osteópatas, veterinarios y otros profesionales de la salud) resultó ser un "taller de Cienciología"; los cursos del grupo asesor de administración de empresas Applied Scholastics (que cuenta como clientes a General Motors, Hewlett-Packard y el Ejército de Estados Unidos) también se basan en los escritos del fundador de la Cienciología y fueron objetos de queja de tres empleados de Applied Materials, que pronto fueron expulsados; el programa de empresas Forum fue motivo de quejas de cuatro miembros de "Ohio Children Services Agency" que consideraron haber sido obligados a asistir a sesiones "sectarias" de Forum de tres días; el programa de "desarrollo de liderazgo" instituido por el asesor Charles Krone en la empresa Pacific Bell se basaba en la filosofía de Gurdjieff y fue objeto de las quejas de los empleados y de un estudio pericial ordenado por la Comisión de Servicios Públicos de California; por el programa de una firma consultora afiliada a Transformational Technologies (TransTech, con muchas concesionarias por el mundo), ocho empleados hicieron juicio a "DeKalb Farmers Market" y alegaron que fueron obligados a dejar sus empleos por negarse a participar en un "culto New Age casi religioso". Grandes firmas como Ford Motor, McDonald's, Monsanto, Procter & Gamble, RCA, Scott Paper, IBM, Boeing Aerospace, así como la NASA y departamentos y cuerpos administrativos (Aviación Federal) del gobierno norteamericano han trabajado con Transformational Technologies o con empresas concesionarias de TransTech.
Muchos empleados o individuos son enviados o van por propia voluntad a diversos programas de instrucción y seminarios, relacionados con el progreso personal o con el trabajo. Se enteran del contenido y de las técnicas del programa sólo cuando ya se torna difícil abandonarlo y, si lo abandonan, pueden perder el empleo al ofender al jefe que los envió al programa. Estos programas pueden perjudicar a los empleados y engendrar acciones legales contra los que los contratan, porque son programas que no se relacionan con la capacitación profesional; utilizan ejercicios de terapia de grupo con gran carga de confrontación psicológica, incluso humillación, semejantes a los de las sectas; causan en la mayoría de los participantes diferentes grados de alienación e inestabilidad porque se les insta a abandonar antiguas normas, creencias y objetivos; causan perjuicios psíquicos (colapso, psicosis, fobias, ataques de pánico, depresión, estrés psíquico); chocan con creencias religiosas o éticas personales; ofenden a la sensibilidad y atacan y diezman la personalidad y la identidad; producen consecuencias negativas en el trabajo, donde se genera una gran desigualdad entre el jefe y los empleados, entre un grupo de "informados" y otro de "ajenos".
Es necesario, por tanto, llamar la atención sobre el lado oscuro del pensamiento New Age y demostrar que algunas técnicas e ideas de la New Age son usadas para explotar a la gente e inducirla a entrar en sectas.
Sin embargo, lamentablemente, las autoridades políticas, de forma expresa o por omisión, defienden a las sectas por muchos motivos; entre ellos están: las conveniencias públicas, pues los grupos sectarios pueden serles proclives y, además, distraen la atención popular de los problemas concretos y cotidianos; el temor de ser acusados de violentar las libertades de religión y de conciencia, abriendo un frente crítico que debilitaría a las autoridades políticas; la precaución práctica, ya que hay sectas internacionales con gran influencia política o con poderosos medios de intervención pública en el país; la creencia de que "por todos los caminos se llega a Roma"; la promoción de la igualdad ante la ley sin otras consideraciones.
También suelen defender a las sectas los profesionales de la comunicación social, en cuanto que las sectas son noticias o porque algún familiar pertenece a alguna de ellas y es "exótico" mostrarlo al auditorio; los partidarios de la libertad de cultos que, más allá de la calidad moral de las prácticas sectarias, se preocupan por la "libertad"; dirigentes políticos y sociales en general, que tratan de concitar voluntades en torno de sí mismos sin importarles la proveniencia de esas voluntades; profesionales de la comunicación social que, por omisión, evitan polemizar respecto de las sectas para impedir caídas de popularidad o inconvenientes personales potencialmente implícitos en el hecho de que las sectas los ponen en el "listado de enemigos"; los abogados, por razones profesionales; los padres y familiares de jóvenes sectarios que evitan tomar una acción que radicalizaría la ruptura del hijo que abandonó el hogar para unirse al grupo sectario.
Bibliografía:
Asociación AIS, Infosect, nº 52, segundo trimestre, 2001
Daniel Estulin, El Instituto Tavistock, 2011
Humberto Lagos Schuffeneger, La máscara derrumbada. Sociología de las sectas religiosas, 1996.
Margaret Th. Singer y Janja Lalich, Las sectas entre nosotros, 1997
Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 2013
http://www.cnt.es/noticias/trabajadores-de-mercadona-la-empresa-es-una-%E2%80%9Csecta%E2%80%9D-que-maltrata-los-empleados
http://okdiario.com/economia/empresas/trabajadores-de-mercadona-empresa-secta-que-maltrata-empleados-14812
Videografía
Imagine that (2009), film dirigido por Karey Kirkpatrick, donde el actor Thomas Haden Church hace de asesor empresarial 'sui generis', o sea , de la Nueva Era, y Eddy Murphy trata de competir con él.
El Instituto Tavistock, en: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-10/programa-410/
Consumo, el imperio de los sentidos, en: http://www.rtve.es/television/20131003/documentos-tv-consumo-imperio-sentidos/755040.shtml
http://www.rtve.es/noticias/documentos-tv/reportajes/consumo-imperio-sentidos/
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Víctimas de las sectas
LA MANIPULACIÓN DE LA PSICODELIA
En la casa de campo Esalen, en California, se
reunieron los precursores (científicos, artistas, psicoterapeutas) que
perfilaron las ideas y las prácticas básicas del movimiento New Age;
luego, Michael Mac Murphy las aglutinó y el matrimonio Caddy las llevó a
la práctica en el norte de Escocia, desde donde irradió el mensaje. En
Estados Unidos entre los años de 1960 -1970 se formaron comunidades
semejantes a la de Escocia y creció el movimiento de la "contracultura",
y todo ello se englobó dentro de la Nueva Era.
Los teóricos más representativos de la New Age han sido Fritjof Capra, con su obra El Tao de la Física (1975); Marilyn Ferguson, con su libro The Aquarian Conspiracy (1980); Carl Sagan, con su serie televisiva Cosmos (1980).
Se dice que la Nueva Era es un movimiento socio-cultural de gran influencia en Occidente que engloba una colección desordenada de tendencias, submovimientos, grupos y personas que tienen ideas, prácticas e ilusiones con un gran parecido, y por ello resulta difícil describir de forma breve y concisa todo aquello que representa. La Nueva Era no es una secta, pero por desgracia muchos grupos sectarios utilizan técnicas antiguas para persuadir, manipular y someter la voluntad de los demás. Marilyn Ferguson habla de "psicotécnicas" para abrir la mente intuitiva, para cambiar la conciencia, pero estas técnicas pueden ser utilizadas con fines sectarios y manipulativos. Es frecuente que los procesos concientizadores que algunas sectas utilizan den paso a un "lavado de cerebro" o a lo que los especialistas han llamado "violación psíquica", que se define como la anulación absoluta de la personalidad individual de los miembros de la secta, reemplazándola por otra útil a los propósitos de ésta.
Por otra parte, resulta disparatado unir en el mismo grupo de"psicotécnicas", como si tuvieran la misma validez, la brujería y el espiritismo con prácticas que parecen más trascendentales como la meditación.
Dentro del esoterismo hay que destacar varios grupos y personalidades que han ejercido una profunda influencia en el movimiento New Age: el Cristianismo, el movimiento Rosacruz (con derivaciones masónicas), la Sociedad Teosófica (H. P. Blavatsky y Annie Besant), la Escuela del Cuarto Camino de Gurdjieff, el paleontólogo evolucionista Pierre Teihard de Chardin, el psicoanalista Carl Gustav Jung, la psicología transpersonal (término acuñado por Stanislav Grof), la terapia Gestalt (del gurú Fritz Perls), el Espiritismo, filosofías y religiones de Oriente (el Taoísmo, el Tantrismo, el Hinduismo, el Budismo), el Gnosticismo (cuya versión contemporánea, con muchas escuelas, viene del antropólogo Samael Aun Weor), la Astrología, el Chamanismo (con el referente de Carlos Castaneda), la Ufología, el movimiento Hippy, el movimiento del "potencial humano", James Lovelock (con su hipótesis de Gaia), la Cienciología, la Teoría de la Relatividad (Einstein) y la mecánica cuántica, la idea del Nuevo Orden Mundial después del final de la Guerra Fría.
No es extraño que, después de que la mayoría social ha aceptado tendencias tan dispares, nuestros hijos universitarios tengan una extraña amalgama de creencias mezcladas de todo este cúmulo de ideas de la Nueva Era.
En los festivales de música (Monterrey, 1967; Newport y Denver, 1969; Woodstock, llamado "Festival de Acuario"), los jóvenes fueron los "conejillos de Indias", víctimas de un experimento planificado, a gran escala, con drogas alucinógenas de efectos psicóticos, con secuelas emocionales asociadas. Este experimento tenía la complicidad del gobierno y del FBI; era todo un plan secreto para subvertir los valores constructivos de Estados Unidos. En esa época los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Inglaterra investigaron la creencias y los medios del chamanismo (con sus drogas alucinógenas), la brujería, la magia ceremonial, el esoterismo, las religiones mistéricas y orientales, y los despojaron de su verdadera razón, consistente en que el desarrollo de poderes psíquicos es un paso de la perfección espiritual y de la elevación de la conciencia, y los utilizaron para crear asesinos, convertir agentes de espionaje, interrogar a prisioneros, obtener información y manipular la conciencia, la memoria y la percepción de la realidad. Son conocidos los programas de control mental generados por esta satánica simbiosis: Bluebird, Artichoke, MK-Ultra.
Dijo Theodore Roszak en su libro de 1970 El nacimiento de una contracultura: empezamos a albergar sospechas muy serias sobre el carácter supuestamente revolucionario de la cruzada psicodélica cuando vemos publicaciones tan claramente reaccionarias como Life y Time prestar una atención tan clamorosa al psicodelismo desde 1957.
El número de Life del 13 de mayo de 1957 contenía un tentador y sugestivo artículo titulado "En busca del hongo mágico", firmado por R. Gordon Wasson, uno de los vicepresidentes de "J. P. Morgan", y por su esposa. El artículo relataba las aventuras visionarias vividas por ellos y un fotógrafo neoyorquino de sociedad en 1955, entre practicantes del culto al Psilocybe, en Méjico. El artículo, lleno de ilustraciones y de descripciones detalladas del hongo, exponía los pormenores de las religiones ocultas y orientales y terminaba asegurando a sus lectores "que el hongo pone estas visiones al alcance de muchas personas". Desde entonces, el psicodelismo ha tenido buena prensa en las publicaciones Time y Life, excepto cuando se mezcla con bohemios jóvenes y turbulentos.
Independientemente de sus fallos, la prensa de Henry Luce tiene un olfato muy fino en lo que respecta a lo que la sociedad tecnocrática puede o no asimilar. Sospecho -dice Theodore Roszak- que dicha prensa astutamente percibió que una pildorita, privada y agradable, podía ser un medio muy socorrido para mantener un cierto grado de estabilidad emocional en el estado social. Los jóvenes que beben de las fuentes psicodélicas de Doors of perception de Huxley olvidan el mismo autor en su Brave New World entreveía que lo insoportable se haría soportable con un producto químico visionario llamado 'soma', cuyo objetivo era producir "hombres sanos, hombres obedientes, estables en su satisfacción".
En los mismos años, varios jóvenes ingleses, ayudados por un grupo de psiquiatras radicales, formaron una asociación para investigar las drogas psicotrópicas y "los métodos para alterar la conciencia en general", así como para liberalizar la legislación británica sobre narcóticos. Al constituirse como asociación adoptaron precisamente el nombre SOMA (Society of Mental Awareness). Están jugando con fuego; están adaptando los agentes psicodélicos a las exigencias de la tecnocracia. Semejante integración sería un ejemplo de "desublimación represiva", señalada por Herbert Marcuse de la Escuela de Frankfurt.
Sus antecedentes históricos parecen indicar que el papel de los agentes narcóticos es el de controlar y estabilizar. De Quincey sugería la afición al opio entre los aristócratas y los artistas ingleses de su época (1820-1830) y estaba convencido de que el hábito proliferaba entre los obreros de los telares de algodón.
Los historiadores del periodo saben que era práctica común entre las madres de familias trabajadoras administrar a sus hijos desde la cuna fuertes dosis de láudano, llamado "bendición de la madre"; así que el uso de la droga servía para amortiguar el descontento social en los primeros tiempos de la industrialización inglesa.
El láudano y la morfina también cobraron sus víctimas a un nivel social más elevado, en Inglaterra; entre sus adictos se cuentan Coleridge, Dickens, Carlyle, Rossetti, Elizabeth Barrett Browning y el laureado poeta Tennyson. Es sorprendente que la sociedad victoriana no tuviese muchos reparos en aceptar ese hábito en tales mentes próceres, mientras que en 1960 y 1970 se amenazaba a John Lennon y a Mick Jagger con severos castigos por jugar con cannabis.
Por mucho que busquemos a los aficionados a los narcóticos más bohemios del siglo XIX -Teófilo Gautier, Charles Baudelaire-, no encontraremos en ellos revolucionarios sociales.
¿Por qué no habría de incluir la sociedad tecnocrática en su arsenal de "métodos de control social" y de relajamiento emocional uno tan depurado y sutil como el psicodelismo? Un "viaje" ocasional... ¿qué peligro tiene esta travesura privada para el orden establecido, siempre que no vaya ligada a ninguna forma de disconformidad explosiva? Perversa justificación.
Si los cerebros de la RAND Corporation ya consideraron introducir tranquilizantes y sedantes en las situaciones represivas más odiosas -la vida en un refugio atómico después de un ataque termonuclear- como medios de aliviar la presión de la desesperación, ¿por qué no considerar con el mismo fin los agentes psicodélicos?
Además, no hay que perder de vista que muchos ciudadanos respetables, sin actitudes sociales o culturales radicales, emplean normalmente una amplia gama de narcóticos, barbitúricos, anfetaminas, tranquilizantes, millones de recetas de drogas psicotrópicas, antidepresivos... Lo más curioso: el sector de población más dependiente de las drogas no es el de la juventud rebelde, los jóvenes bohemios, sino el de las mujeres de edad que padecen insomnio y necesitan calmar sus nervios.
Así, los reajustes y las funciones que solían dejarse a la iniciativa del organismo -sueño, vigilia, relajación, potencia sexual, digestión, deyección, etc.- se transfieren de forma antinatural a un creciente repertorio de pociones químicas y farmacológicas. Al parecer, los tradicionales procesos orgánicos del cuerpo humano no consiguen adaptarse a las exigencias de la civilización tecnocrática.
Ateniéndonos estrictamente a los hechos, ésta es una acusación condenatoria de la civilización contemporánea, puesto que en ninguno de los proyectos que realizamos para acondicionar nuestro medio ambiente tiene cabida el ser humano. La forma más conveniente de hacer frente a esta situación sin tocar los valores tecnocráticos es, lamentablemente, atiborrar el organismo con montones de productos farmacológicos.
Inicialmente, la Conspiración de Acuario fue un proyecto secreto del Gobierno de Estados Unidos asignado al Stanford Research Institute (SRI) y creado en 1946 por el Instituto Tavistock de Inglaterra con el fin de estudiar de qué manera afectan a la sociedad las tendencias sociales y culturales de reciente creación como el libertarismo, el libertarismo de izquierdas, el liberalismo, el socialismo, el anarquismo, el comunismo, el materialismo, el naturismo, el misticismo, el hedonismo, la espiritualidad, el ecologismo, el feminismo, la New Age y muchas otras orientaciones de la sociedad.
Hubo un informe acerca de la Conspiración de Acuario, y se publicó en 1974 en Estados Unidos con el nombre en clave de The Changing Images of Man, informe dirigido por un panel de veintitrés expertos en controlar la mente; entre ellos, la antropóloga Margaret Mead, el psicólogo conductista B. F. Skinner, Ervin Laszlo, de las Naciones Unidas y sir Geoffrey Vickers, de la Inteligencia Británica. El objetivo del estudio llevado a cabo por el Stanford Research Institute es que la humanidad deje de desear el progreso industrial a favor de la "espiritualidad". El profesor Willis Harmon, supervisor de este proyecto y "futurista" cuya especialidad es promover un paradigma social postindustrial, explica:
"Nuestro sistema de tecnología, sumamente desarrollado, lleva aparejadas mayores vulnerabilidades y fallos. De hecho, el alcance y el impacto derivados de los problemas sociales que están apareciendo en la actualidad plantean una seria amenaza a nuestra civilización (...). Si nuestras predicciones sobre el futuro demuestran ser acertadas, es de esperar que los problemas asociados a esta tendencia se vuelvan más graves y universales y ocurran con mucha rapidez."
El estudio llega a la conclusión perversa de que debemos cambiar cuanto antes la imagen industrial del hombre: "las imágenes del hombre que han dominado durante los dos últimos siglos no serán adecuadas en la era posindustrial." Lo que buscan estos "ingenieros sociales" es el concepto y la imagen de un hombre espiritual, sumiso, dependiente, ablandado con drogas y productos farmacéuticos.
El informe termina prediciendo que hay numerosos movimientos sociales que pueden terminar desembocando en una imagen nueva e inspiradora, indicadores del posible surgimiento de una imagen nueva de la sociedad: la participación de los jóvenes en los procesos políticos, el movimiento de liberación de la mujer, la rebelión de los jóvenes contra los errores de la sociedad, la revelación de la responsabilidad social de las empresas, la brecha generacional como modelo de cambio, la tendencia antitecnológica de muchos jóvenes, la experimentación con nuevas estructuras familiares y nuevas relaciones interpersonales, el surgimiento de comunas como estilo de vida alternativo, el surgimiento de movimientos conservacionistas/ecologistas, el aumento de interés por los puntos de vista religiosos y filosóficos orientales, un renovado interés por el cristianismo "fundamentalista", la preocupación de los sindicatos por la calidad del entorno de trabajo, un interés creciente por la meditación y otras disciplinas espirituales, un mayor interés por el proceso de "autorrealización".
El profesor Willis Harmon así promovía un paradigma social postindustrial como versión popular del método para manipular o "ablandar", según los manuales del Instituto Tavistock, a Estados Unidos primero, para exportar el modelo estadounidense al resto del mundo. Ablandado de este modo, Estados Unidos se consideraba que ya estaba maduro para la introducción de drogas. Esto también era parte integral de la Conspiración de Acuario. La proliferación del consumo de drogas fue uno de los temas que se estudiaron en la Unidad de Investigación de Ciencias Políticas del Centro Columbus que tenía el Instituto Tavistock en la Universidad de Sussex. Se lo conocía como el centro de "conmociones de futuro", un nombre dado a la psicología orientada al futuro y diseñada para manipular a grupos enteros de población. Estados Unidos sería programado para acostumbrarse de tal modo a esos cambios planificados que resultase difícil percibirlos cuando tuvieran lugar.
De hecho, esta ambiciosa iniciativa, trascendental para la tecnología de "armas silenciosas", fue debatida y llevada a la práctica por primera vez como doctrina oficial por el Comité de Política del Club Bilderberg en su reunión inaugural de 1954. Luego utilizaron la expresión "Guerra Tranquila" para describir la manifiesta metodología táctica que iba a usarse para subyugar a la especie humana. El documento, Top secret: Silent Weapons for Quiet Wars. An Introductory Programming Manual, se hizo público de forma casi accidental el 7 de julio de 1986. El documento revelaba los detalles de un plan urdido durante la Guerra Fría y proponía controlar a las masas de población mediante la manipulación de la industria, los pasatiempos, la educación y las tendencias políticas de la gente. Llamaba a una revolución "tranquila" que enfrentara a un hermano contra otro y desviara la atención del público de lo que sucede en realidad.
Una parte del documento dice: "Es francamente imposible hablar de ingeniería social o de la automatización de una sociedad, es decir, de la creación de sistemas sociales automáticos (armas silenciosas) a escala nacional o mundial sin hablar de amplios objetivos de control social y de destrucción de la vida humana, como, por ejemplo, la esclavitud y el genocidio. Este manual es en sí mismo una declaración de intenciones. Tales escritos deben ser apartados del escrutinio público."
En Tavistock (financiado por la Fundación Rockefeller desde 1934, para crear muchos Institutos de Trabajo), Eric Trist y Frederick Emery desarrollaron una teoría de la "turbulencia social" para suavizar el efecto de impresiones futuras: se puede ablandar moralmente a la población utilizando fenómenos en masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros, ataques terroristas. Si las impresiones van muy seguidas y se administran cada vez con mayor intensidad, es posible inducir a la sociedad entera a un estado de psicosis colectivo, a la apatía y la ausencia de toma de decisiones. Con ello los grupos sociales son más fáciles de controlar. Así se pretende, con la ayuda de la televisión, cambiar de "paradigma", modificar los conceptos básicos, cambiar todas las reglas de la sociedad. Para sobrevivir en este estado, la gente necesitará crear una religión nueva, adherirse a alguna secta oriental. Esta es la "Nueva Era", la "Era de Acuario" que predican Tavistock y la Escuela de Sociología de Frankfurt (Alemania).
Todo esto responde a planes que se remontan más atrás en el tiempo. H. G. Wells, escritor británico de ciencia ficción y perteneciente al grupo "Mesa Redonda", en su libro Open Conspiracy (1928), afirmaba: la revolución mundial sólo se puede alcanzar empleando la contracultura como ariete contra un público que no sospecha nada.
En efecto, a principios del siglo XX, la oligarquía británica dirigente fundó un centro político para sus operaciones, el grupo de la "Mesa Redonda", sociedad secreta de inteligencia creada por John Ruskin y su mentor Cecil Rhodes. En 1903 explicaba lord Alfred Milner: "podemos derrotar a la democracia porque comprendemos cómo funciona la mente humana."
El grupo británico "Mesa Redonda" creó agrupaciones sectarias diseñadas para distintas funciones culturales (Aurora Dorada con Aleister Crowley, Hijos del Sol con Aldous Huxley, Hermandad Prerrafelista, salones vanguardistas como el de Gertrude Stein) y políticas (entre ellas, la secta-partido nazi con Adolf Hitler). Desde entonces, ha sido constante la infiltración de la inteligencia británica primero y de la británica y norteamericana después en todas las instituciones importantes del mundo.
Las diez conferencias sobre Cibernética (1946-1953) auspiciadas por la fundación estadounidense "Josiah Macy Jr." contaron con la presencia del cerebro Norbert Wiener, científicos sociólogos y defensores de la contracultura. Este grupo de la Cibernética, aliado con las instituciones nombradas anteriormente, buscaba: provocar artificialmente movimientos sociales que parecieran espontáneos; reducir la variedad de opiniones; negar la parte espiritual y creativa del arte; controlar la información ofrecida por los medios de comunicación; mecanizar los pensamientos del hombre; crear un "fascismo de rostro democrático". Para estos científicos, los ordenadores, igual que el LSD, iban a servir en el futuro para controlar las mentes, los hábitos, e imponer el pensamiento único.
Así, lamentablemente, las autoridades políticas, de forma expresa o por omisión, defienden la psicodelia, la permisividad hacia las drogas y las sectas por muchos motivos; entre ellos están: las conveniencias públicas, pues los grupos sectarios pueden serles proclives y, además, distraen la atención popular de los problemas concretos y cotidianos; el temor de ser acusados de violentar las libertades de religión y de conciencia, abriendo un frente crítico que debilitaría a las autoridades políticas; la precaución práctica, ya que hay sectas internacionales con gran influencia política o con poderosos medios de intervención pública en el país; la creencia de que "por todos los caminos se llega a Roma"; la promoción de la igualdad ante la ley sin otras consideraciones.
Bibliografía:
Asociación AIS, Infosect, nº 52, segundo trimestre, 2001
Daniel Estulin, El Instituto Tavistock, 2011
Humberto Lagos Schuffeneger, La máscara derrumbada. Sociología de las sectas religiosas, 1996.
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, 1970
Margaret Th. Singer y Janja Lalich, Las sectas entre nosotros, 1997
Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 2013
El Instituto Tavistock, en: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-10/programa-410/
Los teóricos más representativos de la New Age han sido Fritjof Capra, con su obra El Tao de la Física (1975); Marilyn Ferguson, con su libro The Aquarian Conspiracy (1980); Carl Sagan, con su serie televisiva Cosmos (1980).
Se dice que la Nueva Era es un movimiento socio-cultural de gran influencia en Occidente que engloba una colección desordenada de tendencias, submovimientos, grupos y personas que tienen ideas, prácticas e ilusiones con un gran parecido, y por ello resulta difícil describir de forma breve y concisa todo aquello que representa. La Nueva Era no es una secta, pero por desgracia muchos grupos sectarios utilizan técnicas antiguas para persuadir, manipular y someter la voluntad de los demás. Marilyn Ferguson habla de "psicotécnicas" para abrir la mente intuitiva, para cambiar la conciencia, pero estas técnicas pueden ser utilizadas con fines sectarios y manipulativos. Es frecuente que los procesos concientizadores que algunas sectas utilizan den paso a un "lavado de cerebro" o a lo que los especialistas han llamado "violación psíquica", que se define como la anulación absoluta de la personalidad individual de los miembros de la secta, reemplazándola por otra útil a los propósitos de ésta.
Por otra parte, resulta disparatado unir en el mismo grupo de"psicotécnicas", como si tuvieran la misma validez, la brujería y el espiritismo con prácticas que parecen más trascendentales como la meditación.
Dentro del esoterismo hay que destacar varios grupos y personalidades que han ejercido una profunda influencia en el movimiento New Age: el Cristianismo, el movimiento Rosacruz (con derivaciones masónicas), la Sociedad Teosófica (H. P. Blavatsky y Annie Besant), la Escuela del Cuarto Camino de Gurdjieff, el paleontólogo evolucionista Pierre Teihard de Chardin, el psicoanalista Carl Gustav Jung, la psicología transpersonal (término acuñado por Stanislav Grof), la terapia Gestalt (del gurú Fritz Perls), el Espiritismo, filosofías y religiones de Oriente (el Taoísmo, el Tantrismo, el Hinduismo, el Budismo), el Gnosticismo (cuya versión contemporánea, con muchas escuelas, viene del antropólogo Samael Aun Weor), la Astrología, el Chamanismo (con el referente de Carlos Castaneda), la Ufología, el movimiento Hippy, el movimiento del "potencial humano", James Lovelock (con su hipótesis de Gaia), la Cienciología, la Teoría de la Relatividad (Einstein) y la mecánica cuántica, la idea del Nuevo Orden Mundial después del final de la Guerra Fría.
No es extraño que, después de que la mayoría social ha aceptado tendencias tan dispares, nuestros hijos universitarios tengan una extraña amalgama de creencias mezcladas de todo este cúmulo de ideas de la Nueva Era.
En los festivales de música (Monterrey, 1967; Newport y Denver, 1969; Woodstock, llamado "Festival de Acuario"), los jóvenes fueron los "conejillos de Indias", víctimas de un experimento planificado, a gran escala, con drogas alucinógenas de efectos psicóticos, con secuelas emocionales asociadas. Este experimento tenía la complicidad del gobierno y del FBI; era todo un plan secreto para subvertir los valores constructivos de Estados Unidos. En esa época los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Inglaterra investigaron la creencias y los medios del chamanismo (con sus drogas alucinógenas), la brujería, la magia ceremonial, el esoterismo, las religiones mistéricas y orientales, y los despojaron de su verdadera razón, consistente en que el desarrollo de poderes psíquicos es un paso de la perfección espiritual y de la elevación de la conciencia, y los utilizaron para crear asesinos, convertir agentes de espionaje, interrogar a prisioneros, obtener información y manipular la conciencia, la memoria y la percepción de la realidad. Son conocidos los programas de control mental generados por esta satánica simbiosis: Bluebird, Artichoke, MK-Ultra.
Dijo Theodore Roszak en su libro de 1970 El nacimiento de una contracultura: empezamos a albergar sospechas muy serias sobre el carácter supuestamente revolucionario de la cruzada psicodélica cuando vemos publicaciones tan claramente reaccionarias como Life y Time prestar una atención tan clamorosa al psicodelismo desde 1957.
El número de Life del 13 de mayo de 1957 contenía un tentador y sugestivo artículo titulado "En busca del hongo mágico", firmado por R. Gordon Wasson, uno de los vicepresidentes de "J. P. Morgan", y por su esposa. El artículo relataba las aventuras visionarias vividas por ellos y un fotógrafo neoyorquino de sociedad en 1955, entre practicantes del culto al Psilocybe, en Méjico. El artículo, lleno de ilustraciones y de descripciones detalladas del hongo, exponía los pormenores de las religiones ocultas y orientales y terminaba asegurando a sus lectores "que el hongo pone estas visiones al alcance de muchas personas". Desde entonces, el psicodelismo ha tenido buena prensa en las publicaciones Time y Life, excepto cuando se mezcla con bohemios jóvenes y turbulentos.
Independientemente de sus fallos, la prensa de Henry Luce tiene un olfato muy fino en lo que respecta a lo que la sociedad tecnocrática puede o no asimilar. Sospecho -dice Theodore Roszak- que dicha prensa astutamente percibió que una pildorita, privada y agradable, podía ser un medio muy socorrido para mantener un cierto grado de estabilidad emocional en el estado social. Los jóvenes que beben de las fuentes psicodélicas de Doors of perception de Huxley olvidan el mismo autor en su Brave New World entreveía que lo insoportable se haría soportable con un producto químico visionario llamado 'soma', cuyo objetivo era producir "hombres sanos, hombres obedientes, estables en su satisfacción".
En los mismos años, varios jóvenes ingleses, ayudados por un grupo de psiquiatras radicales, formaron una asociación para investigar las drogas psicotrópicas y "los métodos para alterar la conciencia en general", así como para liberalizar la legislación británica sobre narcóticos. Al constituirse como asociación adoptaron precisamente el nombre SOMA (Society of Mental Awareness). Están jugando con fuego; están adaptando los agentes psicodélicos a las exigencias de la tecnocracia. Semejante integración sería un ejemplo de "desublimación represiva", señalada por Herbert Marcuse de la Escuela de Frankfurt.
Sus antecedentes históricos parecen indicar que el papel de los agentes narcóticos es el de controlar y estabilizar. De Quincey sugería la afición al opio entre los aristócratas y los artistas ingleses de su época (1820-1830) y estaba convencido de que el hábito proliferaba entre los obreros de los telares de algodón.
Los historiadores del periodo saben que era práctica común entre las madres de familias trabajadoras administrar a sus hijos desde la cuna fuertes dosis de láudano, llamado "bendición de la madre"; así que el uso de la droga servía para amortiguar el descontento social en los primeros tiempos de la industrialización inglesa.
El láudano y la morfina también cobraron sus víctimas a un nivel social más elevado, en Inglaterra; entre sus adictos se cuentan Coleridge, Dickens, Carlyle, Rossetti, Elizabeth Barrett Browning y el laureado poeta Tennyson. Es sorprendente que la sociedad victoriana no tuviese muchos reparos en aceptar ese hábito en tales mentes próceres, mientras que en 1960 y 1970 se amenazaba a John Lennon y a Mick Jagger con severos castigos por jugar con cannabis.
Por mucho que busquemos a los aficionados a los narcóticos más bohemios del siglo XIX -Teófilo Gautier, Charles Baudelaire-, no encontraremos en ellos revolucionarios sociales.
¿Por qué no habría de incluir la sociedad tecnocrática en su arsenal de "métodos de control social" y de relajamiento emocional uno tan depurado y sutil como el psicodelismo? Un "viaje" ocasional... ¿qué peligro tiene esta travesura privada para el orden establecido, siempre que no vaya ligada a ninguna forma de disconformidad explosiva? Perversa justificación.
Si los cerebros de la RAND Corporation ya consideraron introducir tranquilizantes y sedantes en las situaciones represivas más odiosas -la vida en un refugio atómico después de un ataque termonuclear- como medios de aliviar la presión de la desesperación, ¿por qué no considerar con el mismo fin los agentes psicodélicos?
Además, no hay que perder de vista que muchos ciudadanos respetables, sin actitudes sociales o culturales radicales, emplean normalmente una amplia gama de narcóticos, barbitúricos, anfetaminas, tranquilizantes, millones de recetas de drogas psicotrópicas, antidepresivos... Lo más curioso: el sector de población más dependiente de las drogas no es el de la juventud rebelde, los jóvenes bohemios, sino el de las mujeres de edad que padecen insomnio y necesitan calmar sus nervios.
Así, los reajustes y las funciones que solían dejarse a la iniciativa del organismo -sueño, vigilia, relajación, potencia sexual, digestión, deyección, etc.- se transfieren de forma antinatural a un creciente repertorio de pociones químicas y farmacológicas. Al parecer, los tradicionales procesos orgánicos del cuerpo humano no consiguen adaptarse a las exigencias de la civilización tecnocrática.
Ateniéndonos estrictamente a los hechos, ésta es una acusación condenatoria de la civilización contemporánea, puesto que en ninguno de los proyectos que realizamos para acondicionar nuestro medio ambiente tiene cabida el ser humano. La forma más conveniente de hacer frente a esta situación sin tocar los valores tecnocráticos es, lamentablemente, atiborrar el organismo con montones de productos farmacológicos.
Inicialmente, la Conspiración de Acuario fue un proyecto secreto del Gobierno de Estados Unidos asignado al Stanford Research Institute (SRI) y creado en 1946 por el Instituto Tavistock de Inglaterra con el fin de estudiar de qué manera afectan a la sociedad las tendencias sociales y culturales de reciente creación como el libertarismo, el libertarismo de izquierdas, el liberalismo, el socialismo, el anarquismo, el comunismo, el materialismo, el naturismo, el misticismo, el hedonismo, la espiritualidad, el ecologismo, el feminismo, la New Age y muchas otras orientaciones de la sociedad.
Hubo un informe acerca de la Conspiración de Acuario, y se publicó en 1974 en Estados Unidos con el nombre en clave de The Changing Images of Man, informe dirigido por un panel de veintitrés expertos en controlar la mente; entre ellos, la antropóloga Margaret Mead, el psicólogo conductista B. F. Skinner, Ervin Laszlo, de las Naciones Unidas y sir Geoffrey Vickers, de la Inteligencia Británica. El objetivo del estudio llevado a cabo por el Stanford Research Institute es que la humanidad deje de desear el progreso industrial a favor de la "espiritualidad". El profesor Willis Harmon, supervisor de este proyecto y "futurista" cuya especialidad es promover un paradigma social postindustrial, explica:
"Nuestro sistema de tecnología, sumamente desarrollado, lleva aparejadas mayores vulnerabilidades y fallos. De hecho, el alcance y el impacto derivados de los problemas sociales que están apareciendo en la actualidad plantean una seria amenaza a nuestra civilización (...). Si nuestras predicciones sobre el futuro demuestran ser acertadas, es de esperar que los problemas asociados a esta tendencia se vuelvan más graves y universales y ocurran con mucha rapidez."
El estudio llega a la conclusión perversa de que debemos cambiar cuanto antes la imagen industrial del hombre: "las imágenes del hombre que han dominado durante los dos últimos siglos no serán adecuadas en la era posindustrial." Lo que buscan estos "ingenieros sociales" es el concepto y la imagen de un hombre espiritual, sumiso, dependiente, ablandado con drogas y productos farmacéuticos.
El informe termina prediciendo que hay numerosos movimientos sociales que pueden terminar desembocando en una imagen nueva e inspiradora, indicadores del posible surgimiento de una imagen nueva de la sociedad: la participación de los jóvenes en los procesos políticos, el movimiento de liberación de la mujer, la rebelión de los jóvenes contra los errores de la sociedad, la revelación de la responsabilidad social de las empresas, la brecha generacional como modelo de cambio, la tendencia antitecnológica de muchos jóvenes, la experimentación con nuevas estructuras familiares y nuevas relaciones interpersonales, el surgimiento de comunas como estilo de vida alternativo, el surgimiento de movimientos conservacionistas/ecologistas, el aumento de interés por los puntos de vista religiosos y filosóficos orientales, un renovado interés por el cristianismo "fundamentalista", la preocupación de los sindicatos por la calidad del entorno de trabajo, un interés creciente por la meditación y otras disciplinas espirituales, un mayor interés por el proceso de "autorrealización".
El profesor Willis Harmon así promovía un paradigma social postindustrial como versión popular del método para manipular o "ablandar", según los manuales del Instituto Tavistock, a Estados Unidos primero, para exportar el modelo estadounidense al resto del mundo. Ablandado de este modo, Estados Unidos se consideraba que ya estaba maduro para la introducción de drogas. Esto también era parte integral de la Conspiración de Acuario. La proliferación del consumo de drogas fue uno de los temas que se estudiaron en la Unidad de Investigación de Ciencias Políticas del Centro Columbus que tenía el Instituto Tavistock en la Universidad de Sussex. Se lo conocía como el centro de "conmociones de futuro", un nombre dado a la psicología orientada al futuro y diseñada para manipular a grupos enteros de población. Estados Unidos sería programado para acostumbrarse de tal modo a esos cambios planificados que resultase difícil percibirlos cuando tuvieran lugar.
De hecho, esta ambiciosa iniciativa, trascendental para la tecnología de "armas silenciosas", fue debatida y llevada a la práctica por primera vez como doctrina oficial por el Comité de Política del Club Bilderberg en su reunión inaugural de 1954. Luego utilizaron la expresión "Guerra Tranquila" para describir la manifiesta metodología táctica que iba a usarse para subyugar a la especie humana. El documento, Top secret: Silent Weapons for Quiet Wars. An Introductory Programming Manual, se hizo público de forma casi accidental el 7 de julio de 1986. El documento revelaba los detalles de un plan urdido durante la Guerra Fría y proponía controlar a las masas de población mediante la manipulación de la industria, los pasatiempos, la educación y las tendencias políticas de la gente. Llamaba a una revolución "tranquila" que enfrentara a un hermano contra otro y desviara la atención del público de lo que sucede en realidad.
Una parte del documento dice: "Es francamente imposible hablar de ingeniería social o de la automatización de una sociedad, es decir, de la creación de sistemas sociales automáticos (armas silenciosas) a escala nacional o mundial sin hablar de amplios objetivos de control social y de destrucción de la vida humana, como, por ejemplo, la esclavitud y el genocidio. Este manual es en sí mismo una declaración de intenciones. Tales escritos deben ser apartados del escrutinio público."
En Tavistock (financiado por la Fundación Rockefeller desde 1934, para crear muchos Institutos de Trabajo), Eric Trist y Frederick Emery desarrollaron una teoría de la "turbulencia social" para suavizar el efecto de impresiones futuras: se puede ablandar moralmente a la población utilizando fenómenos en masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros, ataques terroristas. Si las impresiones van muy seguidas y se administran cada vez con mayor intensidad, es posible inducir a la sociedad entera a un estado de psicosis colectivo, a la apatía y la ausencia de toma de decisiones. Con ello los grupos sociales son más fáciles de controlar. Así se pretende, con la ayuda de la televisión, cambiar de "paradigma", modificar los conceptos básicos, cambiar todas las reglas de la sociedad. Para sobrevivir en este estado, la gente necesitará crear una religión nueva, adherirse a alguna secta oriental. Esta es la "Nueva Era", la "Era de Acuario" que predican Tavistock y la Escuela de Sociología de Frankfurt (Alemania).
Todo esto responde a planes que se remontan más atrás en el tiempo. H. G. Wells, escritor británico de ciencia ficción y perteneciente al grupo "Mesa Redonda", en su libro Open Conspiracy (1928), afirmaba: la revolución mundial sólo se puede alcanzar empleando la contracultura como ariete contra un público que no sospecha nada.
En efecto, a principios del siglo XX, la oligarquía británica dirigente fundó un centro político para sus operaciones, el grupo de la "Mesa Redonda", sociedad secreta de inteligencia creada por John Ruskin y su mentor Cecil Rhodes. En 1903 explicaba lord Alfred Milner: "podemos derrotar a la democracia porque comprendemos cómo funciona la mente humana."
El grupo británico "Mesa Redonda" creó agrupaciones sectarias diseñadas para distintas funciones culturales (Aurora Dorada con Aleister Crowley, Hijos del Sol con Aldous Huxley, Hermandad Prerrafelista, salones vanguardistas como el de Gertrude Stein) y políticas (entre ellas, la secta-partido nazi con Adolf Hitler). Desde entonces, ha sido constante la infiltración de la inteligencia británica primero y de la británica y norteamericana después en todas las instituciones importantes del mundo.
Las diez conferencias sobre Cibernética (1946-1953) auspiciadas por la fundación estadounidense "Josiah Macy Jr." contaron con la presencia del cerebro Norbert Wiener, científicos sociólogos y defensores de la contracultura. Este grupo de la Cibernética, aliado con las instituciones nombradas anteriormente, buscaba: provocar artificialmente movimientos sociales que parecieran espontáneos; reducir la variedad de opiniones; negar la parte espiritual y creativa del arte; controlar la información ofrecida por los medios de comunicación; mecanizar los pensamientos del hombre; crear un "fascismo de rostro democrático". Para estos científicos, los ordenadores, igual que el LSD, iban a servir en el futuro para controlar las mentes, los hábitos, e imponer el pensamiento único.
Así, lamentablemente, las autoridades políticas, de forma expresa o por omisión, defienden la psicodelia, la permisividad hacia las drogas y las sectas por muchos motivos; entre ellos están: las conveniencias públicas, pues los grupos sectarios pueden serles proclives y, además, distraen la atención popular de los problemas concretos y cotidianos; el temor de ser acusados de violentar las libertades de religión y de conciencia, abriendo un frente crítico que debilitaría a las autoridades políticas; la precaución práctica, ya que hay sectas internacionales con gran influencia política o con poderosos medios de intervención pública en el país; la creencia de que "por todos los caminos se llega a Roma"; la promoción de la igualdad ante la ley sin otras consideraciones.
Bibliografía:
Asociación AIS, Infosect, nº 52, segundo trimestre, 2001
Daniel Estulin, El Instituto Tavistock, 2011
Humberto Lagos Schuffeneger, La máscara derrumbada. Sociología de las sectas religiosas, 1996.
Theodore Roszak, El nacimiento de una contracultura, 1970
Margaret Th. Singer y Janja Lalich, Las sectas entre nosotros, 1997
Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 2013
El Instituto Tavistock, en: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-10/programa-410/
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Víctimas de las sectas
jueves, 10 de diciembre de 2015
LA FALSA SENSACIÓN DE INVULNERABILIDAD ANTE LAS SECTAS
¿Por qué las sectas suelen escapar a las inspecciones y los controles de que son objeto otras organizaciones y actividades? ¿Se debe a que muchos grupos se ocultan, se amparan en la Constitución del país donde se encuentran al solicitar estatus religioso, lo que no sólo los libera de pagar impuestos sino que también les reporta ciertos privilegios que sin duda nunca se han merecido? ¿Es porque, como sociedad, estamos acostumbrados a mirar hacia otro lado?
A las sectas se las comprende muy poco y rara vez se las observa con atención. De no ser así, muchos más de nosotros sin duda protestaríamos. En la actualidad la mayoría de las personas no es consciente de la existencia de las sectas, hasta que las sobresalta una noticia periodística sobre la conducta extravagante o ilegal de alguna de ellas.
Culpar a las víctimas de las sectas es una respuesta constante al infortunio que les sucede a los otros. Cuando alguien va a una secta, la tendencia en la sociedad es decir que debe haber algo malo en esa persona. Debe haber algún defecto personal, debe ser estúpido, loco o débil mental; de lo contrario, no habría ingresado en tal grupo. Esta tendencia a culpar a las víctimas de las sectas impide que tales víctimas sean reconocidas y entendidas de forma suficiente por una sociedad llena de tabúes y por una Administración pública incompetente.
En la evaluación de la víctima se pasan por alto las acciones de la secta. La víctima de una secta ha estado en situaciones de "dependencia forzada" como consecuencia de haber sido sometida a procesos de reforma del pensamiento, a programas de reconstrucción de la conducta, un programa de manipulación sistemática que emplea técnicas psicológicas y sociales.
El común de las personas desprecia a aquellos que participan en una secta, que son objeto de algún fraude o permanecen por mucho tiempo con un grupo abusivo. Eso sólo le sucede a la gente débil y tonta (piensan con jactancia las personas), y "a mí no" me va a suceder. Hay una aversión casi universal a aceptar la idea de que nosotros mismos seamos vulnerables a la persuasión. Margaret Thaler Singer, experta en sectas, ha oído eso a periodistas, profesores universitarios, vecinos, pasajeros que viajan en el asiento de al lado en el avión, gente con la que conversa en la calle, estudiantes graduados, jardineros, vendedores. Pero ni la educación ni la edad ni la clase social protegen a una persona de esa falsa sensación de invulnerabilidad.
En una ocasión, Margaret Thaler Singer estuvo en Suiza para dar unas conferencias. Un psiquiatra suizo abrió el programa con las siguientes palabras: "tenemos una sociedad de clase media tan educada y compacta, que no hay sectas aquí. Las sectas nunca irrumpirán en este país." Entonces, Margaret Thaler Singer proporcionó un material con las direcciones de varias sectas grandes, conocidas internacionalmente, así como de varias sectas pequeñas que operaban en Zurich y en otras ciudades suizas. Pocos o ningún país del mundo carece de sectas.
Todos somos vulnerables a la publicidad de una secta, en especial porque nuestra sociedad se vuelva cada vez más mercantilizada, violenta, alienante, sin estructura. Como sociedad debemos buscar programas preventivos educacionales e informativos que enseñan acerca del "reclutamiento abierto" y del "engañoso" de las sectas y que expongan las técnicas manipuladoras y carentes de ética empleadas por los grupos sectarios para mantener a sus miembros, por medio del sentimiento de culpa, unidos y sometidos al grupo.
A las sectas se las comprende muy poco y rara vez se las observa con atención. De no ser así, muchos más de nosotros sin duda protestaríamos. En la actualidad la mayoría de las personas no es consciente de la existencia de las sectas, hasta que las sobresalta una noticia periodística sobre la conducta extravagante o ilegal de alguna de ellas.
Culpar a las víctimas de las sectas es una respuesta constante al infortunio que les sucede a los otros. Cuando alguien va a una secta, la tendencia en la sociedad es decir que debe haber algo malo en esa persona. Debe haber algún defecto personal, debe ser estúpido, loco o débil mental; de lo contrario, no habría ingresado en tal grupo. Esta tendencia a culpar a las víctimas de las sectas impide que tales víctimas sean reconocidas y entendidas de forma suficiente por una sociedad llena de tabúes y por una Administración pública incompetente.
En la evaluación de la víctima se pasan por alto las acciones de la secta. La víctima de una secta ha estado en situaciones de "dependencia forzada" como consecuencia de haber sido sometida a procesos de reforma del pensamiento, a programas de reconstrucción de la conducta, un programa de manipulación sistemática que emplea técnicas psicológicas y sociales.
El común de las personas desprecia a aquellos que participan en una secta, que son objeto de algún fraude o permanecen por mucho tiempo con un grupo abusivo. Eso sólo le sucede a la gente débil y tonta (piensan con jactancia las personas), y "a mí no" me va a suceder. Hay una aversión casi universal a aceptar la idea de que nosotros mismos seamos vulnerables a la persuasión. Margaret Thaler Singer, experta en sectas, ha oído eso a periodistas, profesores universitarios, vecinos, pasajeros que viajan en el asiento de al lado en el avión, gente con la que conversa en la calle, estudiantes graduados, jardineros, vendedores. Pero ni la educación ni la edad ni la clase social protegen a una persona de esa falsa sensación de invulnerabilidad.
En una ocasión, Margaret Thaler Singer estuvo en Suiza para dar unas conferencias. Un psiquiatra suizo abrió el programa con las siguientes palabras: "tenemos una sociedad de clase media tan educada y compacta, que no hay sectas aquí. Las sectas nunca irrumpirán en este país." Entonces, Margaret Thaler Singer proporcionó un material con las direcciones de varias sectas grandes, conocidas internacionalmente, así como de varias sectas pequeñas que operaban en Zurich y en otras ciudades suizas. Pocos o ningún país del mundo carece de sectas.
Todos somos vulnerables a la publicidad de una secta, en especial porque nuestra sociedad se vuelva cada vez más mercantilizada, violenta, alienante, sin estructura. Como sociedad debemos buscar programas preventivos educacionales e informativos que enseñan acerca del "reclutamiento abierto" y del "engañoso" de las sectas y que expongan las técnicas manipuladoras y carentes de ética empleadas por los grupos sectarios para mantener a sus miembros, por medio del sentimiento de culpa, unidos y sometidos al grupo.
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